Desayunos CincoDías

Barcelona, la capital de la lucha contra la exclusión de personas con discapacidad

La Cumbre Mundial 2020 de Discapacidad, Emprendimiento, Tecnología y Empleo se perfila como una oportunidad de impulsar una mejora en la calidad de vida de los 3,8 millones de personas que conforman este colectivo en España

De pie: Ramón Blasi, director del centro Arapdis; Sonia Viñas, directora general de la Fundación Universia del Banco Santander; Joana Prats, directora de Colaboraciones con Entidades Sociales de la Fundación Bancaria La Caixa, y Jesús Celada, director general de Políticas de Discapacidad del Ministerio de Sanidad. Sentados: José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España, de la Fundación Incyde y presidente de honor de Arapdis, y Virginia Carcedo, secretaria general de Inserta Empleo de la Fundación ONCE. pablo monge
De pie: Ramón Blasi, director del centro Arapdis; Sonia Viñas, directora general de la Fundación Universia del Banco Santander; Joana Prats, directora de Colaboraciones con Entidades Sociales de la Fundación Bancaria La Caixa, y Jesús Celada, director general de Políticas de Discapacidad del Ministerio de Sanidad. Sentados: José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España, de la Fundación Incyde y presidente de honor de Arapdis, y Virginia Carcedo, secretaria general de Inserta Empleo de la Fundación ONCE. pablo monge

En tiempos en los que la polarización y la división de la sociedad son un hecho, encontrar iniciativas en las que diversos agentes se ponen de acuerdo para lograr un objetivo común no es la tónica general. La próxima Cumbre Mundial 2020 de Discapacidad, Emprendimiento, Tecnología y Empleo que se celebrará en Barcelona los días 17 y 18 de marzo es uno de esos raros ejemplos de lo que ocurre cuando se dejan de lado las diferencias y se trabaja de forma unida.

Fundaciones, empresas y Administraciones se han aliado para impulsar la que será la primera cumbre de España sobre personas con discapacidad que tendrá en cuenta todos los ámbitos socioeconómicos. El evento estará enmarcado dentro del proyecto Incyde School de la Fundación Incyde y estará financiado al 50% por el Fondo Social Europeo a través de su Programa Operativo de Empleo, Formación y Educación (Poefe).

Actualmente, en España hay 3,8 millones de personas con algún tipo de discapacidad, un colectivo que se enfrenta a diario con numerosas barreras sociales y técnicas que les impiden llevar una vida normal. Aunque su situación haya mejorado en los últimos años, todavía queda mucho trabajo por hacer. Esa fue la principal conclusión a la que se llegó en el transcurso del encentro Miradas hacia el futuro: Cumbre Mundial de Discapacidad, Emprendimiento, Tecnología y Empleo 2020, organizado por CincoDías y Fundación Incyde y con la participación de la Fundación Bancaria La Caixa; la Fundación Universia de Banco Santander, la Fundación ONCE, Arapdis, el Consorci de la Zona Franca de Barcelona y el Ministerio de Sanidad.

El objetivo de la cumbre de Barcelona, según explicó José Luis Bonet, presidente de la Fundación Incyde, presidente de honor de Arapdis y presidente de la Cámara de Comercio de España, es el de “dar un golpe en la mesa, llamar la atención de la sociedad sobre un problema que afecta a unas personas que deben ser respetadas, que tienen derecho y que si tú coges los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 20/30, pues ahí están, en el objetivo de conseguir trabajo decente”. Y es que uno de los principales retos a los que hacen frente las personas con discapacidad es este, el de conseguir un empleo.

“De las 3,8 millones de personas con discapacidad en España, 1,8 millones están en condición de ser empleados, pero solo uno de cada cuatro consigue un trabajo, y no siempre en las mejores condiciones”, añadió Bonet. Joana Prats, directora del departamento de colaboraciones con entidades sociales y proyectos transversales de la Fundación Bancaria La Caixa, expresó el compromiso de su organización con este colectivo: “En 2019, la Fundación colaboró en la inserción laboral de 34.000 personas, de las cuales el 31% eran personas con discapacidad y trastorno mental”.

