Exxon se coloca como la opción para los escépticos del cambio climático

No es que ignore su papel en el calentamiento, pero parece ir intencionadamente contra la manada

Estand de Exxon Mobil en Gastech, feria del gas celebrada en Chiba (Japón).
Estand de Exxon Mobil en Gastech, feria del gas celebrada en Chiba (Japón).

Las acciones de Exxon cayeron el jueves hasta un 6%, el doble que sus pares y que el mercado, tras presentar su plan quinquenal. Pero hay un grupo de inversores que no venderá: los que rechazan la ciencia climática dominante. Parece estar colocándose como el valor de referencia para los que dudan.

Exxon justifica su estrategia de apostar más por los combustibles fósiles primero por el aumento de la población mundial y de la clase media, que implicará más demanda de energía. Segundo, las fuentes renovables no podrán hacerle frente, ya que ni la capacidad de almacenamiento ni la de transmisión están a la altura. Cambiar eso, calcula Exxon, llevará demasiado tiempo, igual que el petróleo necesitó un siglo para suplir al carbón. Todo esto choca con firmas como la estatal noruega Equinor y los reguladores, incluido el Banco de Inglaterra, que han advertido de que una mayor inversión en combustibles fósiles podría acabar en la ruina.

Exxon está en cierto modo yendo intencionadamente contra la manada. Dice que sus rivales han reducido la inversión como porcentaje del flujo de caja de las operaciones. Chevron y ConocoPhillips están apuntando a proyectos a corto plazo que funden menos capital. Exxon pretende gastar entre 30.000 y 35.000 millones de dólares al año hasta 2025. Podría significar un retorno sobre el capital empleado del 12%. Es pobre, pero mejora su 8% actual.

No es que Exxon ignore su papel en el calentamiento. Planea reducir las emisiones de metano, aunque esas medidas siguen en gran medida los estándares federales revocados en 2019 por la Casa Blanca. Establece un precio interno para el carbono. Y quiere aumentar el uso de biogás y la captura y almacenamiento de carbono, una tecnología poco desarrollada para ser efectiva. No menciona un método más simple, la reforestación, en la que Shell invirtió 300 millones el año pasado.

Vale, ninguna gran petrolera se está moviendo suficientemente rápido para reducir las emisiones. Pero Exxon es atípico incluso en ese grupo. Al menos, los inversores que comparten su punto de vista tienen un lugar obvio para poner su dinero.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías