Desventajas para el confinamiento: los hogares en España reducen su espacio por persona

La tensión del mercado residencial mengua la sobreocupación en los inmuebles

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El número de viviendas infraocupadas, aquellas en las que el espacio habitacional disponible es mayor del que necesitan los miembros de un hogar, ha ido disminuyendo en España a lo largo de la última década a uno de los ritmos más veloces de la Unión Europea (UE). Si en 2010 el porcentaje de personas que habitaban estos inmuebles representaba un 62% del total de la población del país, en 2019, según los últimos datos de Eurostat, la cifra se ha desplomado en siete puntos porcentuales, hasta el 55,4%. Los datos de España chocan de lleno tanto con la media de los 27 miembros de la UE como con la del club de la zona euro. Así, en el mismo periodo, los socios han pasado del 32,7% al 33,1%, mientras que los 19 países que comparten moneda han progresado del 28,4% al 37,2%.

Eurostat recoge estos datos desde hace varios años, pero un grupo de expertos del organismo estadístico los ha puesto sobre el tapete para determinar, junto con otras fuentes de información y análisis, cómo se han vivido en los hogares europeos los meses de confinamiento derivados de la crisis sanitaria y económica.

A efectos estadísticos, recuerdan portavoces de Eurostat, una vivienda se define como infraocupada cuando tiene más del número mínimo de habitaciones que se considera adecuado. En esta línea, el organismo fija una habitación por pareja sentimental, una habitación para cada persona soltera de 18 años o más, una habitación por pareja de solteros del mismo sexo entre 12 y 17 años, y una habitación por pareja de niños menores de 12 años. Para este criterio no se tienen en cuenta las salas de estar, cocinas, terrazas o cuartos de baño.

La caída de España contrasta con las medias europeas, pero también con la evolución de la mayoría de vecinos. En Portugal, Reino Unido y Francia el porcentaje de vivienda infraocupada ha aumentado en 12, 10 y 3 puntos porcentuales, respectivamente. En Alemania, Grecia e Italia, con caídas que oscilan entre los 1 y 4 puntos, los descensos han sido mucho menos acusados. Hay varias razones que explican estos movimientos en España, explica el analista de Eurostat, y entre ellas se encuentran el éxodo del campo a la ciudad, las consecuencias directas del mercado laboral y los salarios o la creciente tensión del mercado del alquiler y “la segregación consecuente de miles de viviendas”, un proceso polémico y habitual por el que un inmueble se divide en dos o más hogares.

En España, explican desde el organismo estadístico, el factor diferencial ha sido el mercado del arrendamiento, “tanto por el aumento de los pisos compartidos entre varias personas como por el crecimiento de los locales o estudios sin dormitorio propio, en el que generalmente una pareja o una sola persona vive en una única estancia”. También ha tenido incidencia el aumento de los pisos turísticos, que han desplazado a miles de inmuebles fuera del mercado residencial, si bien esta situación “ha sido más fuerte en otras regiones como Países Bajos o Austria”.

Renta y edad

La riqueza media y la edad son dos de los factores que más impacto tienen en el reparto habitacional de los hogares. Así, en España, las familias que se encuentran por encima de la renta mediana viven en inmuebles infraocupados en casi un 60% de los casos, cifra que cae al 39% si se trata de los hogares con menos ingresos. La tónica se repite en el resto de socios europeos, y en la media de los 27 los respectivos porcentajes se sitúan en el 35% y el 20%.

La edad, por su parte, también se convierte en un detalle trascendental. Así, atendiendo a los datos de Eurostat, los españoles mayores de 65 años han vivido en más de un 75% de los casos de forma constante, en viviendas con más espacio del estrictamente necesario. La cifra cae en casi la mitad en el caso de los menores de 18 años, y se sitúa en el 40% en 2019, último ejercicio con datos. La franja de población entre los 18 y los 64 años vive en estos inmuebles en más de un 54% de los casos.

De los países menos hacinados

La infraocupación, recuerdan desde Eurostat, choca directamente con el término de hacinamiento, que hace referencia a la situación habitacional en la que un hogar dispone de menos espacio del que a priori necesitan las personas que en él viven. Atendiendo a los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), España es uno de los países menos hacinados de esta agrupación. Así, el promedio de habitaciones por miembro del hogar supera por poco las 2,7 estancias, incluyendo en esta métrica todos los espacios de una vivienda salvo los cuartos de baño, trasteros o garajes. En Grecia, Italia, Portugal o Suecia, por ejemplo, la tasa de hacinamiento oscila entre las 1,4 y las 2,6 habitaciones por persona.

Sin embargo, al desglosar este índice de hacinamiento por quintiles de ingresos (es decir, al dividir el total de la población en cinco partes definidas por las rentas) es donde afloran las diferencias internas de cada país. En España, la tasa de aglomeración de los hogares del quintil de rentas más bajas (5,21 puntos) multiplica por cinco a la de los hogares más ricos (1,01 puntos).

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