La pandemia acaba por fin con el tabú de la UE con los bonos

Bruselas puede convencer a los escépticos si los 750.000 millones se utilizan para inversiones y reformas

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, el miércoles.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, el miércoles. AFP

El coronavirus puede haber conseguido lo que la crisis de la zona euro no pudo: persuadir a la Unión Europea para que se desentienda de su tabú con los bonos. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció el miércoles un plan para pedir prestado conjuntamente 750.000 millones de euros para ayudar a los Estados de la UE a recuperarse del Covid-19. Hay obstáculos. Pero la pandemia puede ayudar a la Unión de 27 miembros a perder su aversión al crédito conjunto.

El plan, basado en una reciente propuesta franco-alemana, abre nuevos caminos de varias maneras. Primero, prevé que la UE emita una gran cantidad de deuda, impulsando el próximo presupuesto de la Comisión hasta unos inéditos 1,85 billones de euros.

Los bonos (denominados “UE Próxima Generación”) estarán respaldados colectivamente por los Estados miembros a través del presupuesto de la Unión, lo cual aumentará su atractivo para los inversores. Y se reembolsarán durante un largo período de tiempo, que se extenderá potencialmente hasta 2058.

En segundo lugar, se entregarán 500.000 millones de euros (equivalentes a más del 3% de la producción económica anual de la UE) a los Estados miembros en forma de ayudas, y no contarán para la deuda nacional. Ello supone un gran cambio con respecto a los anteriores paquetes, en los que la UE ofrecía apoyo en forma de préstamos baratos. Será un alivio para Gobiernos endeudados como los de Italia y España, que se enfrentaban a las dudas sobre su capacidad para financiar la recuperación económica de la pandemia.

Algunos de los detalles siguen siendo confusos. Pero es probable que los fondos se asignen de acuerdo con el alcance de la crisis sanitaria sufrida por cada país, en lugar de con su tamaño económico o su contribución al presupuesto de la UE. Ello significa que Italia, por ejemplo, recibirá una proporción mayor que Alemania, que ha sufrido menos muertes por el Covid-19.

El plan no gustará a todos. Un grupo de cuatro Estados del norte de la UE liderado por Holanda ha dicho que solo respaldarán los préstamos, no las ayudas. Pero la sugerencia de la Comisión de que los fondos se utilicen para inversiones y reformas puede disipar los temores de estos países de que el precioso dinero de la UE se desperdicie en subsidios y donaciones.

Romper la resistencia remanente al déficit común requerirá algún esfuerzo. Pero la canciller alemana, Angela Merkel, que asume la presidencia rotativa de la UE en julio, ya ha apoyado la idea.

Si la pandemia global no puede romper el tabú de la UE sobre el crédito conjunto, es difícil pensar que otra cosa lo haga.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías