Seguridad Social

Airef pide que se estudien reformas alternativas de pensiones ante posibles escenarios adversos

La crisis del Covid-19 recortará la esperanza de vida un año en 2020, bajándola a los 80 años en el caso de los hombres y 85 en el de las mujeres

Gasto en pensiones Pulsar sobre el gráfico para ampliar

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) ha presentado hoy una revisión de sus proyecciones demográficas elaboradas en 2018 y sus previsiones de gasto en pensiones hechas en enero de 2019. La principal conclusión que se extrae de los cambios de estas estimaciones es que, si se cumplen las nuevas hipótesis demográficas y del mercado laboral el gasto en pensiones en 2050 se situaría en magnitudes que consideran manejables en el 14,2% del PIB.

Si bien, la presidenta de la Airef, Cristina Herrero, ha insistido en recomendar que "se tengan estudiadas y debatidas medidas alternativas ante la elevada incertidumbre existente y que podría dar origen a escenarios más adversos". En este punto, ha indicado que los legisladores tendrán que tener en mente lo hecho en otros países europeos.

Preguntada por esta cuestión, Herrero ha citado algunos modelos como el italiano o el portugués, que han vinculado la edad de jubilación a la esperanza de vida; otros países que usan toda la vida laboral para calcular la pensión o el caso francés, que utiliza los 25 mejores años de cotización. También ha citado al Reino Unido, que ha establecido un sistema de adscripción cuasiobligatorio de planes colectivos de pensiones en las empresas pero con la posibilidad de que el trabajador se descuelgue y ha considerado la posibilidad de modificar la fiscalidad de los planes individuales de pensiones.

En cuanto a los escenarios adversos que podrían requerir las reformas alternativas, se ha referido a dos posibles riesgos: el posible incumplimiento de alguna de las hipótesis de partida que este organismo utiliza para proyectar el aumento de gasto en pensiones como el hecho de que la tasa de paro no se reduzca al 7% en 2050 o no se aplique el factor de sostenibilidad a partir de 2023, tal y como está previsto ahora. Y, en segundo lugar, la posibilidad de que la crisis sanitaria generada por el Covid-19 tenga un impacto estructural en la economía, más allá de 2020.

Si bien, la Airef ha descartado incluir en sus previsiones cualquier impacto de la crisis económica en el medio y largo plazo, aunque sí ha admitido que una de las variables que utiliza para calcular las previsiones demográficas, la esperanza de vida, sí se verá recortada en 2020 un año, dejando la esperanza de vida de las mujeres en 85 años y la de los hombres en 79,8 años.

Lo primero que ha querido explicar Herrero es que al abordar los cambios del sistema de pensiones lo primero que se debe de hacer es separar el problema financiero del corto plazo del, del medio y largo plazo relacionado con el envejecimiento de la población. La solución que da la Airef al problema del corto plazo es la misma que la planteada por el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá predecesor en el cargo de Herrero: traspasar los gastos impropios del sistema de pensiones al Estado, transfiriendo tres puntos de la cotización por desempleo a contingencias comunes para aumentar los ingresos de la Seguridad Social.

Si bien Herro ha reconocido que "esto no soluciona el problema de déficit público de las Administraciones" que seguirá, ha dicho, muy por encima del 2%, siempre sin contar el impacto coyuntural de la pandemia. Aunque, en su opinión, este traspaso del déficit de las pensiones al Estado "sí solucionará los problemas de incertidumbre entre los pensionistas y entre el resto de los agentes económicos, tan indeseable para la toma de decisiones personales y de política macroeconómica".

Así, una vez solucionado, al menos sobre el papel, este problema financiero del corto plazo, la Airef insiste en que hay que centrarse en abordar el envejecimiento de la población. Es en ese punto en el que han elaborado un escenario demografico con una caída notable de personas en edad de trabajar (en 2050 pasará de haber un jubilado por cada cinco personas en edad de trabajar a dos activos por cada pasivo); con una entrada de unos 330.000 inmigrantes netos anuales en promedio hasta 2050 --la más optimista de todos los organismos que elaboran estas previsiones; y una tasa de fecundidad que pasará del actual 1,23 hijos por mujer a 1,43 hijos por mujer tras una fuerte revisión a la baja respecto a sus previsiones de 2018.

Junto a esto prevén un crecimiento económico anual del 1,4%, con un avance del empleo del 0,5% anual y un aumento de la tasa de actividad de dos puntos porcentuales en 2050, así como una caída de la tasa de paro al 7% y un crecimiento de la productividad del 0,9% anual desde el estancamiento en el que está actualmente. Con todas estas variables, el gasto en pensiones pasará del actual 10,9% del PIB a 14,2% en 2050. Estos 3,3 puntos más de PIB supondría un salto de 40.000 millones más al año en treinta años, un 30% más si no hay reformas adicionales.

Propuestas de la Airef

Ante este escenario central de incremento de gasto, la Airef hace dos propuestas para mitigarlo: en primer lugar ve margen para profundizar en las reformas paramétricas del sistema adoptadas en la reforma de 2011 que ya endurecieron el acceso a la pensión de jubilación. Y, en concreto, cree posible ahondar en dos de estas reformas: que se pueda aumentar la edad efectiva de jubilación de los actuales 64,6 años a los 66 años, para lo que habría que penalizar el retiro anticipado e incentivar la prolongación de la vida laboral; y, en segundo lugar, que se amplíen de 25 a 35 los años cotizados que se tienen en cuenta para determinar la cuantía de la pensión. Esto supondría un ahorro de 1,4% de gasto en pensiones en 2050 pasando a fijarse en 12,8% del PIB.

Si bien, la Airef también considera necesario aplicar el factor de sostenibilidad --recorte inicial de las nuevas pensiones en función de la evolución de la esperanza de vida-- a partir de 2023, fecha hasta la que quedó suspendido. De no aplicarse este factor de sostenibilidad el gasto en pensiones aumentaría casi un punto respecto al escenario central hasta el 15,2%.

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