Airbnb adapta su negocio para garantizar su futura salida a Bolsa

Se compromete a informar de forma más transparente sobre la evolución de la empresa

Brian Chesky, fundador de Airbnb.
Brian Chesky, fundador de Airbnb.

La primera prioridad de Airbnb, la plataforma de alquiler de alojamientos privados que cuenta con más de siete millones de anuncios en todo el mundo, para 2020 es salir a bolsa. Pero cotizar le va a obligar a salir del paraguas de la economía colaborativa, en el que había recibido muchas críticas por su opacidad a la hora de informar sobre las cifras reales de su negocio, y empezar a ser transparente frente a los mercados.

Buena prueba del compromiso de la compañía por transformar ese modelo de negocio es el documento hecho público el viernes, en el que Airbnb sienta las bases de cómo se compromete frente a los inversores y los accionistas en distintos ámbitos.

El texto establece que la plataforma fijará una estrategia financiera a largo plazo y unas métricas claras (ingresos, ebitda, flujos de caja, ingresos por reservas o noches reservadas), que permitirán a los mercados contar con una información clara y comparable. Otro cambio importante se producirá en la retribución a los empleados y directivos, ya que la parte variable de sus salarios también estará ligado a esas nuevas métricas y a otras consideradas prioritarias en el futuro, como la mejora de la seguridad en los viajeros.

En el documento, la plataforma marca la seguridad de los clientes como uno de los valores clave para garantizar el crecimiento y la sostenibilidad de la firma y para ello pone en valor el compromiso adquirido a finales de 2019 para verificar todos los anuncios que hay en la plataforma. El objetivo es que el 15 de diciembre de 2020, todos los anuncios hayan sido revisados para garantizar a los huéspedes que no habrá ninguna sorpresa respecto a lo que reservaron.

La información no financiera también cobrará protagonismo en la plataforma, especialmente la ligada en la lucha contra el cambio climático, ya que también se compromete a medir la huella de carbono, no solo de las operaciones corporativas de Airbnb, sino también de los viajes facilitados a través de la plataforma. Asimismo, Airbnb creará un fondo, dotado con 100 millones de euros, para financiar iniciativas que impulsen proyectos que promuevan el patrimonio cultural y demuestren un claro impacto local. La plataforma calcula que en sus 30 mayores mercados, el impacto de su actividad en los propietarios se eleva a 86.000 millones de euros.

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