Vender Lamborghini con una gran plusvalía es una decisión fácil para VW

Dado el planeado cambio a los coches eléctricos, es sumamente lógico

Un Lamborghini en la Feria del Motor de Pekín, el 27 de septiembre
Un Lamborghini en la Feria del Motor de Pekín, el 27 de septiembre Getty Images

Si comprar un deportivo es una clásica señal de la crisis de la mediana edad, Volkswagen parece estar madurando con gracia. Valora la venta del icónico Lamborghini, la preciada joya automovilística de los nuevos ricos de las criptodivisas y los hijos de los jeques que se exhiben en Instagram. Dado el planeado cambio a los coches eléctricos, deshacerse de la marca con un gran beneficio es sumamente lógico.
Los coches de gran consumo casan mal con el objetivo de VW de convertirse en el primer proveedor mundial de vehículos neutral en carbono. Pero no irrita a su clientela: las ventas de Lamborghini subieron un 32% en 2019.

Poseer marcas nicho para apasionados de los coches como Lamborghini (así como la favorita de los oligarcas Bugatti y la de motos deportivas Ducati) tiene poco sentido en este contexto. A principios de año, Aston Martin Lagonda aplazó sus planes eléctricos para el futuro inmediato. Incluso Ferrari no planea sacar una versión solo de batería antes de 2025. Para entonces, Diess tiene como objetivo vender hasta 3 millones de vehículos de batería, un quinto de la producción de VW.

Ponerle valor a Lamborghini es difícil, ya que VW no publica sus finanzas. Aun así, usando precios aproximados online, se deduce que podría haber hecho unos 2.000 millones de dólares en ventas el año pasado, con 8.664 vehículos producidos. Asumiendo un margen del 16%, a mitad de camino entre Audi y Ferrari, habría generado 326 millones en ganancias operativas. Aplicándole un múltiplo de 25 veces para reflejar la demanda a prueba de recesión de sus clientes (menos que las 33 veces de Ferrari), podría valer 8.200 millones.

Eso, que es una décima parte del valor actual de VW en el mercado, representaría 82 veces más que los aproximadamente 100 millones de dólares que pagó VW por el negocio en 1998. Diess podría devolver las ganancias a los accionistas. O ayudar a pagar los 33.000 millones de euros de inversiones destinadas a la transición verde en los próximos cuatro años. De cualquier manera, hacer una tonelada de dinero gracias a los nuevos ricos es una decisión fácil.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías