Six quiere pagar por BME una entrada cara al parqué de la UE

Conseguir ahorros que justifiquen la prima del 34% que ofrece puede resultar un desafío

Logotipo de Six, el operador de la Bolsa suiza.
Logotipo de Six, el operador de la Bolsa suiza.

La Bolsa suiza pretende desem­bolsar un buen dinero por unirse al club de los mercados de valores de la Unión Europea. Six, con sede en Zúrich, reveló ayer sus planes de ofrecer 2.800 millones de euros en efectivo por su rival español, Bolsas y Mercados Españoles (BME), que también está siendo cortejado por su competidor Euronext. Crear economías de escala tiene sentido, pero extraer ahorros de costes que justifiquen la prima del 34% que ofrece puede resultar un desafío.

BME dio al consejero delegado de Six, Jos Dijsselhof, una respuesta alentadora (“puede reflejar de forma razonable el valor actual”) a su oferta de 34 euros por acción. Aunque el grupo con sede en Madrid no ha cerrado completamente la puerta a otras ofertas, ha acordado pagar una comisión del 0,5% del precio si sale adelante una oferta mejor.

Puede que eso no sea suficiente para desanimar al jefe de Euronext, Stéphane Boujnah, que sigue merodeando por los mercados europeos después de comprar la Bolsa de Oslo (Noruega) a principios de este año. Las acciones de BME subieron ayer un 38,03%, hasta los 35,06 euros, lo que sugiere que los inversores esperan más ajetreo en el mundo M&A.

BME tiene un atractivo claro. Es una de las pocas Bolsas independientes que todavía quedan en juego en Europa, y sus acciones llevan más de dos años en una constante tendencia a la baja.

Una oferta exitosa no resolvería el conflicto regulatorio entre el Gobierno suizo y la Comisión Europea, que implica que las acciones suizas no puedan negociarse en la Unión Europea, pero proporciona a Six una base en el bloque.

El trato parece caro, sin embargo. Se prevé que BME tenga unos costes operativos de 118 millones de euros el próximo año, según datos de Refinitiv. Supongamos generosamente que Six puede reducir esa cifra en un 40% –una proporción mayor de la que Euronext pretende conseguir en Oslo Bors– mediante la combinación de sistemas de tecnologías de la información y otras medidas. Tributadas al 25% y capitalizadas, estas economías se traducirían en unos 350 millones de euros de valor añadido para los accionistas de Six. Eso es solo la mitad de la prima que ofrece.

Dijsselhof podría aumentar los ingresos de BME, por ejemplo, mediante la venta cruzada de servicios de Six, como datos financieros, a los clientes del grupo español. El grupo resultante también estaría mejor situado para financiar inversiones futuras.

Six, que es propiedad de sus usuarios, puede permitirse adoptar una visión a largo plazo en su estrategia sin tener que preocuparse por los giros a corto plazo de la cotización de las acciones. Sin embargo, su bajada en picado sobre España supone una entrada costosa en el parqué de la Unión Europea.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías