Todas las miradas puestas en la macro americana

Los indicadores avanzados siguen sugiriendo una mejora de la actividad en EE UU, aunque preocupa la creación de empleo

Tras semanas de constantes subidas, las Bolsas se han tomado algo de pausa en estos días de atrás, algo casi necesario, teniendo en cuenta los niveles de sobrecompra a los que se había llegado en la mayoría de ellas, de manera particular en el Ibex 35. La ausencia de noticias macroeconómicas de relevancia, unida al enésimo enquistamiento de las negociaciones del Brexit, y a una cierta decepción en las nuevas medidas anunciadas por el Banco Central Europeo a pesar de que fueron bastante potentes (tanto por el lado del programa especial para la pandemia o PEPP como por la ayuda a liquidez bancaria o TLTRO), motivó este movimiento negativo de la renta variable, de carácter en todo caso razonablemente contenido.

No está de más señalar que los continuos anuncios de estímulos a realizar por el BCE, y la absoluta seguridad de los inversores en el sentido de que existirá un apoyo completo a las deudas nacionales por parte de esta institución monetaria, están llevando las rentabilidades de los bonos públicos del área euro a mínimos históricos.

En el caso de la referencia a diez años de España estamos hablando de cotizaciones a cero o sensiblemente negativas. Evidentemente, estos precios no se corresponden con la realidad de unos países más endeudados y con niveles realmente preocupantes de déficit, por no hablar de crecimiento o empleo. Pero desde luego deja muy clara la confianza sin fisuras del sistema en el poder de los bancos centrales como compradores de último recurso... aunque, dado su poder de actuación, casi podríamos decir de primer recurso. En suma, un mundo binario para los próximos años, donde la alternativa (extremadamente improbable) a la japonización sería un colapso general de deuda.

Con todo ello, comienza una semana con aire más positivo que la anterior, y todas las miradas en Norteamérica, de la mano de la más que probable aprobación de un nuevo paquete de estímulos, por casi un billón de dólares, con el acuerdo entre demócratas y republicanos.

Una aprobación a caballo entre el presidente saliente y el entrante, Joe Biden, que también en esta semana (el primer lunes después del segundo miércoles de diciembre, la tradición manda) ha sido proclamado oficialmente vencedor de las elecciones por el colegio electoral central. Se van cumpliendo etapas para la llegada de la nueva administración a la Casa Blanca, al tiempo que se derrumban las esperanzas de Trump en revertir el proceso, si es que alguna vez hubo tales esperanzas reales.

Además, sin salir de Estados Unidos, la Reserva Federal tendrá su última reu­nión del año para la que, en todo caso, no se esperan importantes novedades: si bien los últimos datos macroeconómicos publicados sugieren una cierta desaceleración en la recuperación de la economía estadounidense, todo apunta a que el crecimiento, en general, se mantiene sólido.

Prueba de ello son los indicadores avanzados (Índice Manufactero ISM), que siguen sugiriendo actividad económica en términos positivos. Preocupa, no obstante, la creación de empleo. En ese sentido, habrá que esperar un poco para ver cómo comienza la macro americana el año y las primeras medidas del nuevo presidente. En función de eso, se adaptarán las nuevas medidas monetarias por parte de la Reserva Federal.

Como comentábamos para Europa, no cabe ninguna duda que también la institución monetaria estadounidense se pondrá a trabajar para evitar efectos nocivos sobre las finanzas americanas, derivados del exceso de deuda y déficit.

Por todo ello, máxima expectación en estos días, justo antes de comenzar el periodo vacacional navideño... quien lo pueda disfrutar. Con los mercados en la actual situación, cada sesión que pasa sin especiales problemas es una batalla ganada a un año realmente complicado, por decirlo de manera suave, en todos los aspectos.

En buena medida, las miradas comienzan a trascender la fecha del 31 de diciembre, con la razonable confianza que la mayor visibilidad política en Estados Unidos y el comienzo de la vacunación a escala global imprimen al ámbito inversor.

También, por supuesto, con las miras puestas en una recuperación económica que sin duda se producirá, pero sobre la que aún existen dudas en cuanto a intensidad. Pero eso será dentro de unas semanas. De momento, absoluta atención y máxima prudencia.

Pedro del Pozo es director de inversiones financieras en Mutualidad de la Abogacía