Proteger la biodiversidad genera crecimiento económico

La UE establece que un 30% de los mares y tierras serán zonas protegidas

Bosque en las Montañas de Rauen, Brandenburgo (Alemania).
Bosque en las Montañas de Rauen, Brandenburgo (Alemania).

Vivir en armonía con la naturaleza en 2050 es el principal reto que tiene la Estrategia sobre Biodiversidad 2030 de la UE, presentada por la Comisión el 20 de mayo. Persigue integrar la diversidad natural en los planes globales de crecimiento económico.

“La crisis provocada por la pandemia de coronavirus ha demostrado lo vulnerables que somos, así como la importancia de restablecer el equilibrio entre la actividad humana y la naturaleza”, declaró en su presentación el vicepresidente ejecutivo, responsable del Pacto Verde Europeo, Frans Timmermans.

“El cambio climático y la pérdida de biodiversidad constituyen un peligro claro y actual para la humanidad. Las estrategias al respecto y de la granja a la mesa apuntan a un nuevo y mejor equilibrio, a fin de preservar la salud y el bienestar de nuestra población», añade. El programa aborda los factores clave de la pérdida de organismos vivos, como el uso insostenible del suelo y el mar, la sobreexplotación de los recursos naturales, la contaminación y las especies exóticas invasoras.

Fernando Rodríguez, profesor de Economía Ambiental de la Universidad de Salamanca, considera “que es más realista que la estrategia anterior, en la que los objetivos eran demasiado voluntaristas, y toma un protagonismo central la valoración del capital natural”.

A través de fondos se destinarán cada año 20 millones

Propone definir objetivos vinculantes para regenerar los ríos y los ecosistemas degradados, mejorar la salud de las especies y hábitats protegidos, devolver los polinizadores a las tierras agrícolas, reducir la contaminación, hacer más ecológicas las ciudades, aumentar la agricultura biológica y prácticas agrarias respetuosas y mejorar la salud de los bosques.

Presenta medidas concretas para acometer en Europa de aquí a 2030: transformar un mínimo del 30% de las tierras y mares de Europa en zonas protegidas y devolver un mínimo del 10% de la superficie agrícola a elementos paisajísticos, como setos o franjas de flores. La cuarta parte de la superficie agraria de la UE debe dedicarse a la agricultura ecológica antes de ese mismo año y el uso de plaguicidas debe reducirse en un 50%.

Un 10% de la superficie agrícola revertirá como paisaje

Se prevé un impulso importante en la protección y recuperación de los bosques, especialmente los primarios y maduros. Entre las metas está plantar 3.000 millones de árboles de aquí a 2030, lo que supone duplicar la tendencia actual. El objetivo es elevar la superficie de cobertura forestal de la UE, la resiliencia de los bosques y su papel para revertir la pérdida de biodiversidad y mitigar el cambio climático.

¿Regulación excesiva?

Para la Confederación de Propietarios de Bosques Europeos (CEPF), que agrupa al 60% de la superficie forestal en la UE, “regular en exceso o imponer muchas limitaciones es contraproducente, trae como consecuencia el abandono de los bosques, dejándolos a merced del fuego (incendios), catástrofes naturales, plagas y enfermedades”.

Aunque menciona que “propone un enfoque más holístico de la política de biodiversidad” y que “los agricultores, pescadores, selvicultores, propietarios de tierras y usuarios están en el centro de la misma”, los objetivos y medidas planteados no respaldan estas afirmaciones, opinan.

“Los agricultores y los propietarios forestales son claramente los únicos que quedan con la carga adicional de las nuevas medidas y sin ninguna herramienta de compensación”, comenta Patricia Gómez, gerente de COSE (Confederación de Selvicutores de España).

Incorpora varias de las recomendaciones de Eurogroup for Animals (del que forman parte en España Faada, ANDA, CIWF, Igualdad Animal, AAP Primadomus y Avatma), ya que se compromete a mantener las políticas ambientales existentes y estimular la aplicación de las directivas de aves y hábitats. “El comercio legal e ilegal de vida silvestre, la urbanización y la destrucción de los hábitats naturales, sobre todo para la intensificación de la cría de animales, aumentan el riesgo de pandemias como la que estamos sufriendo ahora”, resaltan.

Como parte fundamental del Pacto Verde europeo, su objeto es reforzar la resiliencia de las sociedades ante futuras amenazas como el impacto climático, los incendios forestales, la inseguridad alimentaria o los brotes de enfermedades, en particular apoyando prácticas más sostenibles en la agricultura, la pesca y la acuicultura, y ocupándose de la protección de la fauna silvestre y evitando el comercio de especies silvestres.

Las acciones previstas en materia de protección de la naturaleza, uso sostenible y regeneración aportarán beneficios económicos a las comunidades locales, gracias a la creación de puestos de trabajo y crecimiento sostenible. Se destinarán 20 millones de euros cada año a la biodiversidad a través de fondos de la UE, nacionales o privados. “El mundo debe comprometerse con el principio de ganancia neta, para devolver a la naturaleza más de lo que le quita”, insiste el documento.

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