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Elecciones en EE UU: batalla de poder en una superpotencia en horas bajas

Los inversores ya miran de reojo a las presidenciales de EE UU de noviembre. La cita llega con la economía en recesión, aún azotada por el coronavirus y con el dólar perdiendo terreno como activo refugio

Joe Biden, candidato demócrata a la Casa Blanca, y Donald Trump, candidato republicano y actual presidente
Joe Biden, candidato demócrata a la Casa Blanca, y Donald Trump, candidato republicano y actual presidente Reuters

La pandemia del coronavirus no termina de dar tregua a los inversores cuando el mercado ya está pendiente del que puede ser el siguiente foco de volatilidad. De una magnitud mucho menos a la de todos los frentes que ha abierto el virus en la economía global, las elecciones presidenciales que celebrará Estados Unidos el próximo 3 de noviembre prometen ser un nuevo foco de intranquilidad.

El evento tiene la suficiente trascendencia internacional como para colarse entre los principales hitos de la agenda inversora del segundo semestre del año. Y en esta ocasión, y sumada a la máxima incertidumbre que ha impuesto el coronavirus en el mercado, la situación de inestabilidad política y social que vive EE UU hace de las elecciones presidenciales un acontecimiento impredecible de primera magnitud.

La inversión no sopla ahora a favor de Estados Unidos. La controvertida gestión sanitaria de la pandemia por parte de Donald Trump, los recientes conflictos raciales y la escalada de tensión con China han elevado la percepción de un mayor riesgo político por parte de los inversores. Un agravante ante la mayor crisis económica en décadas, de la que Estados Unidos no está ni mucho menos a salvo. El reciente acuerdo en la UE sobre el fondo de reconstrucción europeo es visto además por muchos inversores como un espaldarazo para los activos europeos. En Mutuactivos reconocían esta misma semana que están dando un mayor peso a Europa frente a EE UU, donde aprecian un mayor riesgo político.

El candidato demócrata Joe Biden es en este momento favorito en las encuestas para ocupar la Casa Blanca y el mercado le da un 60% de probabilidades de victoria. El republicano Donald Trump, que tanto contribuyó a prolongar el rally de Wall Street durante su mandato gracias en gran medida a las rebajas de impuestos a las empresas, llega a los comicios en una posición más débil, con la economía maltrecha y con el dólar en su nivel más bajo frente al euro desde septiembre de 2018, muestra de que el billete verde está perdiendo lustre como activo refugio.

Según los sondeos, los demócratas tienen grandes opciones de ganar la presidencia, la mayoría en el Congreso y además, de darle la vuelta al Senado, en lo que sería una victoria arrolladora que permitiría a Joe Biden tener manos libres para aplicar su programa. Según apuntan en Julius Baer, la victoria total de los demócratas traería más impuestos, un alza de los costes laborales que podría dañar la productividad empresarial pero también un mayor gasto público que serviría de impulso a la economía.

En las propuestas lanzadas por Biden destaca una subida de impuestos a las empresas y grandes patrimonios del 21% al 28%, el incremento del salario mínimo de 7,5 a 15 dólares por hora y dotar con 1,7 billones de dólares los programas para infraestructuras y la apuesta renovable.

“En el caso de una victoria de Biden, se relajaría el clima de tensión política en todo el mundo, lo que sería positivo”, señala François Rimeu, estratega senior de La Française AM, quien también advierte del riesgo bajista de que Biden diera marcha atrás a los beneficios fiscales de la era Trump. “El escenario más probable y el que los mercados están cotizando actualmente es una victoria de Biden sin mayoría absoluta. Este escenario no es negativo para las Bolsas, sino neutral, pero deja a Biden con muy poco margen de maniobra”, añade.

Para Carmignac las elecciones de EE UU van más allá y pueden ser una primera señal del principio del fin del “populismo liberal, que ya ha decepcionado, en favor de un supuesto intervencionismo dirigido a reforzar el sector público y una redistribución mucho más amplia de la producción de riqueza”. Y en todo caso, como apuntan desde BBVA Research, “para la mayoría de las industrias, las tendencias estructurales y el cambio tecnológico son más relevantes que los resultados de la elección”.

Una cuenta atrás imprevisible

Polarización. En BBVA Research no dudan en calificar las elecciones en EE UU como las más polarizadas en la historia moderna del país, un factor que va a ser determinante en el resultado junto con las redes sociales, una vez más. “Los avances tecnológicos proporcionan herramientas sin precedentes para dirigirse a los votantes de forma individual”, añaden.

Pandemia. La evolución de la crisis y la pandemia serán clave. Basta recordar cómo ha cambiado la situación desde que Biden fue elegido candidato demócrata, y era visto entonces como perdedor, hasta el actual deterioro de la imagen de Trump.

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