El auge de los libros ilustrados

Las editoriales lanzan cada vez más colecciones gráficas para todo tipo de lectores

El auge de los libros ilustrados

En contra de todo pronóstico, el libro ilustrado vive una segunda vida, un momento de esplendor. Y no solo entre los lectores adultos, sino entre los más jóvenes. De hecho, las editoriales cada vez editan nuevas colecciones y cada vez lanzan al mercado nuevos títulos dentro del segmento gráfico. Lo ilustra Emilia Lope, directora de la colección ilustrada de Errrata Naturae, que este año precisamente recibió el premio, concedido por la Asociación de Librerías de Madrid, al libro del año en la categoría de álbum ilustrado por En busca de lo salvaje, de Megan Wagner Lloyd y Abitail Halpin. “En tres o cuatro años hemos subido la producción. Antes publicábamos unos dos libros al año y ahora estamos en unos diez. Esto demuestra el interés que existe por este tipo de libros, que se ven como un objeto bello, que se compra por los ojos”, señala Lope, que destaca también el apoyo por parte de los libreros para darle el lugar que se merece a este tipo de volúmenes dentro de sus librerías.

En Ediciones Maeva, según apunta Sonia Antón, directora de Maeva Young, llevan desde 2011 apostando por esta línea editorial, en un momento en el que “con la crisis económica, el auge del ebook y de los e-readers parecía que el libro ilustrado tenía valor añadido, y fue ahí cuando las editoriales abrieron líneas infantiles, con cómics, clásicos ilustrados”. Y cita, por ejemplo, el éxito del Atlas del mundo, un superventas desde que salió a la venta hace cinco años, con más de 60.000 ejemplares vendidos en España, que ha sido traducido a 30 idiomas. “Este tipo de colecciones van destinados a personas que aman los libros, sin límite de edad, a partir de los ocho años”, afirma Antón, que cuenta con una cartera de 22 títulos. Porque la finalidad de este tipo de libros es generar en el lector una experiencia, a través de unas ilustraciones de calidad y de un “texto conciso, hilvanado y contrastado, con troquelados, con sorpresas en las solapas, todo para una mayor comprensión lectora”.

Esta corriente compite con las nuevas tecnologías, con la televisión y con dispositivos móviles que sirven de entretenimiento, y que reducen el tiempo destinado a la lectura. “Pero ofrecemos un objeto precioso, que se sale de lo normal, y es bueno contribuir a que el gusto estético del lector se haga más fino”, señala la directora de Maeva Young, que pone en las librerías unos 16 libros de este tipo al año, entre los que se encuentran ahora Valientes y villanos, una obra de arte con un juego de troqueles y de solapas, y Un magnífico inventario de animales por salvar, con la historia de 42 especies.

A este auge, apunta la editora de Errata Naturae, contribuye el apogeo que se vive de la cultura visual, “cada vez nos gusta más lo que nos entra por los ojos, y las nuevas tecnologías nos forman como espectadores, en este sentido, y es por ello que cada vez interesan más los libros que van acompañados por dibujos”, explica Lope.

La calidad del ilustrador y la aparición de nuevos sellos

Redes sociales. Antes, el trabajo del ilustrador permanecía más oculto, afirma Emilia Lope, responsable de la colección ilustrada de Errata Naturae. Sin embargo, con el fenómeno de las redes sociales, sobre todo de Instagram, pueden exhibir todo su talento y su catálogo de trabajos. Se trata de un escaparate al mundo, en el que todos compiten. “La calidad de los ilustradores cada vez es mayor, y los diseños que se hacen sobre todo para los libros infantiles son muy buenos”, afirma Emilia Lope. Tal vez porque el niño es el cliente más exigente, “al que todo le entra por los ojos”.

Diversas disciplinas. El libro ilustrado no solo se ciñe a la literatura infantil o juvenil, o al cómic, sino que abarca otros segmentos. Así, por ejemplo, en los libros de gastronomía, como Carne, de Anthony Puharich y Libby Travers, y editado por Grijalbo, va acompañado de dibujos y mapas para hacer más fácil, amena y comprensible la lectura.

Nuevos sellos. Al calor de esta tendencia han ido surgiendo nuevas editoriales, especializadas en este tipo de volúmenes, como Astronave, fundada en otoño de 2017, que solo este año tiene a la venta 60 títulos. También Astiberri es una editorial que comenzó su andadura en 2001, centrada en este tipo de publicaciones y que se estrenará este año en la edición de una línea infantil y juvenil.

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