“El empleo es la puerta de entrada a los derechos”, sentenció tajante Virginia Carcedo, secretaria general de Inserta Empleo en la Fundación ONCE. Carcedo reconoció que las empresas son la principal puerta para la inclusión laboral de las personas con discapacidad, aunque alertó del desafío que representa el tejido empresarial español, compuesto en torno a un 96% por PYMES y, por tanto, exento en su mayoría de cumplir con el 2% de cuota que deben aplicar las grandes empresas.

Ante esta problemática, además de confiar en las compañías para la contratación de personas con discapacidad, Carcedo consideró que la clave es uno de los puntos más destacados de la futura cumbre de Barcelona: el emprendimiento.

“Desde Inserta Empleo, en la Fundación Once, venimos trabajando en la lucha de que las personas con discapacidad que quieran emprender puedan hacerlo; de esta forma, se crea un tejido empresarial en el que las propias personas con discapacidad generan puestos de trabajo”, detalló Carcedo. La secretaria general especificó que si estos autoempleos generados son sostenibles, como ocurre en casi el 70% de los casos pasados los primeros tres años, estos emprendedores se convierten a su vez en generadores de empleo para personas con discapacidad.

Ramón Blasi, director del centro Arapdis, suscribió la idea de Carcedo aportando un ejemplo práctico. Blasi describió la colaboración que Arapdis mantiene con la Fundación Incyde, una cooperación mediante la cual han impulsado unos cursos que potencian la formación técnica de jóvenes y en los cuales, al finalizar, cada alumno debe presentar un proyecto empresarial. “Estos cursos les dan la posibilidad de tirar para adelante sin tener que depender de nadie, les da la posibilidad de ser emprendedores creando su propia empresa, o solos, o con algunos compañeros, y los alumnos han generado proyectos finales muy interesantes que les permitieron abrir su negocio con muy poca inversión”, sostuvo.

Como deja patente el ejemplo de Blasi, una de las claves para poder acceder a un empleo digno está en la educación. Según Sonia Viñas, directora de la Fundación Universia del Banco Santander, la educación es “un motor de transformación impulsor del ascenso social que permite la equidad y la igualdad de oportunidades, que genera autonomía y libertad a las personas con discapacidad”. “Quiero remarcar especialmente el tema de la educación, ese factor puede revertir esta situación; cuando las personas con discapacidad alcanzan cuotas educativas elevadas, dejan de ser un colectivo en riesgo de exclusión para ser justo todo lo contrario”, dijo Viñas.

Por su parte, Jesús Celada, director general de Políticas de Discapacidad del Ministerio de Sanidad, admitió que al principio pensaba que la principal preocupación del colectivo giraba en torno al tratamiento sanitario y asistencial; “efectivamente, esa es una preocupación, pero me llevé una gran sorpresa cuando descubrí que la mayoritaria entre las personas con discapacidad era la formación y el empleo”. Celada compartió que, pese a no tener una discapacidad, a él le preocupó lo mismo, formarse para conseguir un empleo estable con el que vivir de forma digna y desarrollar su vida. “Al final concluí dos cosas: que somos iguales, tenemos las mismas preocupaciones, y que algo bueno se ha hecho en este país cuando la preocupación de estas personas no es lo asistencial ni lo sanitario, sino que es la que tenemos cualquier ciudadana o ciudadano, que es el empleo y la formación”, aseveró.

A continuación, Celada destacó el importante papel económico que tiene la organización que ha adoptado la sociedad civil en torno a la discapacidad. “En su inicio eran familiares; posteriormente, se ha ido profesionalizando, hasta el punto de que el sector social genera 166.000 millones de euros al año y da empleo entre voluntarios y trabajadores a más de dos millones de personas”, recapituló.

Los retos del futuro

Pese a los avances que ha logrado España como país en lo que a nivel de vida de sus ciudadanos con discapacidad se refiere, el futuro no está exento de retos. “Muchas veces pensamos que está todo el camino andado, y hay personas que nunca han tenido un roce con la discapacidad y, por lo tanto, no se han planteado hasta que se rompen una pierna que la accesibilidad es importante”, comentó Carcedo.

