Más munición contra el virus: el BCE compra 1,35 billones de deuda, un 80% más

Lagarde prorroga las compras de deuda hasta 2021 y da la bienvenida al fondo de recuperación: "No dudo de la determinación de los líderes europeos"

El BCE superó ayer todas las expectativas y lanzó un meridiano mensaje sobre la gravedad de la crisis económica y también de su compromiso para hacerle frente. Anunció un incremento de su plan extraordinario de compras por la pandemia de 600.000 millones de euros, hasta un total de 1,35 billones de euros. Este programa se extenderá además al menos hasta junio de 2021, en lugar de hasta finales de este año como estaba previsto inicialmente, y la deuda que vaya venciendo será reinvertida hasta finales de 2022, como pronto. Toda una ofensiva de política monetaria, una más, con la que el BCE pretende dar la máxima estabilidad al mercado y a los Gobiernos de la zona euro durante este año y también el próximo.

“La zona euro ha vivido una contracción económica sin precedentes”, aseguró Christine Lagarde. Reconoció que las perspectivas de inflación se han deteriorado significativamente a causa de la pandemia y que el consejo de gobierno del BCE ha sido unánime en reconocer que, ante la situación, era necesario tomar decisiones, de ahí el aumento del programa de compras del plan antipandemia (PEPP, por sus siglas en inglés), que defiende como el mejor instrumento de política monetaria para combatir la situación. “El PEPP es el mejor instrumento en este momento, es un programa muy exitoso”, insistió la presidenta del BCE. La cuantía del incremento del plan no fue acordada por unanimidad, aunque sí con “un amplio consenso”.

Lagarde quiso destacar que, pese a su carácter excepcional y temporal, el plan antipandemia también responde al objetivo de estabilidad de precios del BCE, una declaración de principios que no se escapa a las recientes críticas del Constitucional alemán a las compras de deuda realizadas desde 2015. La presidenta del BCE recordó que el PEPP ha servido de barrera para rebajar la tensión de mercado y evitar el riesgo de fragmentación financiera en la zona euro, para transmitir mejor la política monetaria y también para seguir persiguiendo el objetivo de inflación. En la jornada de ayer, la noticia del aumento de la munición del BCE relajó de forma notable las primas de riesgo –la española cayó de los 90 puntos básicos por primera vez desde marzo– y elevó con fuerza las expectativas de inflación. El futuro de la inflación a cinco años recuperó niveles de principios de marzo.

El BCE lanzó en definitiva un mensaje meridiano de que va a mantener su apoyo con total intensidad para salir de la crisis. Prolonga en el tiempo la duración de estas compras extraordinarias, pero avisa además de que en todo caso se extenderán el tiempo que sea necesario hasta que haya quedado superada la crisis del coronavirus. Y aclara que se seguirán realizado de manera flexible, de modo que el BCE podrá adquirir más deuda de un país respecto a la que corresponde según su peso en el capital (como ya ha hecho de manera ostensible con Italia) y también activos que hasta el momento quedaban fuera de su radar, como los pagarés de empresas o la deuda soberana griega. “No hay alternativa a emitir deuda”, señaló Lagarde a propósito de la respuesta fiscal que están dando los Gobiernos de la zona euro ante la crisis y que va a provocar un fuerte endeudamiento generalizado. De hecho, con el plan antipandemia el BCE se da margen para absorber el impacto de las cuantiosas emisiones de deuda soberana que se esperan.

A estas compras extraordinarias por hasta 1,35 billones hasta al menos junio de 2021 se añaden los 20.000 millones mensuales del programa previo, junto con la reinversión de los vencimientos, y otros 120.000 millones adicionales hasta fin de año. La institución no tomó ayer decisión alguna sobre la inclusión de activos de deuda high yield en su programa de compras. Lagarde aseguró que no se debatió en el encuentro, si bien insistió en la disposición del BCE a dar la máxima flexibilidad al programa PEPP.

El BCE mantuvo sin cambios los tipos de interés, en el 0% el tipo de referencia y en el -0,5% la facilidad de depósito, y reiteró que continuarán al nivel actual o incluso por debajo hasta que las perspectivas de inflación converjan de forma sostenida hacia un punto próximo, aunque inferior, al 2%. Además, avanzó que sigue dispuesto a ajustar todos sus instrumentos de política monetaria con el fin de cumplir con ese objetivo de inflación.

La ampliación del programa de compras lanzado a finales de marzo llega a la vista de que el deterioro de la economía de la zona euro va a ser más profundo de lo previsto en principio y después de que la institución ya haya consumido un tercio del plan. Así, a cierre de mayo ya han realizado adquisiciones por 234.700 millones de euros. Al ritmo de adquisición actual, de una media de alrededor de 30.000 millones de euros semanales, el programa se habría agotado en otoño.

Tal intensidad compradora ha permitido relajar las primas de riesgo de los países más vulnerables ante la pandemia, Italia y España, con elevados niveles de endeudamiento previos y un duro impacto en sus economías por el coronavirus. La propuesta de un fondo europeo de reconstrucción de la Comisión Europea, por un total de 750.000 millones de euros, también ha contribuido de forma notable a ello. Lagarde dio ayer la bienvenida a la iniciativa, que se someterá a debate en la próxima cumbre de la UE del 18 de junio, y destacó “la determinación de los líderes europeos” para responder a la crisis.

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