¿El mejor resultado para Reino Unido? Una clara victoria tory

Un triunfo holgado permitiría a Johnson sacar adelante sin más dilaciones su plan de salida de la UE

El primer ministro británico, Boris Johnson, durante una visita a una fábrica de transportes.
El primer ministro británico, Boris Johnson, durante una visita a una fábrica de transportes.

El mejor resultado posible en las elecciones que tendrán lugar en Reino Unido este próximo jueves es el de una clara victoria de los tories, que permita al primer ministro, Boris Johnson, sacar adelante su plan de retirada de la UE. Y el hecho es que nuestra visión económica sobre Reino Unido es optimista, porque parece que los conservadores van a ganar y tendrán la mayoría.

Obviamente, las encuestas en Reino Unido han demostrado ser poco fiables, por lo que todavía hay una importante fuente de incertidumbre. Sin embargo, nosotros creemos que los tories obtendrán la victoria y esperamos que sea con una mayoría suficiente para aprobar el acuerdo de retirada. Esto sería muy positivo, porque eliminaría la carga de incógnita que gravita ahora sobre el país y permitiría mejorar las previsiones de crecimiento para el año próximo. En definitiva, el mejor resultado posible es el de un claro triunfo de los conservadores. Incluso aunque el pacto ideado por Johnson no sea tan “suave” como el que originalmente propuso la ex primera ministra Theresa May, esto sería mejor que reabrir de nuevo, como resultado de los comicios, la posibilidad de que el Brexit pudiera ser cancelado en algún momento del año que viene, en un plazo de tiempo incierto, pongamos que, entre seis y nueve meses. Sería, en conclusión, muy deseable que el primer capítulo de la Saga Brexit termine por fin de una vez.

Otro tema completamente distinto es el que se refiere al periodo de transición de la salida de Reino Unido de la UE. Los tories han prometido completar el proceso en 2020. Pero, aunque Johnson lograra ratificar su acuerdo a finales de diciembre o durante enero, esta ambición de los tories es completamente ilusoria, no es realista pretender completar el acuerdo de transición en un solo año. No ha habido nunca ningún proceso similar y ningún acuerdo comercial entre dos países o entre dos bloques que no se haya ejecutado a lo largo de un periodo de varios años. Es completamente impensable que estos plazos tan ajustados se puedan cumplir en un asunto tan complejo como el Brexit, por lo que estamos muy seguros de que, en verano del año próximo, los británicos solicitarán una extensión del periodo de transición.

Pero serán buenas noticias de todas maneras: tendremos un terreno firme sobre el que pisar, sabremos en qué escenario estamos. Durante la negociación se profundizará en los detalles, pero en términos económicos y desde un punto de vista empresarial es mucho más fácil para las compañías invertir, expandirse y contratar trabajadores si tienen una idea clara de cómo serán los próximos trimestres y años y el hecho es que durante mucho tiempo no hemos podido disfrutar de esta claridad.

Esta mejora del sentimiento sería también buena para los mercados de renta variable. El último rally experimentado en las Bolsas se ha hecho a costa de la expansión de los múltiplos de valoración y actualmente se puede decir que no hay ningún mercado que pueda considerarse barato a excepción de, precisamente, la Bolsa británica.

Y es que tenemos que recalcar que el Brexit ha pesado sobre los activos europeos mucho más de lo esperado. Eliminar esa incertidumbre del escenario permitirá a los inversores centrarse en otros aspectos y elevará el optimismo. Como esto es lo que creemos que es el resultado más probable, nuestra expectativa es que el Banco de Inglaterra no tendrá que actuar en la mayor parte del año próximo. No obstante, los últimos datos de actividad están apuntando cierta fragilidad económica en Reino Unido, por lo que, a pesar de todo, no podemos descartar que finalmente haya un recorte de tipos en 2020.

En todo caso, el Banco de Inglaterra está inmerso en la misma tendencia de relajación de política monetaria que caracteriza a los principales bancos centrales. Una actitud que la autoridad monetaria británica comparte también con el BCE, del que nuestra previsión es que mantenga los tipos de interés sin cambios durante 2020. Es cierto que cada vez hay una mayor crítica hacia los tipos de interés negativos y sus efectos colaterales, por lo que es posible que los bancos centrales quieran eventualmente revisar esta situación, pero esto no significará en ningún modo el final de la política monetaria expansiva.

Más allá de lo que pueda suceder finalmente con las elecciones en Reino Unido, nuestra visión global sobre Europa es la de una mejoría generalizada. Habrá países como España, que se han mostrado más fuertes en los últimos años, que podrían debilitarse, pero no tanto como para preocuparse. No vamos a ver el crecimiento económico que vimos en el año 2017, pero nuestro escenario base es el de una expansión de alrededor del 1%. Europa no solo se beneficiará de una eventual resolución del Brexit, sino también de una reducción de las tensiones comerciales, lo que apoyará a las economías más orientadas hacia el exterior, como es el caso de Alemania. Sí, ha habido mucho ruido recientemente en este aspecto, incluyendo la amenaza de la imposición de nuevas tarifas a Francia y a la industria europea en general y el presidente de EE UU, Donald Trump, tampoco tiene una urgencia especial por alcanzar un acuerdo, dada la solidez de la economía estadounidense (pronosticamos un crecimiento de alrededor del 2% en 2020). Pero no anticipamos una escalada de la guerra comercial durante el año que viene y eso será muy positivo para toda Europa.

Esty Dwek es Head of global market strategy en Natixis Investment Managers