Manuel Muñiz: “A España le toca una etapa fuerte de diplomacia económica para asegurar la recuperación”

Presentan una campaña con CEOE, Cámara de Comercio y Foro de Marcas Renombradas para posicionar al país como destino

El secretario de Estado de España Global, Manuel Muñiz Villa.
El secretario de Estado de España Global, Manuel Muñiz Villa.

Con un marcado perfil académico e intelectual, desde finales de enero dirige la Secretaría de Estado de España Global, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. Manuel Muñiz (León, 1983), experto en economía política, diplomacia y gobernanza regional y global, entre otras materias, forma parte del comité de expertos que asesora al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la crisis sanitaria y económica. El sustituto de Irene Lozano al frente de un departamento que trabaja y da forma a la marca país ha tenido que adaptar sus objetivos al impacto de la pandemia.

¿Cómo ha afectado la crisis del coronavirus a la imagen de España?

España ha sido uno de los países donde la crisis ha golpeado más, pero esta ha sido una ola que ha afectado de manera severa a los Estados con los sistemas de salud pública más avanzados y sólidos. Ha sido un golpe simétrico, pero aquí hemos sido capaces de aplanar nuestra propia curva muy rápido, transmitiendo ese mensaje al resto del mundo. Ahora lo que nos toca es trabajar en la recuperación, hacer algo y hacerlo bien. Eso es lo que determinará la imagen global que España proyecta.

En esta línea, ¿qué se va a hacer desde este ministerio?

Este jueves lanzamos una campaña muy importante a nivel país, construida de la mano de CEOE, la Cámara de Comercio y el Foro de Marcas Renombradas Españolas. El objetivo es posicionar a España como país serio, fiable y seguro. La construimos en torno al concepto de seguridad y fiabilidad, planteando la fortaleza de España en ámbitos como el cultural, el científico, el turístico o el sanitario.

¿En qué consistirá?

Tras las gestiones inmediatas y urgentes de la crisis, como la repatriación de españoles desde terceros países, el ministerio bascula hacia la diplomacia económica. Es el momento de hacerlo porque nos abrimos de nuevo al mundo y nos jugamos la recuperación. Nos toca una etapa fuerte de diplomacia económica para superar cuanto antes los efectos de la crisis económica. Y lo hacemos de la mano de CEOE, de la Cámara y de las empresas porque son ellas las que están defendiendo la imagen de España en el exterior. En otoño, si la situación sanitaria sigue mejorando, iremos a varios países con una agenda económica muy potente para ayudar a las empresas con intereses allí. En las próximas semanas también me reuniré con las comunidades autónomas para consultar qué diplomacia económica podemos llevar a cabo desde una perspectiva autonómica.

En otoño viajaremos a varios países con una agenda económica muy potente

¿Habrá dotación presupuestaria para esta iniciativa?

Estamos explorando la posibilidad de que se amplíen los presupuestos para este tipo de campañas diplomáticas, principalmente para las de imagen, comunicación y marca reputacional. Es el momento de poner el foco aquí, porque nos jugamos la recuperación.

¿Está dañada la marca España tras la gestión del coronavirus?

La información que tenemos hasta el momento, obtenida a través del Observatorio Covid Internacional y de diferentes métricas como el interés de las oficinas turísticas en el extranjero o la cobertura que se ha hecho en otros países de la gestión de la crisis en España, nos dice que la imagen no está particularmente dañada. La crisis ha sido severa y tenemos que hacer algo para sortear unos efectos que son inevitables, por supuesto, pero sin dramatismo. Sigue habiendo mucho interés por venir a España, seguimos siendo un lugar atractivo.

¿Qué sectores prioriza Exteriores en esta diplomacia económica?

Una parte vital para nosotros es la pata turística. Para recuperar el total del atractivo de España como destino tenemos que hacer una serie de cosas. Por un lado, todo lo que tiene que ver con el aspecto sanitario, es decir, gestionar la parte sanitaria bien dentro de nuestras fronteras, cosa que hemos hecho. Por otra, sacar adelante los protocolos sanitarios y de prevención en transportes, hoteles y establecimientos. Esto, junto a los paquetes económicos de ayuda al sector, ayudará a recuperar lo perdido.

¿Y qué países priman?

Los países de la Unión Europea y el espacio Schengen son ahora nuestras prioridades, porque además representan el 80% de los turistas que recibimos. De ahí que sea tan importante asegurar la prevención en transportes y hoteles, o que los criterios sanitarios en frontera sean análogos.

Nos centramos en los países del espacio Schengen, que reprentan el 80% de nuestro turismo

España mantiene cerradas sus fronteras, también las del espacio Schengen pese a la insistencia de Bruselas. ¿Cómo se trabaja en esta diplomacia en esta situación?

La UE recomendó que se abriesen las fronteras a mediados de junio, y eso es lo que vamos a hacer. También remarcó que cada país tendría que tener en cuenta su situación epidemiológica y sanitaria para la reapertura. No creo que este retraso, que será de una semana, afecte a nuestra imagen.

¿Le preocupa las consecuencias reputacionales, en este caso internas, de que 10.000 alemanes puedan volar a Baleares mientras los nacionales lo tienen vetado?

Mi sensación es que la medida sí se entiende, y que no tiene lecturas más profundas que las de un programa piloto que pretende testar los protocolos de salud y de prevención en Baleares antes de la apertura general.

Países como Holanda o Dinamarca chocan en las negociaciones europeas con España. ¿Puede minar esta crisis la reputación española en estas zonas?

Son unos países que están expresando sus opiniones sobre un tema delicado, pero el enfrentamiento y la desconfianza que vimos en la crisis de 2008 no está apareciendo ahora. Esta crisis es muy distinta a la anterior, no hay un origen de responsabilidad y los efectos son simétricos. Aunque las posiciones sean diferentes, el debate es mucho más técnico. Sinceramente, no creo que esto repercuta en nuestra imagen en esos destinos.

¿Afectan las medidas económicas y de protección social a la reputación exterior y marca de un país?

Sin ninguna duda. La medida del ingreso mínimo vital fue muy positiva, igual que los paquetes de estímulos aprobados al inicio de la pandemia para proteger a empresas y trabajadores. Se ha lanzado un mensaje a terceros diciendo que España se tomaba en serio la crisis, y esto también tiene consecuencias en la reputación económica y empresarial del país, también en el momento de posicionarse como destino. El ingreso mínimo vital, sobre todo, ha contribuido a mejorar esa reputación como país.

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