Los inciertos recortes de producción de crudo beneficiarán a Riad

La reducción de países externos a la OPEP calculada por Trump no tiene objetivos numéricos firmes

Instalación petrolífera de Saudi Aramco in Abqaiq (Arabia Saudí), en octubre.
Instalación petrolífera de Saudi Aramco in Abqaiq (Arabia Saudí), en octubre.

¿Quién ganó la Gran Guerra de Precios del Petróleo de 2020? La respuesta inicial parece ser el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que ha negociado un acuerdo que hará que Arabia Saudí y Rusia den un giro de 180 grados y terminen con una ruinosa fiesta de abastecimiento después de un mes de disputas. Sin embargo, el acuerdo en realidad favorece a Riad.

El reino saudí, los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, y otros como Rusia -colectivamente conocidos como OPEP+- acordaron el domingo reducir la producción diaria de petróleo en 9,7 millones de barriles. Según los cálculos de Trump, esa cifra se duplica al tener en cuenta los recortes de otros países, como Canadá, y la caída de la producción de los productores estadounidenses que perderán dinero por bombear petróleo a los bajos precios actuales.

Una reducción de esa magnitud compensaría sustancialmente la caída de la demanda diaria, de 23,1 millones de barriles diarios, que espera la Agencia Internacional de la Energía (AIE) para el segundo trimestre a causa del coronavirus. En ese caso, los precios tendrían más posibilidades de rebotar por encima del nivel de 35 dólares por barril por debajo del cual a algunos productores de shale de EE UU les compensa dejar de perforar.

Sin embargo, el coste del barril de crudo Brent ha caído un 10% desde el acuerdo del domingo, y está de nuevo por debajo de los 30 dólares. Ello se debe a que el cálculo de Trump de que las reducciones totales de producción ascenderán a 20 millones de barriles está construido sobre arena. Dado que no hay objetivos numéricos firmes, la mitad de la reducción atribuida a los países no pertenecientes a la OPEP+ ha sido descrita por Rystad Energy como “contabilidad creativa”.

Los recortes prometidos podrían no cumplirse y la AIE calcula que el suministro diario de los países no pertenecientes a la OPEP solo sería 2,3 millones de barriles más bajo para el año 2020 en su conjunto, y que la mitad de esa cifra correspondería a Rusia. Un exceso de oferta que agota la capacidad de almacenamiento mundial y mantiene los precios bajos sigue siendo un gran riesgo.

Eso pondría a prueba los presupuestos saudí y ruso. Sin embargo, ambos -y especialmente el saudí, que tiene más capacidad sobrante- se apoderarían de una gran parte de la cuota de mercado de los actores del shale estadounidense en quiebra.

Es importante señalar que, si bien la reducción de la producción diaria de 9,7 millones de barriles por parte de los miembros de la OPEP+ se prolonga hasta finales de junio, el grupo tiene previsto continuarla con recortes de 7,7 millones diarios en el segundo semestre del año, y de 5,8 millones en los 16 meses que empezarán en enero de 2021.

Si el shock de la demanda provocado por el Covid-19 se calma el próximo año, Arabia Saudí y Rusia podrían terminar controlando una parte mayor de un mercado más estrecho en el que prevalecerían los precios más altos. El verdadero ganador de la guerra de precios del petróleo no surgirá hasta el año que viene.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías