El BCE inicia la revisión de su estrategia y se abre a cambiar el objetivo de inflación

Lagarde afirma que los riesgos siguen remitiendo pero vigila de cerca la tensión comercial entre la UE y EE UU

El BCE mantuvo sin ningún cambio la política monetaria para la zona euro, si bien dio el pistoletazo de salida oficial a la revisión de su estrategia, una tarea en la que se embarca por primera vez después de 16 años en los que el entorno económico de la zona euro se ha dado la vuelta como un calcetín y en el que no se ha logrado alcanzar el ansiado objetivo de estabilidad de precios fijado por el organismo, a pesar de los constantes y millonarios estímulos monetarios. Christine Lagarde, en su segunda reunión como presidenta del consejo de gobierno del BCE, mantuvo la continuidad con la línea marcada en septiembre por Mario Draghi, en la que se estableció un horizonte de tipos cero sine die y en la que se acordó la reanudación de las compras de deuda. Pero dejó clara su ambición de hacer autocrítica y evaluar la efectividad de la política monetaria del BCE.

Lagarde mostró además su intención de buscar consensos y aseguró que no será “una presidenta déspota”. La banquera reconoció que la situación ha cambiado enormemente desde 2003, cuando se estableció el mandato por el que el BCE pretende que la inflación de la zona euro se aproxime al 2%, aunque por debajo. Tal objetivo no se ha cumplido a pesar de los intensos estímulos de los últimos años, ante lo que Lagarde aseguró que la revisión de la estrategia del BCE “es necesaria”. Es, como definió, “su misión”. El quid de la cuestión es que en un año, el organismo decidirá si ese objetivo de inflación en el entorno del 2% es ahora el adecuado. Se abre una multitud de posibilidades, como una horquilla más amplia o rebajar ese porcentaje, entre otras que no quiso desvelar.

Quizá a modo de amuleto y ante la ardua labor por delante, la presidenta del BCE lucía en la solapa un búho. Ni halcón, partidario en la jerga de los bancos centrales de una política más restrictiva, ni paloma, favorable a una política acomodaticia.

La revisión de la estrategia, que se prolongará a lo largo de todo el año y podría quedar lista en el mes de diciembre, implica el análisis de la efectividad de la política de la institución y de los factores estructurales que ahora pesan en la formación de los precios, como “la tendencia a la baja del crecimiento, relacionada con el descenso de la productividad y el envejecimiento de la población, junto con el legado de la crisis financiera”, explicó el BCE. “Hacer frente a bajos niveles de inflación es distinto al reto histórico de hacer frente a niveles de inflación elevados”, añadió la institución en una nota.

Lagarde apuntó además que, dentro de esa revisión, el BCE también analizará la forma en que se calcula la inflación, y, eventualmente, se lo comunicará a la oficina estadística de la UE, Eurostat, para que retoque la fórmula del Índice de Precios de Consumo (IPC). Aquí la presidenta del Banco Central reflexionó sobre el cómputo de la vivienda en alquiler y en propiedad o la diferencia entre los inmuebles localizados en los grandes centros urbanos y en las zonas rurales. Dejó claro que esto no es el asunto directo de la revisión estratégica de la política monetaria: “No estoy sugiriendo que se resuelva en un año”, sentenció.

Apuntó también que hay señales de estabilización en la economía de la zona euro y añadió que los riesgos se habrían mitigado en mayor medida de lo apreciado en la reunión del pasado diciembre, aunque existan aún fuertes incertidumbres. Apuntó además a un “incremento moderado” de la inflación subyacente para insistir en todo caso en que sigue siendo necesario un amplio grado de estímulos monetarios.

También reconoció que el BCE sigue muy de cerca la posibilidad de que se abra un foco de tensión comercial entre Estados Unidos y la UE, una vez cerrado en principio el frente entre Washington y Pekín. Ve aun así “señales positivas” en los últimos encuentros mantenidos entre EE UU y Bruselas.

 

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