Urge proteger a la industria de una debacle sin precedentes

Las medidas adoptadas hasta ahora por el Gobierno son insuficientes: hace falta financiación y coordinación europea

Urge proteger a la industria de una debacle sin precedentes

Vivimos una situación extraordinariamente convulsa. La pandemia del Covid-19 ha golpeado con dureza a todos los estamentos de nuestro país, obligándonos a hacer unos esfuerzos sociales sin precedentes en nuestra historia reciente. Cada día nos enfrentamos a las terribles consecuencias que está teniendo esta pandemia en nuestra vida y en la salud de miles de españoles, con la esperanza de revertir poco a poco la curva de contagio para empezar a ver la luz al final del túnel.

Además, durante las últimas semanas, el virus ha contagiado también a la economía española, llevando a muchas empresas y sectores al límite. A esto debemos sumarle la decisión del Gobierno de paralizar toda actividad económica no esencial, una medida, que, si bien finalizó el pasado 9 de abril, ha dejado numerosas secuelas durante el tiempo que estuvo en marcha. De hecho, aunque el Ejecutivo optó por permitir a industrias como la azulejera mantener la actividad de exportación y de importación, esta medida no ha evitado que la situación se agrave, amenazando con dañar todavía más a nuestra industria.

En el sector azulejero, la imparable propagación del Covid-19 a nivel mundial ha provocado un gran descenso de la demanda de baldosas cerámicas, con una caída del 60% de los pedidos entre las empresas del sector español durante estas últimas semanas, y especialmente en el mercado nacional, con más de un 80%. A pesar de ello, hemos sido capaces de salvaguardar nuestra reputación internacional, cumpliendo con los compromisos comerciales previamente acordados, pero estamos hablando de un desplome sin precedentes que va a ser difícil remontar.

El panorama es, sin lugar a dudas, devastador y muchos sectores, como el azulejero, afrontan una crisis estructural que amenaza con prolongarse mucho más allá de la emergencia actual, acarreando gravísimas repercusiones económicas y sociales si no se toman medidas. La más urgente es la financiación. Ahora más que nunca, las empresas necesitan una importante inyección de liquidez. Solo de esta forma sería posible que el sistema arrancase mejor y más rápido y, aunque está siendo reclamada con insistencia desde diferentes sectores, por el momento, sigue sin llegar, poniendo en riesgo el liderazgo de nuestros productos a nivel mundial.

Es cierto que, durante estas semanas, el Ejecutivo ha ido aprobando una serie de medidas, pero resultan inconcretas e insuficientes para hacer frente a los distintos pagos y gastos inherentes a la actividad de las empresas. Mucho me temo que, si no se toman medidas más contundentes, ágiles, flexibles y transparentes, las consecuencias serán irreparables, tanto a nivel de empleo como de bienestar, y no podemos olvidar que de un sector como el azulejero dependen directamente más de 20.000 familias.

En definitiva, si queremos asegurar la supervivencia de nuestra industria y la de los empleos que esta genera es necesaria una tramitación ágil y transparente de la financiación. Es imprescindible inyectar dinero en las empresas, asegurando que llegue circulante de forma directa a todas las pymes y autónomos para permitirles hacer frente a sus obligaciones salariales, pagos a proveedores, etc. De lo contrario, muchas se verán abocadas a presentar ERTE, a ampliarlos o, incluso, a una posible quiebra, lo que tendría graves consecuencias económicas y sociales.

Igualmente, es importante que la línea de cobertura para el crédito de circulante llegue cuanto antes al mercado, así como el aplazamiento en el pago de cuotas sobre créditos en curso. Por último, deben aprobarse de forma urgente distintas ventajas fiscales, además del aplazamiento de pagos tributarios y del adelanto del pago de las devoluciones de IVA, una medida capital para sectores tan exportadores como el azulejero. Solo a través de estas medidas se podrá facilitar y acelerar la recuperación económica.

Es imperante acelerar las negociaciones con los países de la Unión Europea, con el objetivo de lanzar medidas extraordinarias que aseguren el futuro de la economía de todos los países de la Unión. Para muchas empresas resulta inviable seguir esperando, ya que cada día que pasa pone en jaque su futuro y el de todos los afectados. Necesitamos la coordinación y el apoyo económico de Europa para poder reactivar nuestra economía con garantías una vez haya pasado la pandemia.

Si, por el contrario, la Unión Europea sigue quedándose al margen y retrasando las necesarias decisiones, mucho me temo que la situación se agravará en todos los países, haciendo prácticamente imposible retomar la actividad empresarial e industrial. Al fin y al cabo, no podemos olvidar que esta es una crisis mundial, no solo española o europea, por lo que es necesario colaborar estrechamente si queremos salir adelante. En una situación de excepción como la que estamos atravesando, hace tiempo que dejó de tener sentido diferenciar entre los países del norte y del sur: todos estamos en el mismo barco, y las decisiones que se tomen ahora marcarán el futuro de nuestras economías.

Somos conscientes de que la crisis del Covid-19 nos ha situado ante desafíos de una gran magnitud, pero es precisamente en circunstancias como las actuales cuando hay que responder con más fuerza, determinación y convencimiento que nunca. Las industrias de nuestro país, un pilar fundamental de nuestra economía, están preparadas para afrontar los retos que se nos plantean, pero es imprescindible la toma de estas medidas y la colaboración a nivel europeo para que puedan salir adelante y garantizar la seguridad y el futuro de sus trabajadores y de la economía española.

Vicente Nomdedeu es Presidente de Ascer (Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos)