La revolución de Armani en un perfume

El diseñador italiano lanza una fragancia sostenible, con control sobre el ciclo de vida

Giorgio Armani.
Giorgio Armani. Getty

Es el primer paso hacia la revolución sostenible que llega a todos los sectores, incluso a la industria de la alta perfumería. A esta corriente se ha sumado el diseñador italiano Giorgio Armani, que presenta un nuevo y ambicioso perfume, My Way, con el que lanza varios mensajes. Por un lado, pretende reducir el impacto medioambiental con un proyecto sostenible que analiza todo el ciclo de vida del producto, además de ofrecer un sistema innovador que permite al consumidor reutilizar el frasco sin necesidad de ir al establecimiento a recargarlo.

Por primera vez en el sector de las fragancias de alta gama, Armani presenta un sistema que no requiere de ningún embudo, ya que se recarga enroscando el recambio directamente al envase evitando así desperdiciar el producto. Además, el envase de la nueva fragancia –tanto el frasco de 50 ml como el recambio de 150 ml– reduce en un 32% el uso del cartón, un 55% el vidrio, un 64% el plástico y un 75% el metal, en comparación con cuatro envases de 50 ml. Además, ambos recipientes pueden reciclarse de forma separada.

El lanzamiento de My Way (entre 66,5 y 129 euros) ha requerido de un análisis de su ciclo de vida, desarrollado tras una investigación realizada con SPOT (Sustainable Product Optimization), la herramienta creada en 2013 por el grupo L’Oréal para analizar el impacto social y ambiental de cada lanzamiento a través de 14 indicadores. Esto garantiza que todo producto que se lanza al mercado se atiene a una serie de exigencias, entre las que se encuentran, el análisis sobre la producción, abastecimiento de materias primas, el uso que le dan los consumidores o el final de vida del producto.

Perfume My Way, de Giorgio Armani.
Perfume My Way, de Giorgio Armani.

Además, en línea con los objetivos globales a 2030 de la firma de cosmética francesa, a través de su programa L’Oréal for the Future, Giorgio Armani se compromete a reducir su huella de carbono en un 25% adicional para lograr la neutralidad de carbono para todos sus productos en los próximos cinco años, algo que ya se incluye en My Way.

El proyecto es fruto de la colaboración con Quantis, una consultora medioambiental, que colabora con L’Oréal creando un método exclusivo para medir la huella de carbono de todo el ciclo de vida del perfume, desde marketing y ventas hasta su uso por parte del consumidor.

Por todo ello y por algo más, My Waye es mucho más que un perfume: recoge un plan a cinco años de apoyo a las comunidades de donde provienen algunas de sus materias primas –contiene azahar de Egipto, bergamota de Calabria, tuberosa y jazmín de India y vainilla de Madagascar–. De hecho, Armani colabora con la ONG Fanamby, que trabaja en este último país, para asegurar su aprovisionamiento solidario a través de un programa de impulso al emprendimiento local, además de proteger la biodiversidad gracias a la reforestación de 150 hectáreas de bosques que beneficiará a un 30% de los pequeños granjeros. Además, la marca ha presentado este año un proyecto adicional de protección de 650 hectáreas de bosques de Ankeniheny-Zahamena, en Madagascar, que acoge uno de los más ricos ecosistemas de la isla, con más de 2.000 especies vegetales. En concreto, Armani compensa con 7.000 toneladas de emisiones de CO2 residuales durante el primer año de producción de My Way y se compromete a hacerlo en los siguientes años.

 

Normas
Entra en El País para participar