El sector turístico alerta de miles de cierres y despidos si los ERTE no llegan a diciembre

Los hoteles apenas operan un 30% de sus camas por la baja demanda. Dos de cada tres restaurantes y bares abiertos trabaja a pérdidas

Un camarero atiende a una turista en la piscina de un hotel en Palma de Mallorca.
Un camarero atiende a una turista en la piscina de un hotel en Palma de Mallorca.

La ampliación de los ERTE hasta el 30 de septiembre ha dejado un sabor agridulce entre los hoteles, bares y restaurantes, que suman uno de cada tres trabajadores cuyo empleo está suspendido. Dulce porque les aporta un balón de oxígeno para tratar de salvar una temporada alta en el que los niveles de ocupación no llegan ni a un 30% y agrio porque el nuevo esquema no responde a ninguna de las dos líneas rojas que se había planteado el sector: que los ERTE se extendieran hasta el 31 de diciembre y que fueran flexibles para poder sacar y devolver a los trabajadores en función de una demanda muy oscilante en medio de la pandemia.

Ayudas directas

En este contexto, los empresarios consultados alertan que al final de septiembre podrían acumularse miles de cierres y despidos en el sector. “El café para todos rara vez funciona. La nueva configuración de los ERTE puede ofrecer una respuesta a subsectores donde la actividad está restringida, mientras que no aporta luz a la problemática de otros donde el problema es la falta de reactivación”, recalca Juan Molas, presidente de la Mesa de Turismo, que integra a 50 empresas de todos los subsectores ligados al turismo. Molas, que fue presidente de la patronal hotelera Cehat durante 12 años, asegura que esos subsectores (hoteles, agencias de viajes, bares o restaurantes) “no van a estar en condiciones de sacar a sus plantillas de los ERTE por causa de fuerza mayor el 30 de septiembre; sólo si el plazo se amplía o reciben ayudas directas podrán aguantar el duro tirón de esta crisis con la que nadie contaba”. En ese contexto, la única salida será el despido de los trabajadores o el cierre de un número de establecimientos.

Un planteamiento refrendado por Emilio Gallego, secretario general de Hosteleria de España, que representa a 270.000 empresas del sector que están, en su opinión, en una situación límite ante la falta de demanda. “Tras seis meses cerradas o con actividades bajo mínimos, las empresas están muy deterioradas. Pese a que hay en torno a dos tercios de establecimientos abiertos, una gran mayoría está funcionando a pérdidas. Si no se amplían los ERTE hasta diciembre nos encontraremos con una situación desesperada”, recalca. Pese a ello se muestra confiado en que los ERTE se puedan prolongar hasta el 31 de diciembre. “Somos conscientes de las dificultades presupuestarias, sabemos que esa es la dificultad de origen, más aún cuando sindicatos y patronales estamos de acuerdo”.

Autónomos y turistas

En el caso de que se amplíen las suspensiones de empleo hasta final de año, Gallego propone centrar el blindaje en aquellos territorios y actividades más perjudicadas. “Y entre ellas están aquellas autonomías fuertemente dependientes del turismo extranjero y del tránsito de viajeros por aeropuertos y ferrocarriles, donde muchos establecimientos no abrirán este verano”. Por tipología de negocio reconoce que el impacto de la crisis sanitaria ha sido menor en las empresas más pequeñas regentadas por autónomos, mientras que ha sido mucho mayor en aquellos de mayor dimensión, fuertemente dependientes del turismo.

La reducción de las bonificaciones a los ERTES y el mayor peso de las ayudas para aquellos trabajadores incorporados frente a aquellos que siguen con su empleo suspendido tampoco ha gustado a los empresarios. Jorge Marichal, presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos, que representa a 15.000 establecimientos en toda España, considera erróneo ese esquema porque no se ajusta a las necesidades del sector. “Lo ideal hubiera sido que las cotizaciones de los trabajadores en ERTE no se hubieran cambiado y las pagara íntegras el Estado, mientras que la de los incorporados lo hicieran las empresas. Y que hubiera flexibilidad absoluta para entrar y salir del ERTE sin penalizaciones”. En cualquier caso valora el acuerdo hasta septiembre y también se muestra optimista respecto a una ampliación a diciembre.

Acumula el 52% del empleo suspendido

Sectores. De los 3,3 millones de trabajadores que tenían suspendido su empleo de forma parcial o total a través de un ERTE al principio de la crisis, 1,73 millones de empleados (un 52% del total), correspondían al sector turístico, con la hostelería y el turismo a la cabeza (929.855 trabajadores, un 28% del total) y el comercio en segundo lugar, con 808.075 empleados, un 24% del total.

Nuevo sistema. El acuerdo alcanzado para extender los ERTE hasta septiembre rebaja las bonificaciones a los de fuerza mayor total. Serán del 70% en julio, del 60% en agosto y del 35% en septiembre para las pymes y del 50% en julio, del 40% y del 25% para las de más de 50 trabajadores. Los de fuerza mayor parcial también distinguen entre pymes (a los incorporados se les bonificará con un 60% y a los que tienen el empleo suspendido con un 35%) y empresas de más de 50 trabajadores (40% para incorporados y 25% para ERTE).

Cargas sociales. Molas criticó que la demarcación de dos tramos en las bonificaciones a la Seguridad Social en función del tamaño de las empresas afectadas “abre una brecha excesiva en las cargas sociales de unas y otras”.

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