Crisis en el gestor eléctrico

Sevilla planteó al consejo de Red Eléctrica reforzar su poder y crear una vicepresidencia

Propuso un cambio de reglamento para añadir funciones a su presidencia. Ese punto del día desencadenó la dimisión

Jordi Sevilla, expresidente de REE.
Jordi Sevilla, expresidente de REE.

En el orden del día que el expresidente de Red Eléctrica Jordi Sevilla remitió a los miembros del consejo de administración de la compañía unos días antes de la reunión del 28 de enero, en la que finalmente dimitió, figuraba un importante cambio de su reglamento. Concretamente, y según varias fuentes consultadas, Sevilla planteaba incluir entre las funciones del presidente algunas que, en realidad, había venido ejerciendo desde su llegada a la presidencia del operador del sistema eléctrico y transportista, a pesar de que su cargo era el de presidente no ejecutivo de la sociedad.

Asimismo, según las mismas fuentes, Sevilla proponía crear la figura de vicepresidente e incluirla en el reglamento del consejo. Puesto que, según ciertos rumores, tenía destinado a un consejero independiente, probablemente, José Juan Ruiz, quien entró en el consejo el año pasado de la mano del propio Sevilla.

Aunque con esta maniobra el expresidente no pretendía recuperar los poderes ejecutivos, que, según la normativa interna, recaen en el consejero delegado, Roberto García Merino, sí habría acaparado, entre otras, funciones relacionadas con la estrategia de la compañía, la comunicación o la sostenibilidad (existe en proyecto la creación de una comisión de sostenibilidad). Poderes que, en muchos casos, había ejercido pero que quería formalizar plasmándolos en el reglamento.

Esta decisión fue la gota que colmó el vaso de las relaciones entre Jordi Sevilla y la vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, que llevó al expresidente de Red Eléctrica a formalizar su dimisión irrevocable en el citado consejo del 28 de enero. Un día antes, Sevilla envió otro orden del día a los consejeros, con un único punto, el de su dimisión, que invalidaba el que les había enviado la semana anterior con la propuesta para reforzar sus competencias.

Entre las estratégicas figuraban funciones sobre regulación, no tanto desde el punto de vista económico como “de análisis y estudio”. Sobre las relativas a sostenibilidad, que no figuraban en el reglamento, estas podrían chocar con algunas de la dirección general de transporte. En cuanto a comunicación, hasta la llegada de Sevilla, esta área dependía del consejero delegado, a la sazón, Juan Lasala. Este fue nombrado por el predecesor de Sevilla, José Folgado, quien acordó la separación entre la presidencia ejecutiva, de pura representación, y el CEO.

El hecho de que Sevilla incluyese el polémico punto en el orden del día es una aprueba, según fuentes empresariales, de que aún abrigaba esperanzas de continuar en su cargo, pese al órdago que lanzó a Ribera a finales de noviembre, cuando presentó su primera dimisión, tras la llamada al orden que recibió al anunciar la compra de una empresa en Brasil por 280 millones de euros. Un anuncio que se produjo solo dos días después de que Transición Ecológica reconociese a la compañía inversiones en redes que le permitían aplazar en un año el recorte de la CNMC y que el organismo aceptase rebajar el ajuste a la mitad tras las alegaciones del ministerio y de la propia compañía.

Aunque Sevilla estuvo dimitido todo el mes de diciembre, en el consejo celebrado el día 17 de ese mes, se volvió a echar un nuevo pulso con la propuesta de corporativización del grupo, que el ministerio y la SEPI rechazaron a la espera de ver el desenlace. Fuentes políticas aseguran que Sevilla confiaba en que una de tres: que Ribera no continuara en su cargo, que las competencias en energía pasaran a otro departamento o que recibiese el apoyo de la ministra de Economía, Nadia Calviño, o del propio Pedro Sánchez, para seguir en la presidencia de Red Eléctrica. Otra posibilidad que hubiese empantanado la situación por un tiempo era que Sánchez no lograse conformar un Gobierno de coalición. No solo lo logró, sino que reforzó a Ribera con una vicepresidencia.

Tras la crisis desencadenada por la salida inesperada y nada amistosa de Sevilla, la compañía intenta mantener la normalidad. Por el momento, estudia aplazar la junta general prevista para marzo.

Dimitido desde noviembre

Aunque Sevilla estuvo dimitido desde noviembre, en el consejo del 17 de diciembre volvió a echar un pulso con la propuesta de corporativizar el grupo (reforzando los poderes de la holding frente a la regulada), que el ministerio y la SEPI rechazaron a la espera del desenlace. Fuentes políticas aseguran que Jordi Sevilla confiaba en que Ribera no continuase en su cargo, que las competencias en Energía pasasen a otro departamento o en el apoyo de Nadia Calviño, o del propio Pedro Sánchez, para seguir en Red Eléctrica.

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