El arte de gestionar emociones

El mercado en estos momentos de volatilidad ofrece excelentes oportunidades, solo hay que saber verlas

El arte de gestionar emociones

Aveces en el mundo de la inversión como en la propia vida nos toca jugar partidas que nunca hubiésemos imaginado.

El Covid-19 es una de esas partidas en la que estamos obligados a participar tanto a nivel personal como en lo que a nuestro mundo financiero respecta. La clave para contener la expansión de este virus ha sido el confinamiento, pero ¿cuál es la clave para gestionar mejor nuestras inversiones en esta situación tan crítica e inesperada?

La respuesta a esta pregunta es sencilla, lo difícil es llevarla a cabo. Si queremos que nuestras inversiones ganen esta partida que nos ha tocado vivir deberíamos tener en cuenta dos aspectos: el primero es estar bien informados, pero no vale cualquier fuente, hay que asegurarse de que sea una fuente segura y de que ofrece información fiable. El segundo punto es el control de las emociones, cuestión a la que bien vale la pena dedicar lo que queda de tribuna.

Históricamente emoción e inversión han sido fieles compañeros de viaje, tanto que se puede afirmar que no hay inversión sin emoción, ya sea buena o mala. Y llegado a este punto, lo importante no es sólo fijarse en que emociones negativas nos pueden afectar, lo importante es saber cómo hacerlas frente.

Comenzamos con el miedo, que se podría decir que es la principal emoción que estos días experimentan muchos inversores. Los expertos en inversión aseguran que no hay que dejarse llevar por el pánico y hay que aprovechar las oportunidades que el mercado nos brinda. La estabilización a los mercados llegará, solo será necesario que la paciencia aflore para no tomar decisiones precipitadas. Hay una frase célebre de Warren Buffet que dice: “Los mercados financieros están diseñados para transferir dinero del impaciente al paciente.” Es necesario asegurarse de que el propio sitio como inversor esté siempre en el último grupo y de que es la paciencia la mejor vacuna que se puede emplear si el miedo irrumpe por sorpresa en lasdecisiones financieras.

Otra emoción con la que nos topamos cuando vemos que nuestras inversiones sufren más volatilidad de la que estamos acostumbrados es la tristeza. Nuestro espíritu de autocrítica es entonces nuestro peor enemigo, nos sentimos abatidos y pensamos que no hemos sabido elegir bien nuestras inversiones. Es en este momento cuando no estamos siendo conscientes de que las inversiones no se pueden valorar en un solo periodo del tiempo, que debemos dejarlas y será el tiempo el que nos diga si hemos estado acertados o no. Lo que hoy pensamos que es un error, muy probablemente mañana será un acierto. El mercado en estos momentos de volatilidad ofrece excelentes oportunidades de inversión, solo hay que saber verlas con perspectiva y siempre teniendo en cuenta que para ganar un +15% habrán tenido que soportarse días de un -15%.

Y cuando se trata de oportunidades como las que estamos hablando, entra en escena otra emoción, la euforia. Esta emoción hace que no pensemos dos veces qué oportunidad de inversión es la que más nos conviene, de ahí, la importancia de contactar con nuestro asesor financiero para no tomar decisiones equivocadas. Pensar bien qué tipo de inversor se es y después valorar qué oportunidad es la que más se adecua a uno, de lo contrario el umbral del sueño podría sufrir y lo que se veía como una oportunidad se convierte en una preocupación.

Si aun así hemos tomado decisiones equivocadas, la mejor forma de combatirlo es la humildad; humildad para reconocer que nos hemos equivocado y poder reconducir nuestra posición inversora. Un ejemplo reciente nos lo ha dado Ray Dalio, un conocido administrador de fondos de inversión y el fundador del hedge fund más grande del mundo, al admitir que el crac del coronavirus les había sorprendido. De hecho, ha reconocido estar decepcionado por no haber podido ganar dinero como lo hicieron en la anterior crisis del 2008.

Es fácil escribir sobre emociones e inversión, lo complicado viene en la vida real. Si queremos ganar esta partida lo mejor es preparar bien la mente, tener claro cuáles son los objetivos en inversión y sobre todo, no participar en los famosos momentos rebaño. Dejarse llevar por lo que muchos están haciendo puede tener un precio muy alto en inversión, vender cuando otros venden por momentos de crisis como la actual es una de las peores opciones que puedes llevar a cabo. ¿Sabía que en el crac del 29 los verdaderos ganadores fueron aquellos inversores que aguantaron sus posiciones y no vendieron? ¿Y qué fue lo que marcó la diferencia? Sin duda, estos ganadores tuvieron un control absoluto de sus emociones, se mostraron firmes en sus decisiones y sin saber cuál sería el resultado, simplemente no se dejaron llevar.

Por tanto, al igual que cada día ejercitamos nuestro cuerpo, ejercitemos la mente y evitemos que las emociones negativas no nos dejen disfrutar del apasionante mundo de la inversión. Recordemos siempre la famosa frase de Benjamin Graham: “Las inversiones exitosas consisten en saber gestionar el riesgo, no en evitarlo.” Si consideramos las emociones como un riesgo más que debemos gestionar a la hora de invertir, el éxito va a depender del control que hagamos de nuestras emociones. ¡Ánimo!

 Sandra Fanega es Community Manager en Gesconsult