Lagarde elude frenar al euro pero reconoce su impacto en la inflación

El BCE mejora la previsión de PIB de 2020 en la zona euro al -8% pero empeora la de 2021

El Consejo de Gobierno del BCE ha dejado hoy sin cambios su política monetaria, si bien ha vuelto a mostrar su clara disposición para "ajustar todos sus instrumentos según proceda, a fin de asegurar que la inflación avance hacia su objetivo de forma sostenida", según el comunicado emitido al término de su reunión, que no ha variado ni en una coma respecto a la cita de julio.

Los inversores no esperaban nuevas medidas de estímulo en esta reunión pero sí algún mensaje capaz, aunque fuera indirectamente, de frenar el alza del euro, nueva amenaza para los objetivos de inflación. Pero el BCE ha renunciado a mostrar excesiva preocupación por la apreciación de la divisa y el Consejo de Gobierno ha estado de acuerdo en que no es necesario tomar medidas para frenar su apreciación. Al menos de momento, ya que Christine Lagarde sí ha reconocido su impacto obvio sobre la estabilidad de precios. Su postura de esperar y ver ha provocado una primera reacción alcista de la divisa europea, que ha tocado los 1,19 dólares. 

"Nuestro objetivo no es el tipo de cambio", ha zanjado Christine Lagarde en rueda de prensa, que sí ha reconocido que la evolución de la divisa ha sido objeto de debate en el Consejo de Gobierno y que "analizará" su impacto en la inflación, sin dar más detalles. "Vigilamos cuidadosamente la evolución del euro porque obviamente tiene impacto en la inflación pero no es un objetivo de política monetaria. Nuestro mandato es la estabilidad de precios", ha insistido Lagarde. En todo caso, la presidenta del BCE ha aclarado que no se prevé en modo alguno riesgo de deflación, un peligro que no se contempla en las perspectivas económicas actualizadas hoy. Y ha destacado que el mal dato de inflación de agosto -del -0,2% frente al 0,4% de julio- no es un aviso de riesgo de deflación. 

El alza del euro, que ejerce una presión a la baja sobre los precios al provocar el abaratamiento de las importaciones, complica aún los objetivos del BCE en cuanto a la inflación. Los expertos esperan de hecho que Christine Lagarde anuncie una nueva ronda de estímulos en la reunión de diciembre. En Pimco prevén para esa cita un nuevo incremento del plan extraordinario de compras en 600.000 millones de euros más, hasta rozar los 2 billones de euros."No hemos discutido ningún incremento del PEPP", ha asegurado Lagarde.

Pese al alza de la divisa, el BCE no ha variado apenas sus previsiones de inflación y según apunta Reuters, en el debate mantenido hoy en el Consejo de Gobierno de la institución el alza se atribuye a la recuperación de la economía de la zona euro y a la presión externa que suponen los bajos tipos en EE UU, sin que haya motivos para la preocupación. El BCE de hecho contempla ahora en sus previsiones macroeconómicas un tipo de cambio mucho más elevado que el que auguraba en junio. El BCE prevé para este año un euro a 1,14 dólares de media para el año, frente a los 1,09 de la previsión de junio. Y contempla una divisa mucho más fuerte para 2021 y 2022, ambos años en los 1,18 dólares. En las previsiones de junio, ese nivel estaba en los 1,08 dólares.

De forma tácita, esa fuerte apreciación de la divisa podría ser un elemento más de presión para elevar los estímulos monetarios. "El BCE fue desconcertantemente halcón en su reunión de hoy. Hizo revisiones al alza de sus previsiones de crecimiento e inflación, y Lagarde sonó un poco más optimista en las perspectivas de lo que creemos que está justificado. Con el fuerte rebote inicial ya perdiendo fuerza, y la inflación básica en mínimos históricos, creemos que el BCE se verá obligado a una mayor relajación más adelante en el año", explica Paul Diggle, economista principal de Aberdeen Standard Investments.

Annalisa Piazza, analista de renta fija de la gestora MFS Investment Management, también aprecia "notables opciones de que el BCE expanda su programa PEPP a finales de este año o principios del próximo”. La institución volverá a revisar previsiones macroeconómicas en diciembre, donde ya incluirá estimaciones para 2023 y a ello se sumará el final de la dotación adicional por120.000 millones de euros este año de su programa APP de compras de deuda

Christine Lagarde ha añadido que continúa siendo necesario un importante grado de estímulo monetario para la zona euro y que sigue habiendo presiones a la baja. Pero ha mejorado la previsión para la economía este año, desde el derrumbe del PIB del 8,7% en 2020 que esperaba en junio al 8% de caída su revisión actual, mientras que la recuperación sería en 2021 del 5% frente al 5,2% apuntado en junio. El crecimiento en 2022 sería del 3,2%, una décima menos de lo esperado en junio. El BCE también ha ajustado sus previsiones de inflación y ahora espera un alza de precios el año próximo del 1%, frente al 0,8% de junio. Deja sin cambios la previsión de este año, del 0,3% y la de 2022, del 1,3%.

El BCE mantiene los tipos de referencia en el 0% y la facilidad de depósito en el -0,5% y reitera la vigencia del plan extraordinario de compras por la pandemia (PEPP por sus siglas en inglés), dotado con 1,35 billones de euros, que se extenderá al menos hasta mediados de 2021 y que la institución prevé emplear en su totalidad. El BCE ha consumido ya más de 500.000 millones de euros de este programa lanzado en marzo y reinvertirá la deuda que vaya venciendo hasta al menos finales de 2022.

El alza del euro, la nueva oleada de contagios de coronavirus en la zona euro (que ha llegado antes de lo previsto) y la reciente decisión de la Reserva Federal de ser más flexible en su objetivo de inflación (perpetuando así la era de bajos tipos de interés) son las nuevas coordenadas en que se mueve el BCE. De hecho, la nueva estrategia de la Fed está jugando un papel determinante en la apreciación del euro frente al dólar, después del claro mensaje de Powell de que no habrá necesariamente alzas de tipos aunque la inflación supere durante un tiempo el 2%. 

Fusiones bancarias

A propósito de las negociaciones de fusión entre CaixaBank y Bankia, el vicepresidente del BCE Luis de Guindos ha insistido en que las operaciones de concentración "son un instrumento para mejorar la rentabilidad de la banca". Guindos, que durante su cargo en el pasado como ministro español de economía ya abogó por la unión de ambas entidades, ha declinado pronunciarse sobre la operación en concreto pero ha reiterado el interés del regulador por propiciar las fusiones bancarias. "Es una recomendación genérica", ha señalado, que tiene que ver con la vulnerabilidad que ya sufría el sector antes de la pandemia por su baja rentabilidad y que se agravará aún más en la presente crisis. 

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