Pullmantur vuelve a beneficios tras recuperar 34 millones del deterioro de la marca

La crucerista realizó un ajuste de 158 millones desde 2006 por ese concepto

Richard J. Vogel, consejero  delegado de Pullmantur.
Richard J. Vogel, consejero delegado de Pullmantur.

La crucerista Pullmantur volvió a beneficios, pero no por el mejor tono de su negocio principal (la venta de cruceros). En 2018, la compañía, cuyo accionista mayoritario es el fondo Springwater, registró una facturación de 343 millones de euros (294 millones por la venta de cruceros), lo que supuso una caída del 1,5% con respecto a lo registrado en el ejercicio anterior, según las cuentas depositadas en el Registro Mercantil. Sin embargo, el resultado de explotación creció con fuerza, pasando de unas pérdidas de 23,8 millones de euros en 2017 a un beneficio de 29,5 millones en 2018. Las cuentas consolidadas, que agregan los resultados de todas las filiales, muestran un perfil similar: de unas pérdidas de 22,1 millones a un beneficio de 19,3 millones.

Las dos principales partidas que justificaron el regreso a beneficios de la compañía fueron la brusca caída de la masa salarial (gasto en salarios y cotizaciones), que cayó un 15%, y la reversión del deterioro experimentado por la marca Pullmantur desde 2006. En 2017, la partida ligada a salarios fue de 85,1 millones, mientras que un año después retrocedió a 71,9 millones. Un ahorro de 13,2 millones de euros que se produjo por el impacto de los 131 despidos realizados en ese ejercicio, de los que 125 fueron tripulantes (sobre un total de 4.500 empleados) y solo 6 fueron personal de oficinas (sobre un total de 332).

El ahorro más importante se produjo, sin embargo por la reversión del deterioro acumulado por la marca Pullmantur desde 2006, coincidiendo con la adquisición de la compañía por parte de Royal Caribbean. En los doce años transcurridos, la compañía registró deterioros por el inmovilizado intangible de la marca Pullmantur por valor de 158 millones.

Los 131 despidos realizados en 2018 bajaron un 15% el gasto en salarios y cotizaciones

El pasado 31 de octubre de 2018 procedió a realizar un test de deterioro, contratando a un experto externo, para determinar si había que dotar un deterioro adicional o podría revertirse parte del importe deteriorado con anterioridad. El análisis se basó en el método Royalty Relief Approach, que trataba de calcular el valor de los beneficios futuros generados por la marca en función de los royalties obtenidos. El resultado final del ejercicio concluyó que podría revertir parte del deterioro anotado, lo que se tradujo en una inyección de 34,3 millones de euros.

Las cuentas, auditadas por PWC, recalcan que en ese ejercicio Pullmantur registró un patrimonio negativo por importe de 90,6 milllones de euros. “Los administradores de la sociedad dominante han formulado las cuentas anuales consolidadas bajo el principio de empresa en funcionamiento en el entendimiento de que el Grupo cuenta con la liquidez suficiente para atender las obligaciones futuras durante los próximos 12 meses”, remarca el auditor, que posteriormente procedió a revisar las proyecciones presentadas por la empresa, las tasas de crecimiento previstas, el plan de tesorería para los 12 próximos meses y la revisión del fondo de maniobra. “Como resultado de nuestras pruebas no se observaron excepciones o incorrecciones materiales”, remarca.

Dice que cuenta con liquidez para 12 meses para afrontar un desfase patrimonial de 90 millones

A cierre de 2018, la compañía contaba con una flota de cuatro buques (Monarch, Sovereign, Horizon, Zenith), con capacidad para 7.548 pasajeros. Con posterioridad al cierre del ejercicio, el Grupo Royal Caribbean, antiguo propietario de Pullmantur y dueño del buque Zenith, alcanzó un acuerdo para la venta del mismo. Pese a ello, la auditoría no identificaba impactos significativos que afectaran al negocio si finalmente se cerraba la venta del buque.

En ese ejercicio, Pullmantur realizó 209 cruceros con una duración media de siete días, en los que transportó a 400.000 pasajeros y registró unas ventas de 343 millones de euros. De ellas, 294 millones correspondieron a la venta de cruceros y el 54% de la facturación se generó en España, seguida de lejos por Latinoamérica, con un 35% del total. El otro gran concepto que aporta ingresos es la venta a bordo, con una facturación de 49,3 millones de euros.

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