Pullmantur prohíbe embarcar a los turistas que hayan estado en China 14 días antes

Los alimentos del selfservice solo podrán ser manipulados por personal de la crucerista

Richard J. Vogel, presidente de Pullmantur
Richard J. Vogel, presidente de Pullmantur

La compañía de cruceros Pullmantur reconoció esta mañana que ha activado un protocolo para evitar que se pueda producir una infección del coronavirús a bordo de sus embarcaciones, cuya principal medida es la prohibición de embarque al pasajero que haya estado en China o Hong Kong en los últimos 14 días. Richard J. Vogel, presidente de Pullmantur, señaló que la compañía no ha detectado “por ahora” ningún tipo de impacto en la demanda, aunque sí resaltó que han recibido numerosas consultas por parte de pasajeros y agencias de viajes. La prohibición de embarcar, para lo que tendrá que establecer un control de pasaportes, es tan solo una de las medidas incluidas en el protocolo desarrollado por la patronal de los cruceros CLIA, en las que también se incluyen el control de la alimentación en los servicios del selfservice, de tal manera que solo podrá ser manipulado por el personal del crucero. “El personal de las embarcaciones está siendo formado para seguir el protocolo sin excepciones”, ha asegurado.

De esta manera, Pullmantur ha tratado de mandar un mensaje de tranquilidad ante las noticias negativas recibidas desde otras compañías de cruceros. Por un lado, el crucero Diamond Princess está parado en el Puerto de Yokohama desde hace una semana, con 3.600 pasajeros en cuarentena, y se ha convertido en uno de los principales focos del coronavirus, con 135 infectados. El Ejecutivo nipón informó ayer que permitirá los pasajeros de mayor edad y a los enfermos crónicos abandonar en breve el barco. Por su parte, Royal Caribbean ha retirado la totalidad de los barcos que tenía navegando por China.

La compañía, cuyo principal accionista es el fondo Springwater, cerró el pasado ejercicio con un volumen de 406.000 cruceristas, lo que supuso apenas un avance del 0,7%, de los que 163.000 procedieron del mercado español. De esta manera, el pasajero español representó el 40% del total de clientes de la compañía. Vogel recalcó que 500.000 españoles utilizaron el crucero para sus vacaciones y que el objetivo es alcanzar en el corto plazo las cifras registradas antes de la crisis, donde el volumen de viajeros transportados alcanzó los 750.000. “Hay potencial para seguir creciendo, ya que los cruceros apenas suman el 2% de los turistas, y creemos que se puede llegar al millón de pasajeros en el medio y largo plazo, lo que redundaría en Pullmantur por la importante cuota que tiene”.

Las previsiones para este año son más pesimistas, especialmente en los ingresos, ya que este año la flota de Pullmantur perderá un barco (Zenith), lo que podría tener un impacto del 20% en la facturación. Una disminución que podría verse compensada con la botadura del Grandeur of the Seas, el nuevo barco de la flota, que empezará a navegar en 2021 y en el que está prevista una inversión de hasta 30 millones de euros. Con esta incorporación, Pullmantur prevé que la capacidad para transportar viajeros crecerá un 30%.

Vogel fue especialmente crítico con administraciones como el ayuntamiento de Barcelona, que rechaza la llegada de cruceros a su puerto, o de Palma de Mallorca, que ha impuesto un recargo a los viajeros que lleguen en los barcos de Pullmantur. “Me preocupa que se vea la industria del crucero como generadores de vacaciones que solo trae problemas. Estamos abiertos a discutir todo lo que sea razonable, pero queremos destacar que cada crucerista hace un gasto de 100 a 150 euros en cada parada, lo que revierte en la generación de actividad y empleo, y que no se conoce el destino del dinero que recauda Palma”. Respecto a la posibilidad de que se fijen limitaciones a la entrada de cruceros, el presidente de Pullmantur las consideró difíciles de establecer, por la antelación con la que las empresas tienen que realizar las reservas.

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