Fusiones y adquisiciones para cuando se levante la veda de la crisis

La sensación que se respira en el mercado es que en cuanto se atisbe la luz se desatará una oleada de operaciones corporativas muy intensa

La prolongada recesión de la actividad económica que ha generado la epidemia del covid-19, de la que se conoce solo su inicio e intensidad de los pasados trimestres y se desconoce cuándo tocará a su fin y cuántas víctimas humanas y materiales dejará por el camino, ha cambiado el escenario de las empresas. Habrá muchas que desafortunadamente no podrán resistir la congelación de la actividad y terminarán muriendo tras agotar sus recursos mientras transitan por el túnel, y habrá otras que por disponer de mejor situación financiera o de los adecuados mecanismos de protección pública resistirán e incrementarán su cuota de mercado una vez superado el invierno económico. Las crisis trastocan siempre una buena parte del paisaje, y esta vez no será diferente; habrá ganadores y perdedores, aunque no sea la buena o mala gestión quien decida del todo quién quedará en cada bando.

Los descensos en las ventas de las compañías se han reflajado de inmediato como en un espejo en las cotizaciones en el mercado, la plaza en la que se divisa fielmente el precio de las empresas cotizadas. Otra cuestión es si el precio marca el valor real del negocio, ya que aquél está tan sujeto a la variabilidad como la facturación en este momento. En todo caso, la bajada del precio de las compañías, sea ajustado al valor real o fruto de una reacción bajista exagerada, coloca a muchas empresas con el punto de mira de sus competidores más musculosos o de los grandes fondos de inversión, que manejan cantidades descomunales de liquidez. La sensación que se respira en el mercado, según sus operadores más avisados, es que en cuanto se atisbe la luz, antes incluso de que amanezca, se desatará una oleada de operaciones corporativas muy intensa tanto por los precios exageradamente bajos para empresas con negocios muy solventes, como por la inmensa masa de dinero a la espera de las oportunidades.

Pero habrá también muchos movimientos defensivos de concentración de empresas que estaban en marcha antes de esta crisis y que ahora deben consolidarse para fortalecer la solvencia de muchas compañías. La banca es seguramente el ejemplo más explícito, ya que la posibilidad de una recomposición de los márgenes hace un año se ha visto truncada y retrasada sine die con este nuevo golpe desgraciado. Pero habrá operaciones en farmas, que gozan de buena salud y del favor del mercado; en tecnología; en distribución y alimentación; e incluso en empresas industriales o energéticas, obligadas a un giro estratégico hacía la producción más sostenible. Todas ellas son oportunidades para los inversores particulares que sepan olfatear las presas débiles y los cazadores mejor armados y de mejor puntería.