Canarias

Coronavirus: ¿son teletrabajo y teleformación todo lo que reluce?

El confinamiento revela los beneficios pero también las carencias del trabajo remoto y la formación online ante el impulso que han experimentado desde el comienzo de la cuarentena

Coronavirus: ¿son teletrabajo y teleformación todo lo que reluce?
Santa Cruz de Tenerife

El teletrabajo y la teleformación se han expandido en Canarias, del mismo modo que en el resto del país, casi tan rápido como el coronavirus que nos azota desde principios de marzo. Mientras los beneficios de ambos son obvios, hay ocasiones en las que no siempre el trabajo remoto y la formación online responden a las expectativas creadas sobre ellos: desde la falta de medios o las distracciones domésticas del primer caso, a las formaciones excesivamente generales del segundo.

Antes del estallido de la crisis por la Covid-19, en España solo el 4,3 % de los trabajadores realizaba más de la mitad de su jornada laboral de manera virtual, un porcentaje similar en Canarias. Todo cambió, casi en un abrir y cerrar de ojos, cuando a mediados del mes pasado el Gobierno decretó el estado de alarma y estableció los negocios y empresas que podían permanecer abiertas. “Las que no, o han aplicado un ERTE o están teletrabajando”, subraya Ignacio Rodríguez, fundador del evento anual de trabajo remoto Nomad City de Gran Canaria y único miembro español de la Asociación Mundial de Teletrabajo (RWA por sus siglas en inglés). Aunque no dispone de cifras concretas, sí reconoce que los porcentajes de teletrabajo “se han disparado” en las islas en este periodo. Sin embargo, la pregunta es, ¿de qué manera se ha hecho?

“Hay casos de Administraciones públicas que han realizado compras masivas de equipos, y empresas que han cambiado radicalmente su modelo de negocio y ahora venden online cuando antes no lo hacían”, explica Rodríguez. Pero matiza que, en el caso de un empleado, disponer de un ordenador con conexión a Internet en casa no basta: “Esta prueba de teletrabajo no es real, tiene todo lo negativo del trabajo pero no lo positivo: el teletrabajo supone flexibilidad en horarios y ubicación, poder organizarte para ser más productivo. Aquí se ha mezclado el teletrabajo con el confinamiento y el home schooling para aquellos padres o madres que tienen niños en casa y se están viendo forzados a continuar su educación”. Añade que de ese modo no se crea un entorno de trabajo productivo y que pueden generarse unas expectativas negativas frente al trabajo remoto.

Lo que sí encuentra este experto son señales para el optimismo en el cambio “total” de percepción en profesionales, empresas e instituciones, “que pensaban que el teletrabajo no era posible y se han dado cuenta de que sí lo es. Muchos lo están haciendo muy bien”, manifiesta. Pone el ejemplo de Satocan, un grupo canario de más de 80 empresas y 800 empleados con presencia en el sector de la construcción civil, el turismo, la industria o las energías renovables, y que llevaba en proceso de adaptación al teletrabajo desde hace dos años.

Miguel Quintanilla, su director de Tecnología, relata que desde el primer día de confinamiento, las 100 personas que trabajan habitualmente en la sede central de Vegueta (Las Palmas de Gran Canaria) están teletrabajando, y que se conectan diariamente a sus servidores virtuales unas 150 personas, lo que incluye a jefes de obra o personal de marketing de los hoteles. Si bien habrían deseado realizar una prueba piloto antes, reconoce que el coronavirus los llevó a todos a teletrabajar de “golpe”, aunque con la parte de sistemas y la de cultura preparadas. “Desde el punto de vista tecnológico habíamos sustituido todos los ordenadores de sobremesa por portátiles, los teléfonos fijos por móviles, además de que todas las herramientas de ofimática, trabajo colaborativo, de conversación y de aplicaciones del grupo (como los sistemas de reserva de los hoteles) los habíamos llevado a la nube”.

El aspecto cultural, destaca que se produjo un cambio de oficina de todo el personal de back office a un espacio sin despachos, sin puestos fijos y en los que cada empleado podía elegir dónde sentarse, lo que más allá de una transformación estética “suponía un fomento del trabajo colaborativo y más digitalizado”, añade. Son los elementos que les han llevado a afrontar con garantías el reto ante el que la covid-19 los ha situado, afirma.

Teleformación sí, aunque con matices

Como el teletrabajo, la teleformación también ha experimentado una explosión en el último mes. Desde emagister, uno de los portales de formación online más importantes de España —con dos millones de cursos ofertados y presencia en hasta 14 países—, su director de Marketing, Joan Castelló, señala que los primeros días de confinamiento las búsquedas se centraron en cursos de yoga, cuentacuentos y otras temáticas de ocio. “A medida que los ciudadanos van tomando conciencia de que la situación va para largo y de que empiezan a producirse despidos y ERTES, aumenta la necesidad de hacerse más empleables, y como no es posible hacerlo de forma presencial, lo hacen desde casa de forma online”, especifica. Enfermería, Comunicación, Hostelería y Turismo, Enseñanza, Psicología y Telecomunicaciones son las formaciones que mayor incremento han experimentado desde Canarias en las últimas semanas.

El indiscutible repunte de la formación a través de Internet a causa del confinamiento genera la cuestión de si resulta eficaz en todos los casos. Fernando Martín es director de Reboot Academy, donde forma en la capital grancanaria a programadores informáticos en el desarrollo de aplicaciones móviles, servidores, etc., mediante un novedoso método que incluye, además de la parte técnica, atención especial al equilibrio mental, físico y espiritual de los estudiantes. Justamente lo que considera que la formación online masiva no cubre: “Están bien como pinceladas, pero falta una experiencia más individualizada”. Y expone que la formación online de calidad no debe consistir únicamente en solucionar barreras técnicas como aprender a utilizar una tablet o a hacer videoconferencias. “Tienes que hacer de terapeuta, adaptarte al ritmo de cada alumno, ser consciente de las distracciones que puedan tener en casa… Para obtener resultados debes disminuir el volumen”.

Confinados a la fuerza

Teletrabajo. Las cifras que maneja la Asociación Mundial de Teletrabajo indican que el porcentaje de trabajadores que en España (y en las islas) realizan al menos la mitad de su trabajo de manera virtual es solo del 4,3 %, frente a países como Dinamarca o Finlandia, que rondan el 15 %. La excepción son los autónomos, donde alrededor del 20 % de los españoles —y también canarios— teletrabaja en algún momento del día.

Demanda de formación online. De acuerdo a los datos de emagister, desde mediamos de marzo se registró un excepcional aumento de las búsquedas de formaciones online con origen en el archipiélago. Pasaron de 20.000 a 60.000 en solo dos semanas.

Presencial. En paralelo al incremento de la demanda online, la de formación presencial decayó rápidamente la semana previa al confinamiento, cuando pasó de 20.000 a unas 10.000 búsquedas. Aunque a medida que se vislumbraba que en verano la situación podría normalizarse comenzó una paulatina recuperación, lo que la ha situado ya en sus niveles habituales.

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