El dilema de la apertura de los centros educativos

Con la pandemia nos hemos dado cuenta de que la figura del docente es insustituible

De nuevo nos encontramos ante el dilema de la apertura de centros educativos, si son seguros y se adaptan a las medidas de seguridad pertinentes, si es posible que los alumnos cumplan con las normas establecidas por la Organización Mundial de la Salud, y, sobre todo, cómo puede influir esto en las familias, alumnos, y en nosotros mismos, los maestros.

Debemos ser conscientes de la importancia que tienen las decisiones que tomamos en relación con la educación de los niños. ¿Nos hemos parado a pensar cómo puede afectarles esta situación?
En unos días volverán a las aulas, y de momento seguimos sin saber que pasará en la mayor parte del país. Maestros, familias, alumnos y personal no docente, estamos pendientes de la evolución de los datos de la pandemia para ver cuáles son los siguientes pasos a dar de cara a la vuelta al cole.

El curso escolar debe comenzar, por ellos: los niños y las niñas necesitan ir al colegio, ya no solo para aprender conocimientos sino también para relacionarse, ya que hay muchos de ellos que solo se sociabilizan en los colegios. Por otro lado, hay que ofrecer facilidades para las familias que trabajan; hay muchas personas que no pueden teletrabajar o que vuelven a las oficinas a partir de septiembre.
Teniendo en cuenta las medidas de seguridad e higiene básicas establecidas, debemos contemplar otras medidas imprescindibles que ayudarán a que todos nos sintamos más seguros.

En relación con la higiene, se debería facilitar a todos los centros recursos de limpieza, es decir, gel hidroalcohólico para cada unidad escolar/clase. Contar con personal de limpieza, que higienice los servicios cada hora, las clases durante los periodos de recreo y los centros completos cada fin de semana.

Es importante airear las aulas; en el caso de que sea posible, mantener siempre las ventanas abiertas. Deberíamos contar con personal de enfermería en cada centro escolar, que funcione como coordinador y ejecute un plan anti-Covid-19 en cada centro.

Con respecto a la distancia social y el espacio, debemos ser exigentes, expandir las clases, ubicar a los alumnos garantizando que la distancia entre ellos sea la máxima posible, y ofrecer la opción de instalar aulas provisionales en el caso de que fuera necesario.

Hay que establecer un plan con mucha organización, hacer turnos diferenciados de comedor para aquellos centros que no tengan jornada continuada. Y también establecer itinerarios diferenciados de entrada y salida del centro, evitar las aglomeraciones y las charlas en la puerta de los mismos.
Es fundamental contratar más profesores: actualmente hay muchos maestros preparados y formados sin trabajo. Contar con ellos nos permite crear grupos reducidos de alumnos que tengan carácter de burbuja en primaria e infantil con un único profesor.

Uno de los aprendizajes que nos ha dejado la pandemia con respecto a la educación es la brecha digital existente. Debemos estar preparados, debemos incrementar los recursos tecnológicos de los centros, proporcionar tabletas, ordenadores, plataformas, y lo más importante, editar guías de utilización de estos recursos para el profesorado que incluyan tutoriales.

Los maestros tenemos la gran labor de formar e informar sobre las medidas establecidas, sobre todo con los más pequeños, que es a quienes más les cuesta asimilar esta situación. Para ello, debemos reforzar el mensaje al comienzo de cada clase y formar a los alumnos en la seguridad, explicándoles la situación y las medidas que deben tomar. Sería recomendable personalizar los materiales y evitar el uso compartido en las actividades de educación física y en todo caso, higienizando de forma constante.

Nos encontramos ante una pandemia a nivel global: aunque cada comunidad lleve a cabo sus propias medidas dependiendo de los datos, debería haber unas directrices establecidas para todos, con un protocolo de actuación.

Necesidades especiales

Actualmente hay muchas preguntas en el aire, preocupaciones de padres a las que no se está dando solución. Por ejemplo, ¿qué pasa con los niños con necesidades educativas especiales? Ellos no pueden cumplir con la distancia de seguridad, ya que muchos de ellos necesitan de maestros, fisioterapeutas, etc.; ¿Cuál es el protocolo en el caso de que haya un positivo en el centro escolar?
El desembolso que supone la vuelta al cole este año requerirá un mayor esfuerzo para aquellas familias que se han visto duramente golpeadas durante la crisis: los centros e instituciones deberían ofrecer soluciones y facilidades a estas familias.

El insuficiente espacio en numerosos centros requiere la cesión por parte de las administraciones públicas de áreas al aire libre u otros espacios necesarios... e infinitas cuestiones más que aún están sin resolver.

Como preparadora de oposiciones, formo a personas que en la mayoría de los casos serán futuros profesores de este país. Con esta pandemia nos hemos dado cuenta de muchas cosas, pero sobre todo de que la figura del docente es insustituible, ya no solo por la materia y la formación que imparten si no por el gran apoyo que son y han sido durante esta difícil etapa, que, parece, se va a alargar.

Pilu Hernández Dopico es maestra de educación especial y preparadora de oposiciones