La presión fiscal española supera a la de la media de la OCDE por primera vez desde la crisis

El peso de los ingresos por impuestos y cotizaciones alcanza el 34,4% del PIB en 2018, una décima más que en la media de países desarrollados

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La presión fiscal española, entendida como el peso de los ingresos tributarios y de las cotizaciones a la Seguridad Social sobre el PIB del país, marcó un hito en 2018 al superar la de la media de los países de la OCDE por primera vez desde el estallido de la crisis.

En concreto, el conjunto de estos ingresos arrojaron un monto equivalente al 34,4% del PIB español el año pasado, lo que supone una décima más que el 34,3% que pesaron en el promedio del resto de países desarrollados, según la estimación que acaba de avanzar la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su informe anual sobre ingresos públicos.

Aunque la recaudación por impuestos es relativamente baja en España (y sus trabajadores sufren una de las presiones fiscales más bajas de la UE), son las aportaciones a la Seguridad Social las que colocan a España por encima de la media del resto de países analizados por el organismo internacional. Con todo, el hito de superar la presión fiscal media no se daba desde hace más de una década y tiene mucho que ver con la recuperación del empleo.

En 2007, la presión fiscal española superaba en 2,8 puntos a la de la media de estados de la OCDE pero la situación se revirtió después de que la quiebra de Lehman Brothers marcara en septiembre de 2008 el arranque oficial de una crisis financiera internacional.

Para 2009, la brecha era de 2,5 puntos a favor de la OCDE. Desde entonces, España ha llegado a igualar la presión fiscal de sus vecinos comparables, en el año 2014, pero nunca hasta ahora había superado dicho umbral.

El movimiento se da gracias a que España pasa de una presión fiscal del 33,7% de 2017 al 34,4% de 2018 mientras que en la media de la OCDE el avance es del 34,2 al 34,3% en el mismo periodo. En 2018, una quincena de países acometieron rebajas de su carga fiscal, siendo la más pronunciada la de EE UU, que la redujo 2,5 puntos hasta el 24,3%. 

En comparación con el resto de países vecinos, la cota española supera el 33,5% de Reino Unido o el 22,3% de Irlanda, pero se sitúa por debajo del 35,4% de Portugal; el 38,2% de Alemania; el 42,1% de Italia; el 46,1% de Francia.

Un análisis de la importancia de los distintos ingresos en el conjunto de recursos públicos indica que la presión fiscal española se sitúa por encima de lo que le corresponde por su nivel de impuestos debido al elevado peso de las cotizaciones a la Seguridad Social.

Tomando los datos del ejercicio 2017, la OCDE detalla así que los impuestos sobre la renta suponen un 21,8% del total de ingresos públicos en España, frente al 23,9% que alcanzan en la OCDE.

Otro tanto pasa con el gravamen sobre sociedades, que es del 6,8% en el país y del 9,3% en el promedio de estados desarrollados, o con el impuesto sobre el valor añadido, que aporta un 19,1% en España y un 20,2% de media en la OCDE.

Por el contrario, las aportaciones realizadas a la Seguridad Social en España suponen un 34% del conjunto de los ingresos públicos, mientras que en la media de países desarrollados solo aporta un 26% del total.

Los tributos que gravan la propiedad, como Patrimonio, también son más importantes en España, donde suponen un 7,5% del total frente al 5,8% de promedio en el conjunto de países desarrollados.

El peso de la fiscalidad verde

Coincidiendo con la XXV Cumbre del Clima, celebrada estos días en Madrid, la OCDE ha incluido en su informe anual un análisis de la importancia de los impuestos de corte medioambiental en los distintos países desarrollados. Como resultado, el documento indica que el conjunto de los tributos verdes de España suponen un 5,4% del total de ingresos públicos. Paradójicamente, dada la importancia que ha venido cobrando el cambio climático en la agenda política, la cifra es inferior al 6,6% que pesaban en 1995. España, sin embargo, no es una excepción. La misma tendencia se da en casi otra treintena de países de la OCDE incluyendo a Francia (que pasa del 5,9% al 5%); Italia (del 9,3% al 8%); o Alemania (del 6,4% al 4,3%).

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