Los hoteleros alertan de despidos masivos sin ERTE de fuerza mayor total desde julio

Proponen pagar las cotizaciones de los empleados que incorporen y piden flexibilidad para suspender otra vez el empleo si no hay negocio

Gabriel Escarrer, consejero delegado de Melia Hotels International.
Gabriel Escarrer, consejero delegado de Melia Hotels International.

La ampliación de los ERTE de fuerza mayor más allá del estado de alarma enfrenta a los hoteleros con Empleo. El Ejecutivo ha propuesto un modelo por el cual la empresa que haya incorporado algún trabajador desde el pasado 13 de mayo pase de un ERTE por fuerza mayor a uno parcial, lo que rebaja el nivel de bonificación en las cotizaciones tanto para los trabajadores que vuelven a sus puesto de trabajo como aquellos que siguen con el empleo suspendido.

Las quejas desde las empresas han surgido a partir de la interpretación que ha hecho Trabajo de la norma, ya que hay hoteles que se han encontrado que si optaban por incorporar un solo trabajador en un hotel se exponían a perder parte de las bonificaciones del resto de empleados del establecimiento (las paga el Estado durante el estado de alarma) o incluso las del resto de los empleados que están inscritos bajo la misma denominación social, pese a que no estén trabajando. Por ejemplo, si una empresa hotelera tiene ocho establecimientos en Madrid que dependen de una misma sociedad, puede encontrarse con ese último problema. “A la espera de que haya aclaraciones estamos esperando y viendo, pero el problema es que no tenemos mucho tiempo ya que las ventas para verano se van a cerrar en las próximas semanas”, recalcan desde una gran cadena hotelera. “La idea de pasar de ERTE de fuerza mayor total a parcial tiene buena intención, pero ha generado mucha incertidumbre y un parón en las contrataciones. Lo que no queremos es pasar a ERES en julio”, asegura Gonzalo Fuentes, secretario de turismo de CC OO.

Una de las voces más críticas en este asunto ha sido Gabriel Escarrer, consejero delegado de Meliá. "La mejor medida que ha adoptado el gobierno español durante la pandemia han sido sin duda, los ERTE por fuerza mayor, que han permitido a las empresas salvaguardar su talento y no destruir su empleo. Pero todo el esfuerzo realizado podría no servir de nada si se confirma la interpretación de que la salida parcial del ERTE de algunos empleados de una empresa conllevaría la pérdida de la bonificación en la cotización del total de empleados de la empresa", asegura.

Escarrer considera que ninguna ninguna cadena podrá abrir un hotel en las condiciones y con la incertidumbre actual, "si al hacerlo pierde la bonificación de la cotización del resto de sus empleados, que le pueden suponer varios millones al mes, cuando todavía no sabemos cuando podremos comenzar a generar ingresos". El consejero delegado de Meliá reclama al Ejecutivo que se clarifique la interpretación de la norma de manera que las empresas puedan “rescatar” del ERTE a todos los empleados que necesiten, sin ahogarse y tener, en muchos casos, que echar el cierre. "Con ello las empresas podrán aguantar hasta que la demanda sea suficiente para poder sacar a todos sus empleados del ERTE, sin despedir, que es lo que todos deseamos".

En su opinión, la inseguridad jurídica actual en ausencia de una clara interpretación de la norma está paralizando muchas decisiones para sacar a trabajadores del ERTE. "Si se confirma la pérdida de la bonificación del total de empleados provocará que muchas empresas no retomen parcialmente su actividad, probablemente en todo el año 2020. Ello hará que lamentablemente, muchas empresas tengan que cerrar o convertir sus ERTE en ERES".

El 28% de los trabajadores en ERTE por fuerza mayor están ligados al turismo

Jorge Marichal, presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat), recalca que las empresas quieren incorporar personal sin tener que suicidarse. “Lo que proponemos que es los ERTES por fuerza mayor con carácter total se mantengan al menos hasta final de año y que sean las empresas las que abonen el 100% de las cotizaciones de los trabajadores que se incorporan, pero que al mismo tiempo haya una flexibilidad para reintegrarlos al ERTE por fuerza mayor total en caso de que el negocio se resienta. Necesitamos una red de seguridad para empezar a vender y a contratar personal”. En su opinión, el Ejecutivo tiene que ser valiente para reactivar la actividad en el sector. “Las empresas no quieren estar cerradas y los empleados quieren trabajar. Cuanta más flexibilidad introduzca en los expedientes, más dinero se va a ahorrar el Estado”.

El Ejecutivo ve con recelo la propuesta de empresas y sindicatos por el importante desembolso económico que supone en un contexto en el que a la vuelta de verano habrá que afrontar la consolidación fiscal por las vías del aumento de los ingresos o del recorte de gastos.

De los más de tres millones de personas que estaban incluidos en un ERTE a principios de mayo, 930.000 correspondían a las actividades ligadas al turismo, como hotelería, bares y restaurantes, lo que suponía un 28% del total. Y el cálculo que hace el Estado es que cada mes que tiene que pagar los ERTE por fuerza mayor para evitar el cierre de empresas y el despido de millones de empleados, la factura roza los 5.000 millones de euros al mes, de los que 3.000 millones corresponden a las prestaciones por desempleo y 2.000 a la bonificación de las cotizaciones. Extrapolando esas cifras al sector turístico, el coste para las arcas públicas al mes estaría en el entorno de los 1.400 millones de euros. Las empresas interpretan que el paso de los ERTE por fuerza mayor total a parcial reduciría el gasto en esos expedientes.

Cambios en las bonificaciones

Cotizaciones. Los ERTE por fuerza mayor establecían una bonificación del 100% para las cotizaciones a la Seguridad Social de las empresas afectadas, siempre que a 29 de febrero tuvieran menos de 50 trabajadores. Si superaban esa cifra solo pagarían el 25% de las cuotas a la Seguridad Social y se verían beneficiados con una bonificación del 75%.

Parcial. El pasado 13 de mayo se estableció la prórroga hasta finales de junio recogiendo la posibilidad de pasar de un ERTE por fuerza mayor total a parcial, ya que había empresas que querían incorporar a una parte de la plantilla, pero quería seguir conservando a otra parte en el expediente de regulación temporal de empleo.

Subidas. Si optaban por el ERTE de fuerza mayor parcial, las empresas de menos de 50 trabajadores tendrían que pagar el 15% de las cuotas en mayo y el 30% en junio de los trabajadores que se incorporen al trabajo, mientras que deberán abonar un 40% en mayo y un 55% en junio de las cuotas de los que sigan con el empleo suspendido.

Grandes empresas. Si las empresas de más de 50 trabajadores se adhieren a la figurar del ERTE por fuerza mayor parcial, pasarán de pagar un 25% a pagar un 40% en mayo y un 55% en junio para los empleados que se incorporen y un 55% en mayo y un 70% en junio para los que sigan sin trabajar.

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