HSBC tendrá que recortar aún más de lo que preveía hace cuatro meses

El aumento de la deuda incobrable por la pandemia ha dejado desactualizado su plan

Antidisturbios delante de la sede de HSBC durante una protesta contra nuevas leyes chinas en Hong Kong, el 9 de junio.
Antidisturbios delante de la sede de HSBC durante una protesta contra nuevas leyes chinas en Hong Kong, el 9 de junio. REUTERS

La renovación de HSBC anunciada hace cuatro meses puede estar ya desactualizada. El CEO, Noel Quinn, va a reanudar el plan de recorte de costes interrumpido por la pandemia. El aumento de la deuda incobrable implica que probablemente tendrá que ir mucho más allá de lo previsto originalmente para alcanzar el deseado 11% de rentabilidad sobre el capital tangible en 2022.

En un email interno, Quinn dijo el miércoles que su plan de recortar gastos, incluyendo 35.000 empleos, es más necesario que nunca. No es broma. Las ganancias antes de impuestos de HSBC en el primer trimestre cayeron un 48% respecto al mismo período de 2019, en gran parte debido a las mayores provisiones para pérdidas de préstamos esperadas. Puede que esa carga no desaparezca, ya que los efectos de la pandemia y los confinamientos se extenderán por la cartera de préstamos de HSBC en los próximos años. Los disturbios de Hong Kong, su mercado principal, también afectarán.

Los analistas calculan que el valor contable tangible de HSBC será de unos 160.000 millones de dólares en 2022, según Refinitiv Smart Estimates. Para alcanzar un rendimiento del 11%, el punto medio del objetivo anunciado por Quinn en febrero, necesitaría 17.700 millones de ganancias. Incluso antes de la crisis, los analistas preveían que no alcanzaría ese objetivo, con un beneficio de unos 15.000 millones.

Pero los cargos por deudas incobrables serán probablemente más altos de lo que se suponía en los planes originales. El año pasado, el impacto de las pérdidas esperadas en los préstamos fue de unos modestos 27 puntos básicos del total. Cada aumento de 10 puntos básicos reduciría las ganancias antes de impuestos en unos 1.000 millones.

Como es poco probable que los ingresos crezcan mucho en plenas recesiones mundiales, Quinn podría tener que compensar posibles déficits recortando más gastos. Utilizando el salario medio de 76.000 dólares de 2019, cada 1.000 millones de beneficio antes de impuestos menos requerirían despedir a unos 14.000 trabajadores. Quinn tendrá que empezar a afilar su hacha.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías