Aerolíneas

IAG pierde 5.567 millones a septiembre y se queja de las políticas públicas contra la Covid-19

Su capacidad operativa en el tercer trimestre disminuyó un 78,6% respecto a 2019

IAG 3T2020 Pulsar sobre el gráfico para ampliar

La sangría de las aerolíneas del holding IAG al cierre del tercer trimestre asciende a 5.567 millones de euros, lo que contrasta con el beneficio neto de 1.814 millones a septiembre de 2019. Las pérdidas sin tener en cuenta las partidas excepcionales son de 3.176 millones en los nueve primeros meses de este crítico 2020.

La compañía anticipó el golpe días atrás al mercado. Su capacidad operativa en el tercer trimestre disminuyó un 78,6% respecto a 2019, con una caída del 64,3% en lo que va de año. Esta última cifra es aún peor en pasajeros transportados, con un descenso del 71%, mientras el coeficiente de ocupación de los aviones operados cae del 84% al 68%. El ingreso por asiento y kilómetro ofertado es de 5,35%, un 20% menos que en el periodo comparable, y el coste por asiento sube un 63% a 10,68 céntimos.

IAG 1,97 -0,96%

A lo largo del verano, las marcas de IAG sumaron números rojos por 1.300 millones antes de partidas excepcionales, lo que compara con el beneficio de 1.425 millones del tercer trimestre del año pasado.

La empresa viene cargando a lo largo de este 2020 con un coste extraordinario de 2.755 millones por la baja contable de coberturas de combustible y el efecto del tipo de cambio, al deterioro de la flota y a los gastos de reestructuración. Esta carga sólo en el tercer trimestre fue de 618 millones.

“Los resultados muestran el persistente impacto negativo del COVID-19 en nuestro negocio, pero los constantes cambios en las restricciones impuestas por los gobiernos no han hecho sino agravarlos. Esto crea incertidumbre en nuestros clientes y dificulta la planificación eficaz de nuestro negocio” se ha quejado el CEO del grupo, Luis Gallego.

La estimación del holding es que la demanda de pasajeros no se recupere antes de 2023 en niveles de 2019

El primer ejecutivo ha aprovechado la presentación de resultados para urgir los test rápidos en los aeropuertos con el fin de evitar cuarentenas en destino. “Instamos a los gobiernos a que adopten procedimientos para realizar test antes de las salidas de los vuelos con métodos fiables y asequibles y que también contemplen la opción de realizar pruebas posteriores a los vuelos para eximir a los pasajeros de las cuarentenas cuando procedan de países con elevadas tasas de contagio. Esto permitiría abrir rutas, estimular la economía y conseguir que las personas viajen con confianza”, ha señalado Gallego.

Las aerolíneas de IAG están apreciando que cuando abren rutas “existe una demanda de viajes contenida”. Pese a ello, la estimación del holding es que la demanda de pasajeros no se recupere antes de 2023 en niveles de 2019. A corto plazo, la incertidumbre generada por la pandemia hace que British Airways, Iberia, Vueling y Aer Lingus vayan a operar a menos del 30% de capacidad media en comparación con la del último cuarto de 2019. "Como consecuencia, el grupo ya no prevé que los flujos de efectivo netos cubran los costes de las operaciones durante el cuarto trimestre", ha reiterado esta mañana IAG a través del informe remitido a la CNMV.

Economía de guerra

En un ejercicio de recortes sin precedentes, IAG bajó un 54% los costes operativos en el tercer trimestre con respecto a sus planes iniciales, hasta un total de 205 millones de euros semanales. Por contra, llegan los costes de reestructuración. La aerolínea estrella del grupo, British Airwasys, y la irlandesa Aer Lingus han llegado a acuerdos para reducir plantilla en un total de 10.000 efectivos, de los que 9.000 habían abandonado ya sus puestos a 30 de septiembre. El ajuste implica gastos excepcionales por 275 millones en el tercer trimestre.

La liquidsez del holding es de 9.300 millones tras captar 2.700 millones en la ampliación de capital

IAG viene de ejecutar una ampliación de capital por 2.741 millones para soportar la peor crisis de la historia de la aviación. También ha aplazado la entrega de 68 aviones prevista en 2020 hasta 2022. Esta decisión, junto a la contención de la inversión no relacionada con aeronaves, ha recortado la inversión total en inmovilizado de 2020 en 1.500 millones frente al presupuesto previsto a comienzos de año.

La posición de efectivo baja a 5.011 millones a 30 de septiembre, lo que implica una reducción de 1.672 millones de euros desde el 31 de diciembre de 2019. Las líneas de financiación generales y de aeronaves comprometidas y no utilizadas ascendían a 1.600 millones, suponiendo una liquidez total de 6.600 millones de euros. Si se tienen en cuenta los 2.700 millones de euros brutos de la ampliación de capital (recibidos ya en octubre), la liquidez total es de 9.300 millones de euros.

La deuda neta se dispara un 46%: 11.096 millones de euros frente a los 7.571 millones de euros a 31 de diciembre de 2019, cuando el ratio de deuda neta frente a ebitda apenas era de 1,4 veces.

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