Miguel Riaño: "Me obsesiona que seamos una firma líder en diversidad"

"Tenemos el objetivo de la equidad entre hombres y mujeres, pero somos autocríticos: en Madrid solo hay dos socias de catorce"

Miguel Riaño, socio director de Herbert Smith Freehills.
Miguel Riaño, socio director de Herbert Smith Freehills.

Con un incremento de facturación en 2018 de casi el 24% (hasta los 38,3 millones de euros) y destacando por ser la firma líder en productividad por abogado, Herbert Smith Freehills cumplió el año pasado una década desde su apertura en España. Miguel Riaño, su socio director, se declara satisfecho, pero no se conforma y advierte de que solo han recorrido la mitad del camino para alcanzar las metas que tienen puestas en nuestro país.

Destacan en crecimiento y en productividad. ¿Qué hacen mejor que otros despachos?

No creo que hagamos nada mejor que los demás, pero es cierto que lo que hacemos funciona. Estamos muy enfocados en la productividad y tratamos de que nuestra dimensión sea la suficiente y necesaria para abordar las grandes operaciones del mercado. No se trata de facturación o volumen, sino de rentabilidad. Y en esa línea queremos seguir.

¿Qué tal les ha ido en 2019?

Ha sido un buen año. No tenemos aún las cifras finales, pero según la evolución mes a mes vamos cumpliendo el presupuesto con el nivel de incremento que habíamos planificado. La rentabilidad por abogado también es la prevista. En todo caso, ha sido un ejercicio raro, porque la falta de Gobierno paralizó las grandes operaciones durante unos meses. Ahora todo vuelve a coger ritmo.

¿Crecer es una estrategia o es una consecuencia del trabajo?

Crecer por crecer no tiene sentido. Tenemos un volumen de abogados y una oficina que nos permiten afrontar con total garantía todas las operaciones. Creceremos en aquellos ámbitos en los que pensamos que puede haber una oportunidad de negocio y podemos dar un valor añadido diferencial a nuestros clientes.

¿Qué balance hace de la primera década de Herbert en España?

Tengo la sensación de que estamos solo en la mitad del camino. No conozco ningún otro proyecto que haya crecido de forma tan rápida y estructurada como nosotros, pero creo que nos quedan, por lo menos, otros diez años para estar donde queremos. ¿Qué es lo que hemos hecho mejor? Tenemos un despacho sólido, con unos equipos intermedios muy buenos y con mucho futuro. Además, el colectivo de socios nos llevamos francamente bien.

¿Qué planes tiene la firma a corto y medio plazo?

De momento, no nos planteamos abrir fuera de Madrid y tampoco iniciarnos en áreas en las que no seríamos competitivos en precio. Tenemos que consolidar lo que ya tenemos y centrarnos en aquello en lo que podamos dar un valor añadido diferencial.

¿Habrá incorporaciones?

En aquellas áreas que no forman parte de nuestro negocio actual, seremos oportunistas. Si se presenta una buena opción, la valoraremos.

Como especialistas en infraestructuras y energía, ¿hay preocupación entre los clientes por posibles cambios regulatorios?

Sin valorar si es mejor un Gobierno u otro, la certidumbre siempre es positiva. Desde el punto de vista regulatorio, dudas habrá siempre, lo que hay que hacer es estar cubierto y preparado. La clave del éxito es saber que no siempre habrá estabilidad y que toca convivir y gestionar la incertidumbre. Pero voy más allá: ese escenario, incluso, puede convertirse en una oportunidad.

¿Cómo le afecta a una firma de origen británico el Brexit?

Nos va a afectar, sin duda. Es cierto, en todo caso, que en términos de negocio no ha tenido un impacto tan grande como yo pensé. Hay que esperar a ver qué acuerdos finales se firman entre el Reino Unido y la Unión Europea, pero mi sensación es que todo será menos traumático de lo que pensamos.

¿Cómo valora la apertura de Ambar, firma aliada de Axiom?

Soy muy defensor de la competencia. Hay muchos nichos de negocio y creo que todavía hay margen para que aparezcan nuevas formas de hacer las cosas. Por ejemplo, creo que cambiará la manera de cobrar a los clientes y nos acercaremos cada vez más a un modelo flexible como el de los bancos de inversión.

¿Será muy distinto el asesoramiento legal en cinco o diez años?

Va a cambiar en lo más esencial, que es que el cliente estará dispuesto a pagar, y muy bien, si recibe valor. ¿Qué es valor? Probablemente ya no un contrato, porque eso puede hacerlo cualquiera o una máquina. Aportar valor puede ser coordinarle a una empresa sus asuntos en 20 jurisdicciones a la vez o darle un producto que encaje perfectamente en su organización. Los abogados tenemos que evolucionar mucho.

¿Cómo abordan en la firma la promoción de la mujer?

Es una materia prioritaria para el despacho. Tenemos el objetivo global de que haya una representación equitativa de hombres y mujeres en todas las posiciones. Pero tengo que ser autocrítico: el mundo anglosajón va por delante de nosotros; en Madrid tenemos solo dos socias de un colectivo de catorce socios. El problema es la maternidad; las abogadas no tienen ni los medios ni las facilidades para seguir ejerciendo. Tenemos que trabajar en ello. Confieso que soy un obseso de que seamos una firma puntera en diversidad. Eso enriquece la organización.

¿Y en relación al bienestar?

No puede ser que los jóvenes salgan de trabajar por sistema a las dos de la mañana. No puede ser. Además, tenemos un programa muy potente de salud mental con el que rompemos tabúes como la depresión. Mi impresión es que tenemos un buen equilibrio entre la vida personal y el trabajo.

¿Teletrabajan en Herbert Smith?

Hace cuatro años implantamos la posibilidad de teletrabajar un día a la semana. Dos años después, me di cuenta de que nadie se lo estaba cogiendo. ¿Por qué? Porque les daba miedo. Así que lo hicimos obligatorio también para los socios, no solo para los abogados.

¿Qué le pide Herbert Smith a un joven abogado para contratarlo?

El talento es diverso. Me gusta contar con equipos con perfiles diferentes. En todo caso, buscamos gente bien preparada, con idiomas, y también nos fijamos mucho en el componente personal y emocional. Necesitamos gente que sepa lidiar con el estrés, que tenga ganas y sea proactiva, y que pueda convivir y trabajar en equipo.

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