Invertir en China tras la pandemia

Los inversores deben estar en este mercado a través de fondos de gestión activa y siempre contando con asesoramiento especializado

Invertir en China tras la pandemia

Este año las Bolsas de la China continental están en positivo mientras que los mercados de países desarrollados siguen en rojo. La Bolsa de Hong Kong, que históricamente siempre ha estado abierta al inversor internacional, ha sido la única excepción. Volviendo a los mercados locales de esta república popular, lo más sorprendente no es que luzcan en verde, sino que, desde los máximos de febrero hasta los mínimos de marzo, cayeron menos de la mitad que el resto del mundo.

En 2018, el MSCI China A, que engloba las acciones de Shanghái y Shenzhen con acceso libre para cualquier inversor, sufrían en euros caídas superiores al 25% mientras que la Bolsa mundial no llegó al 5%. 2018 no fue una excepción, las Bolsas chinas solían comportarse mucho peor en crisis, especialmente sus mercados continentales. En 2008 todavía no se calculaba el MSCI China A, porque esas acciones apenas eran accesibles al inversor internacional, pero el CSI 300, índice de comportamiento similar al MSCI China A, se desplomó más de un 60%. En el lado positivo estuvo la recuperación de 2009 con una rentabilidad en euros de más del 90%. Al lado de este mercado, los movimientos del índice mundial en 2008 y 2009, con rentabilidades de -37% y +26%, respectivamente, parecen poca cosa.

Este año, sin embargo, desde máximos al peor momento, las Bolsas desarrolladas se hundían más de un 30%, mientras que el MSCI China A bajaba poco más del 10%. Como citaba en una tribuna anterior titulada El reto de invertir en la compleja China, “la economía china creció a una tasa media del 10% anual durante tres décadas hasta 2010 y ese año superó a Japón para convertirse en la segunda economía más grande del mundo”. También es uno de los mercados más grandes por capitalización bursátil y por emisión de deuda. Sin embargo, la inversión internacional en sus mercados de capitales es insignificante todavía, y resulta muy sorprendente si lo comparamos con el peso de su economía. Tiene su explicación: sus mercados financieros son inmaduros y algunos de sus valores tenían limitado el acceso al inversor foráneo.

Esto está cambiando. China está abriendo al inversor internacional todos sus mercados de acciones y bonos y como consecuencia, están empezando a incluirse cada vez en mayor proporción en índices globales. La inclusión de acciones A chinas en los índices MSCI se está haciendo desde 2018 de forma parcial y paulatina por prudencia. Tal y como señalan en un documento que se puede encontrar en su web, son conscientes de que muchos inversores están empezando a invertir en este tipo de acciones desde hace poco y, como vimos anteriormente, hasta 2020 estas acciones eran muy volátiles.

Los índices MSCI son muy utilizados por fondos como referencia y por ETF que los replican. Sus criterios de construcción ponen un gran énfasis en que sean invertibles y representativos del mercado en cuestión, por lo que, aunque no son los únicos, son de los más seguidos por profesionales para mercados de renta variable.

Las acciones chinas solo suponen un 4,5% del MSC All Countries, pequeño porcentaje respecto al que deberían tener por capitalización, pero la proporción de China en fondos globales es incluso inferior, no alcanza ni el 3%.

Es verdad que invertir en la renta variable de este país es complejo: la composición de los diversos índices no solo difiere bastante en las compañías que los componen, sino incluso en su distribución sectorial. Algunos tienen una concentración muy elevada en un solo sector o en alguna acción. Por poner un ejemplo: el MSCI China, que representa todo el universo de acciones disponibles para cualquier inversor, concentra en sus dos primeras posiciones (Alibaba y Tencent) más del 30%. Así que no parece un índice muy eficiente en cuanto a diversificación de riesgos específicos.

La buena noticia es que hay fondos de gestión activa que, siendo más seguros por diversificación de riesgos, baten consistente y contundentemente a este índice. Desmintiendo la teoría de que la diversificación resta rentabilidad.

Bloomberg, que calcula índices de renta fija también muy seguidos por profesionales de la gestión, decidió igualmente incluir bonos chinos de forma gradual. Las gestoras empiezan a llamar la atención sobre el mercado de deuda al mismo tiempo que sube la demanda de bonos denominados en renmimbis. Además, esta moneda ya empieza a tener su papel como reserva en los bancos centrales.

El inversor particular ya puede acceder fácilmente a través de fondos a todos esos mercados, incluidos los de deuda. También existen numerosos ETF que replican los diversos índices chinos. Viendo los numerosos y variados productos financieros disponibles para el inversor particular y dado que las Bolsas chinas podrían volver a ser más volátiles que las desarrolladas y los bonos muy probablemente también, acabé mi anterior tribuna diciendo: “Invertir en China es desaconsejable para inversores particulares sin asesoramiento profesional”.

Sin embargo, viendo la escasa porción que le dedican a China los fondos globales me gustaría cambiarla por: en los mercados chinos hay que estar. Eso sí, mientras los índices estén mal diversificados y su mercado fraccionado, mejor a través de fondos de gestión activa y con el consejo de un experto que le ayude a seleccionar.

Marta Díaz-Bajo es Directora de análisis de fondos de Atl Capital