La navegabilidad de vuelo de Boeing recibe un nuevo impacto

El problema del 737 MAX puede estar cerca de resolverse, pero el virus ha cambiado las reglas del juego

Instalaciones de Boeing en Everett (Washington, EE UU).
Instalaciones de Boeing en Everett (Washington, EE UU).

El nuevo CEO de Boeing necesita algo más que disculparse. Se ha desplomado más del 30% en menos de un mes, el doble que el S&P 500. Al 737 MAX se ha sumado el virus. Dave Calhoun está tratando de calmar a los stakeholders, pero su trabajo se ha vuelto mucho más difícil.

Conseguir que el MAX volara era la prioridad después del despido de Dennis Muilenburg, junto con restaurar la reputación de seguridad. Eso ya es difícil: un comité del Congreso de EE UU dice que Boeing tiene una “cultura del ocultamiento” y la insatisfacción de la FAA con las garantías por un problema de cableado podría crear nuevos retrasos. Pero el Covid-19 ha cambiado las reglas del juego. Entre las víctimas está la aerolínea británica Flybe, y podría acabar afectando a Boeing.

Por el 737 MAX, en el último trimestre Boeing fundió 2.700 millones de dólares en efectivo mientras pagaba más de mil millones en dividendos. El balance mostraba más de 27.000 millones de deuda al final del trimestre, y Boeing ha negociado desde entonces una línea de crédito de 13.000 millones. Calhoun dijo el jueves en el NYT que los problemas eran peores de lo que imaginaba, y culpó sobre todo a Muilenburg –aunque Calhoun es miembro del consejo desde 2009.

Lo del MAX puede estar cerca de resolverse: los reguladores dicen que podría haber un vuelo de prueba en semanas. Pero Calhoun tiene nuevas preocupaciones. La gente y las empresas –incluida Boeing– están recortando en viajes. Por el SARS, Cathay Pacific sufrió una caída del 80% en el tráfico. Si la crisis actual se intensifica, las aerolíneas se verán tentadas, o forzadas, a recortar pedidos o pagos. A título ilustrativo, Southwest tiene unos 6.500 millones de compromisos de compra con Boeing en 2021-24, algo más del 1% de los ingresos anuales de este. Los aviones cancelados pueden revenderse, pero es una señal de la posible presión por parte de un solo cliente en una crisis.

Y los aviones comerciales necesitan cientos de miles de piezas. Los proveedores ya estaban bajo presión. Ahora el virus ha cerrado fábricas en todo el mundo y nodos comerciales. Los retos de Calhoun se han vuelto virales.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías