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Emprendedores

Start-ups frente a la crisis de COVID-19

Claves para analizar el 'clash flow' y conservar efectivo

Start-ups frente a la crisis de COVID-19

Por Jan Brinckmann, Director Académico del 'Master of Science (MSc) in Innovation and Entrepreneurship' y profesor del Departamento de Dirección General y Estrategia en Esade

La crisis del COVID-19 no ha dejado tampoco al margen a las start-ups. Desde el punto de vista financiero, las recomendaciones generales para éstas a la hora de hacer frente a su gestión son, principalmente, analizar el cash-flow del que dispone la empresa y conservar efectivo.

Los principales costes de las tech start-ups son los salarios, por lo que resulta necesario estudiar si hay posibilidades de bajar su coste. Este ajuste se puede realizar acudiendo a programas gubernamentales, haciendo recortes voluntarios de todos los trabajadores de la compañía durante un tiempo definido o cambiando el tipo de pago y vincularlo más al equity [valor de las acciones] que al cash [dinero en efectivo]. También es interesante usar la fluctuación natural y hacer el reclutamiento de personas con mucha más prudencia.

En estos momentos también es importante -aunque no fácil- intentar levantar una ronda de inversión o conseguir otros medios de financiación, como las notas convertibles que ahora están cada vez más de moda.

Costes prescindibles vs. imprescindibles

Algunas de las recomendaciones para averiguar cuáles son los costes superfluos o más prescindibles sin amenazar los ingresos, son hacer una lista con todos los costes por área y después ordenarlos por volumen o según la importancia que tengan para el negocio y su efecto inmediato para el balance de la empresa. Después de esto, hay que recortar los costes “amables” y solo quedarnos con los imprescindibles para que la empresa pueda sobrevivir. Las grandes organizaciones, tienen a su alcance compañías especializadas en gestionar todo este proceso de valoración económica, por lo que lo mencionado anteriormente es lo más fácil para las start-ups.

El cash flow o dinero en efectivo de las start-ups tiene que ser una de las principales prioridades de sus CEO y de sus equipos de dirección (los C-level). Todos ellos tienen que trabajar conjuntamente para identificar y realizar los ahorros de costes. Por otro lado, el Comité tiene que revisar las propuestas y hacer sugerencias de cómo ahorrar también en costes y cubrir las ventas cuanto antes. Si el equipo no tiene mucha experiencia en cómo gestionar en este escenario -ya que, en este sentido, hemos vivido de una economía creciente durante muchos años-, quizás sea mejor buscarse mentores o empresas especializadas que la tengan.

En las circunstancias actuales es recomendable tener 24 meses de liquidez sin necesitar financiación. Si no, abrir una línea de crédito, aunque no se necesite, puede ser una buena posibilidad. Cuantas más opciones tenga la start-up de conseguir efectivo, mejor.

Una opción para ahorrar pagos de proveedores, salarios, etc. puede ser intentar prolongar los términos de pago, ya que prolongar uno o dos meses los pagos puede suponer una gran diferencia.

Si en la situación actual hay una ronda de financiación abierta, mejor cerrarla. Si no existe ninguna activa, muchas veces tiene sentido intentar empezar una. El problema radica en que los venture capitals y los business angels profesionales necesitan un gran crecimiento de ventas para entrar en rondas de financiación -normalmente, más del 100% de aumento de ventas de un año al otro-. En este sentido, una herramienta que crece mucho en importancia son las notas convertibles, ya que son más rápidas que las rondas de inversión y no se necesita que todos los inversores estén de acuerdo. Así pues, es mejor enfocarse en reducir costes e intentar aumentar las ventas de una forma u otra.

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