La prudencia de China con los tipos es un desacoplamiento consciente

Las deudas incobrables y el riesgo de fuga de capitales hacen los grandes movimientos más peligrosos que en 2009

Sede del Banco Popular de China, en Pekín, el 3 de febrero pasado.
Sede del Banco Popular de China, en Pekín, el 3 de febrero pasado. REUTERS

China se está desacoplando conscientemente de Occidente manteniendo los tipos. Las deudas incobrables y el riesgo de fuga de capitales hacen que los grandes movimientos fiscales y monetarios sean más peligrosos que en 2009. Eso está obligando al Gobierno a encontrar canales menos convencionales para el estímulo. Es un delicado ejercicio de equilibrio.

La relativa inmovilidad del Banco Popular de China ha sorprendido a muchos economistas. El tipo preferencial de los préstamos a un año se mantiene en el 4,05%; el tipo de la línea de crédito a medio plazo en el 3,15%. El diferencial entre los bonos a 10 años y los de EE UU es de casi dos puntos, el mayor desde 2015. El PBOC se ha centrado en la liquidez, reduciendo el efectivo que deben mantener en reserva los bancos y aliviando los costes de los préstamos a muy corto plazo. El repo a siete díasha bajado al 1,9% desde el 2,7% de mediados de enero. Pero con una demanda tibia en casa y en el extranjero, el problema es menos el coste del crédito que el débil apetito por la inversión... y el riesgo de una migración masiva a los dólares.

Según fuentes cercanas, el último paquete de estímulo a las infraestructuras es de 370.000 millones de euros, el 3% del PIB. No da para entusiasmarse; la mayoría de los proyectos con altos retornos ya están hechos gracias al atracón constructor de China durante la crisis financiera mundial. Hacer más puentes hacia ninguna parte generará empleo temporal para los despedidos de hoteles, restaurantes y fábricas exportadoras, pero también dejará los gobiernos locales aún más cargados de deudas.

La respuesta fiscal incluye bajar impuestos. Eso afectará aún más a los Presupuestos. Pekín ha pedido a las empresas estatales que amplíen el crédito a lo largo de sus cadenas de suministro, mientras que las utilities van a eximir a los hogares pobres. Al igual que en otros países, los gestores económicos chinos no tienen más remedio que aceptar más deuda en su balance, pero están tratando de minimizar los daños. Si la demanda interna se reaviva rápido, las autoridades parecerán sensatas. Si no, podrían lamentar su conservadurismo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías