Antonio Bover: "Si no garantizamos la desconexión, perderemos el talento"

Celebra que la pandemia haya acelerado la modernización de las compañías

Antonio Bover, presidente de Mazars.
Antonio Bover, presidente de Mazars.

Acaba de cumplir 30 años en Mazars, 17 de ellos como presidente para España, pero el Covid-19 ha dejado un contexto sin precedentes. A pesar de ello, Antonio Bover (Barcelona, 1962) es optimista y confía en que la crisis impulse un cambio en el tejido productivo del país, así como un gran avance en la digitalización de las compañías. La pandemia, además, no ha impedido que hayan crecido un 8% en lo que va de año, que se suma a un crecimiento acumulado del 20% desde 2018.

¿Cómo han vivido la pandemia de coronavirus?

Como una gran experiencia, como si fuera un test de estrés que hemos superado con muy buena nota, porque habíamos invertido antes en tecnología y en sistemas de información. Afortunadamente, lo hicimos en el momento que tocaba y no cuando se nos venía todo encima. Tampoco podemos quejarnos del resultado, debíamos tener un crecimiento de doble dígito y ha sido del 8% aun con el impacto de la crisis. También con este ánimo de servir a los clientes en tiempos difíciles; estamos volcados en los servicios que consideramos clave en estos momentos, que tienen que ver con la digitalización. Tienen que sacar provecho de esta crisis y salir renovados de ella.

Tras años hablando de transformación digital, se ha visto que no todo el mundo estaba preparado.

Es cierto que el que no hubiera tomado posiciones en este tema con anterioridad está sufriendo ahora. Lo positivo es que se ha actuado rápido en los casos en los que se ha podido. Hay compañías que, por su sector, no han podido continuar con su actividad a pesar de estar digitalizadas. Esta crisis dará la oportunidad, una vez más, de dar un salto cuantitativo y cualitativo en modernización. Era un tema recurrente y no se asumía por completo. Esta crisis nos ha hecho una inmersión en todo lo que era transformación digital. Creo que hay que ser positivos de la experiencia que nos ha dado en la compatibilidad de la vida personal y profesional. Algo que era un deseo ahora es una realidad.

También ha traído problemas.

Sí, ha sido una experiencia evidentemente mejorable, porque con los niños en casa no es fácil teletrabajar, pero cuando alternemos bien el estar físicamente en la oficina con el trabajo en remoto, será un avance importantísimo en la calidad y en la vertebración de una sociedad más acorde con los deseos de la juventud. Ya hay normas que regulan la desconexión digital, pero va a ser una necesidad mayor porque, si no garantizamos su desconexión, determinados talentos nos dejarán y eso no nos lo podemos permitir.

¿Es más sencillo retener el talento en época de crisis?

Creo que hay que ser muy escrupulosos con la palabra talento. El talento es un bien escaso y, como tal, sigue teniendo la facilidad de encontrar alternativas a su situación actual. Por eso yo creo que hay que estar al lado de nuestros equipos, del talento, motivarlo, protegerlo, cuidarlo..., máxime en una situación como esta. No me conformo con la idea de que hace mucho frío fuera y estarán mejor agarrados a su silla. No es la clase de talento que tenemos nosotros, tenemos el buen talento, así que esa no es una idea que podamos compartir.

Destaca que Mazars funciona como un equipo único también a nivel internacional. ¿En qué consiste?

En nuestra organización, tanto a nivel nacional como internacional estamos estructurados por líneas de servicio y por sectores. Cuando hay una demanda de un cliente no solo se pone a su disposición el equipo local, sino todo el saber hacer de la organización. No reinventamos la rueda en cada lugar del mundo, sino que lo ponemos todo en común. Un cliente de España puede beneficiarse del conocimiento que tienen un inglés, un francés, un chino... Es un concepto muy potente que nos permite romper todos los silos.

Es lo que está pasando ahora.

Sí, hasta el momento, construir esta plataforma nos ha costado sangre, sudor y mucho dinero. Era un concepto que a veces costaba explicar a los clientes, que lo que te preguntaban era cuántos consultores iban a tener al día siguiente en la oficina. Ahora, ellos mismos ven que no hace falta tener a la persona en la sede y que, a cambio, se pueden beneficiar de tener un equipo más amplio y diverso.

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