Pere Navarro, delegado especial del Estado en el Consorci de la Zona Franca de Barcelona, incidió en que la discapacidad no es en absoluto un problema de solo unos pocos, “hablamos de un problema de todos, hablamos de justicia, inclusión y sostenibilidad”. En opinión de Navarro, el trabajo es la mejor forma de integración posible de las personas sea cual sea su condición, pero este esfuerzo de inclusión debe funcionar como una carretera de dos sentidos. “Las empresas y el mundo productivo deben de favorecer y propiciar la inclusión”, concluyó.

En este sentido, la Cumbre Mundial 2020 de Discapacidad, Emprendimiento, Tecnología y Empleo se propone concienciar e informar a la sociedad en su conjunto y, en particular, a las empresas. “Hay una serie de talones de aquiles que deben ser tratados en la cumbre, incluido el transmitir al sector privado la necesidad de su implicación en el ámbito de la discapacidad”, resaltó Jesús Celada.

El director general de políticas de discapacidad también puso sobre la mesa la necesidad de tener en cuenta las circunstancias que rodean a la discapacidad. “Tenemos el reto de la mujer y la discapacidad; ser mujer y tener discapacidad es un elemento que supone una doble discriminación, doble exclusión. Una de cada cuatro mujeres con discapacidad ha sufrido algún tipo de violencia”, aseguró. Asimismo, Celada destacó que en el ámbito rural es donde las personas con discapacidad tienen menor acceso a servicios y menos recursos.

Por su parte, la secretaria general de Inserta Empleo de la Fundación Once indicó que la cumbre representará toda una oportunidad de poner la discapacidad sobre la mesa y transmitir la idea de que lo que es bueno para las personas con discapacidad, es bueno para el conjunto de la sociedad. Carcedo terminó su intervención utilizando una frase que, pese a no ser suya, le gusta: “la inclusión es que a una persona con discapacidad la inviten al baile y la diversidad es que la saquen a bailar; con la cumbre queremos que nos saquen a bailar”, zanjó. 

“Trabajemos juntos para que nadie se quede atrás”

Radiografía

Incyde recoge en un documento explicativo de la cumbre la realidad de las personas con discapacidad en España que están en edad de trabajar. Del total de 1,8 millones de personas con discapacidad que tienen entre 16 y 64 años, el 44,8% tienen una discapacidad de tipo físico; el 16%, posee una enfermedad mental; el 10,1%, discapacidad de clase intelectual, mientras que el 5% la tiene de clase visual y el 4,7%, auditiva. El 19,4% restante tiene la incapacidad.

Tres grandes bloques

La cumbre se estructurará bajo tres bloques temáticos. El primero tratará los temas relacionados con la educación, el emprendimiento y el empleo. El segundo estará dedicado a la ciencia, la tecnología y la investigación. Por último, pero no menos importante, el tercer bloque será en el que se hable sobre cultura, derechos humanos, deporte y ética. 

Los 200 embajadores

Con el objetivo de que Barcelona se convierta en un espacio de inclusión, diversidad y visibilidad, la cumbre contará con 200 jóvenes líderes que recibirán formación específica para su labor como embajadores del evento. Además, cuatro de ellos, serán seleccionados para cursar prácticas laborales en Estados Unidos en este año.

Los ponentes de la cumbre

Entre las personas que participarán en la cumbre estarán un gran número de expertos en educación, ciencia, investigación, cultura, deporte, derechos humanos o ética. Uno de los principales protagonistas será William Rodríguez, quien dará la ponencia inicial. Rodríguez trabajaba como limpiador en las Torres Gemelas. El día del atentado del 11 de septiembre de 2001 rescató a 15 personas y guió a policías y bomberos por el interior de una de las torres. Quedó sepultado vivo bajo un camión de bomberos cuando la torre se desplomó por completo y fue el último superviviente rescatado de entre los escombros.

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