Fiat y Peugeot se lanzan a la carretera a baja velocidad

Los inversores no han comprado todavía la promesa de 3.700 millones de ahorros anuales

Logos de Peugeot y Fiat.
Logos de Peugeot y Fiat.

Fiat Chrysler Automobiles y Peugeot han contraído matrimonio por fin. Pero dado que los inversores aún no han comprado la promesa de 3.700 millones de euros de ahorros anuales gracias a la creación del cuarto fabricante de automóviles más grande del mundo por volumen, puede que el acuerdo sea la parte más fácil. El jefe de Peugeot, Carlos Tavares, que también dirigirá el nuevo grupo, tendrá que hacer gala de su magia integradora para que el mercado se ponga de su lado.

Según las condiciones acordadas, los accionistas de la empresa automovilística italoamericana recibirán una acción del grupo combinado por cada acción que ya posean. Los inversores del propietario francés de Peugeot recibirán 1,742 nuevas acciones por cada acción de PSA. Los inversores de Fiat Chrysler también recibirán un dividendo en efectivo de 5.500 millones de euros, mientras que PSA distribuirá una participación del 46% en el fabricante de piezas Faurecia, que ahora vale unos 3.200 millones de euros. El grupo de robótica Comau, que inicialmente estaba destinado a los inversores de la FCA, se escindirá más tarde.

Los inversores de Fiat Chrysler son los más contentos hasta ahora. El fabricante de automóviles ha ganado casi 3.000 millones de euros en valor de mercado desde antes de que se conociera la noticia de la operación a finales de octubre, mientras que PSA ha perdido unos 2.000 millones. Sin embargo, ninguno de los dos grupos de inversores está dando mucho crédito al valor añadido potencial de la fusión.

El ahorro anual previsto, gravado y capitalizado, tiene un valor actual de unos 25.000 millones de euros, según nuestros cálculos, que se basan en un tipo impositivo del 25% y restan 2.800 millones de euros en costes extraordinarios. Pero con unos 41.500 millones de euros, el valor de mercado combinado de los dos fabricantes de automóviles es solo 800 millones de euros mayor que el que tenía el 29 de octubre, según los datos de Refinitiv.

Es cierto que el acuerdo aún no ha pasado por el escrutinio regulatorio. Además, ambas empresas se han comprometido a no cerrar fábricas, lo que limita el margen de maniobra de la dirección en un mercado de automóviles sombrío.

Y pueden persistir las preocupaciones en torno a una demanda chantajeante que General Motors presentó en noviembre contra Fiat Chrysler, alegando que había sobornado a jefes sindicales.

Aun así, el objetivo de Tavares parece creíble en general. Cuatro quintas partes del ahorro se conseguirán mediante la combinación de plataformas de producción, la consolidación de la inversión en vehículos eléctricos y el uso de la escala para exprimir a los proveedores. El resto provendrá del cierre de funciones administrativas duplicadas.

Los analistas consideran que Tavares ha logrado hasta ahora la mayoría de las sinergias previstas en Opel sin cerrar plantas. Puede que el portugués tenga que recordar a los inversores su capacidad para cambiar las cosas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías