André Albarrán: “Vamos a democratizar la cosmética bío”

El negocio de la coloración subió un 60% durante el confinamiento

Garnier

Lidera el proyecto Green Beauty dentro de Garnier España, compañía del grupo L’Oréal, de la que se hizo cargo en marzo, días antes del estallido de la pandemia y del confinamiento. André Albarrán (Lisboa, 1983) asume la dirección de otra de las marcas de la multinacional francesa, La Provençale Bio. Estudió Administración de Empresas en su ciudad natal, donde fue reclutado hace 15 años por el citado grupo empresarial, en el que ha desempeñado diferentes cargos en varios países. Su currículo pasa por París, Estados Unidos –donde desarrolló una marca destinada a los clientes afroamericanos– y Río de Janeiro, donde vivió seis años para regresar de nuevo a la capital francesa, en la que estuvo otros tres años como director de marketing de L’Oréal París para Europa. Desde hace nueve meses vive en Madrid.

Tomó el mando de la compañía en vísperas de la pandemia.

Creo que es el reto más importante que he vivido, sobre todo a nivel humano. No conocía al equipo y debía integrarme en un contexto en el que tienes que ser ágil para adaptarte. El lado humano, la capacidad para empatizar y la agilidad son muy importantes. Por otro lado, el talento humano que tiene Garnier en España es importante, porque eso nos garantiza agilidad. De la nada, lanzamos 200.000 unidades de gel hidroalcohólico para ponerlas a la venta. Era algo que no fabricábamos y lo tuvimos que poner en marcha, y eso solo se consigue con un gran equipo. Y para conectar con él es necesario tener empatía, dado que cada una de las personas pasaba por una situación diferente y había que tenerlo en cuenta. Y, por otro lado, también ha habido capacidad para entender al recién llegado, para tener cuidado e integrarlo. Hemos creado unos lazos muy fuertes y de una manera muy rápida. De todas formas, yo siempre veo el vaso medio lleno.

¿A pesar de todo?

Soy optimista. Somos mucho más ágiles de lo que pensábamos. Y es en las situaciones críticas cuando vemos las virtudes. Durante los meses del confinamiento, tuvimos que reaccionar rápidamente, por ejemplo, con la explosión que tuvimos con la coloración a domicilio. Somos la segunda marca del mercado en coloración y tuvimos que reac­cionar, fabricar y poner a disposición de los clientes el producto. Tuvimos que responder a una demanda que había explotado y no estaba cuantificada. En este periodo ha crecido más de un 60% el negocio de la coloración.

También están apostando por la cosmética bío, ¿qué futuro tiene dentro del mercado de gran consumo español?

Es un segmento todavía pequeño, que mueve en España 55 millones de euros, pero tiene mucho potencial y está creciendo. Es la tendencia del futuro, y nuestro objetivo es democratizar el acceso a la cosmética bío y ecológica de gran consumo. Queremos hacer una marca accesible en cuanto a precio. Garnier es la primera marca de belleza natural, la cuarta del mundo y la segunda del grupo L’Oréal en cuanto a volumen de negocio. También hemos lanzado La Provençale, una firma que nació en Francia en 2018, porque creemos que podemos seguir trabajando en esa democratización.

¿Por qué la cosmética bío es tan cara?

Porque conlleva procesos de producción complejos, ingredientes certificados y una serie de requisitos que hacen que el proceso de producción sea más caro. En el caso de L’Oréal, con toda su escala y sus procesos, hace que se cumplan todos estos requisitos y que podamos llegar a más gente.

¿Hay mercado en España para esta nueva categoría?

Es un mercado embrionario, que crece a un ritmo frenético, incluso en la pandemia. Por ejemplo, en el primer trimestre y en contexto negativo, tanto en las marcas de lujo como las de farmacia o gran consumo, la cosmética bío creció más del 42%. El potencial está aquí. Y lo más importante es que haya transparencia, certificar que todos los ingredientes cumplen los requisitos, que tienen el certificado de Ecocert, que garantiza el origen y la forma de cultivo de los ingredientes naturales, que la fórmula sea ecológica, sin pesticidas, que se reduzca la huella de carbono.

¿Qué persigue la iniciativa Green Beauty que acaban de presentar?

Es un compromiso sostenible a cinco años, que comprende desde el abastecimiento de las materias primas a la formulación, al comercio justo, al impacto medioambiental en toda la cadena de valor, con objetivos medibles. Nos preocupan la reducción de emisiones, el uso del plástico y los envases. Nos comprometemos a que, de aquí a 2025, todos nuestros envases se producirán sin utilizar plástico virgen, con lo que se ahorrarán 37.000 toneladas de plástico cada año. Por lo tanto, los envases estarán hechos de plástico reciclado y serán reciclables, recargables o reutilizables. También todas las fábricas serán libres de carbono mediante el uso de energía renovable.

¿Esta crisis está acelerando esa transformación verde por parte de los consumidores?

La pandemia es el catalizador de esta tendencia de consumo. Según un estudio de Accenture, realizado entre 3.000 consumidores de 15 países, el 74% asegura que ha reducido los residuos alimenticios y el 45% elige opciones más sostenibles en sus compras. En España, por ejemplo, un informe de Aecoc revela que el 60% de los ciudadanos somos sostenibles de alguna manera en la forma de consumir. Esto es un espejo de la tendencia de consumo, y en ello estamos trabajando en Garnier y en el grupo.

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