Airbnb y Booking viran hacia las estancias de larga duración

Habilitan reservas de 7 y 30 días en sus plataformas ante el cambio de consumo de los clientes: teletrabajo y lugares aislados

Brian Chesky, consejero delegado de Airbnb.
Brian Chesky, consejero delegado de Airbnb.

La expansión incontrolada del coronavirus desde marzo y el cierre del tráfico aéreo han tenido un efecto demoledor en las cifras de ocupación de los pisos turísticos en todo el mundo. Al miedo a resultar contagiado se unieron las trabas para desplazarse a otro país lo que llevó a una parálisis que ya se ha prolongado seis meses y que no tiene visos de finalizar en el corto plazo.

Conscientes de ello, Airbnb y Booking, las dos grandes plataformas de pisos para turistas, con 7 y 5 millones de anuncios en todo el mundo, respectivamente, ya preparan un giro en su estrategia para tratar de frenar la caída de ingresos, enfocando el negocio en las estancias de larga duración (semanas o meses). Frente al modelo de estancias por horas o días de los últimos ejercicios, los datos recopilados por ambas plataformas desde marzo apuntan en sentido contrario. "En el segundo semestre del año, el 40% de las reservas de Booking han sido para pisos, ya que los turistas valoran ahora más la privacidad, el espacio y la seguridad que les proporcionan, especialmente cuando planean estancias de larga duración", remarcaba Gianbattista Vespucci, director comercial de servicios a socios de Booking.com, en un artículo reciente.

Ya no son solo turistas, sino empresarios, emprendedores, expatriados o estudiantes los que apuestan por este modelo de alojamiento, en muchos casos forzador por el teletrabajo. Por ello, Booking ya ha introducido en su sistema la posibilidad de publicar anuncios para estancias semanales y mensuales e incluso está trabajando en un plan piloto en algunas ciudades que permite a los usuarios alquilar casas por un período superior a los 30 días. En esa línea, Airbnb también está ofreciendo las instrucciones necesarias para que los anfitriones puedan poner sus domicilios en alquiler de larga duración.

Un cambio de tendencia que ya ha podido comprobar Airbnb en su balance del primer verano en España con coronavirus. Antes de la irrupcion de la pandemia, el porcentaje de viajeros que optaban por un alojamiento de Airbnb a menos de 500 kilómetros eran tan solo del 17% y ahora se sitúa en el entorno del 45%. Solo en julio y agosto, las bases de datos de la plataforma han registrado más de 200 localidades españolas que el año pasado no habían obtenido ningún ingreso y que este año sí lo han hecho por el boom del turismo de proximidad. De hecho, la plataforma estadounidense ha establecido un ranking de los diez destinos en los que el crecimiento de la facturación fue mayor en julio y agosto, los dos meses de temporada alta, teniendo en cuenta que son localidades que en la temporada alta de 2019 apenas facturaron 4.000 euros, con dos ciudades malagueñas (Comares y Sayalonga) entre las tres primeras.

Pero ese cambio, lejos de ser ocasional, ha llegado para quedarse, tal y como refleja el nuevo informe de tendencias para el otoño. Más de la mitad de las reservas mundiales de Airbnb para septiembre y octubre son a destinos de menos de 500 kilómetros. "A medida que persiste la pandemia, más empresas están facilitando el trabajo remoto como semipermanente o incluso permanente. Airbnb ha pasado a ser ahora una opción a considerar para quienes tengan la oportunidad de trabajar desde cualquier lugar. Este tipo de viajero busca alojamientos por períodos algo más largos (semanas o largas estancia: más de cuatro semanas) y demanda más características", remarca el informe. Una tesis defendida por el consejero delegado de la plataforma, Brian Chesky. "Hay una nueva tendencia en la industria, en la que viajar y vivir están empezando a formar parte de la misma experiencia. Los clientes están reservando para estancias de semanas o meses", reconoció la pasada semana en una entrevista en la CNN.

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