Josu Ugarte (Schneider): “El negocio que no se digitalice está condenado a morir”

La gran diversidad de disrupciones tecnológicas complica el salto a las empresas más pequeñas

José Ugarte, presidente de Schneider Electric Iberia.
José Ugarte, presidente de Schneider Electric Iberia.

Digitalizarse es transformar el modelo de negocio, no es cuestión de tecnologías ni de modas, y quien no se digitalice está condenado a morir. Esta es la tesis de Josu Ugarte, presidente de Schneider Electric Iberia. Y lo dice sin que le tiemble la mano. Tras más de 25 años en Mondragón, dejó el grupo vasco para marcharse a la multinacional francesa, donde comenzó como vicepresidente de industria.

La compañía ofrece asesoramiento para ayudar en su proceso de digitalización a las pymes, generando soluciones específicas para cada caso particular. Desde 2018 realizan pruebas de concepto, con las que visualizar qué resultados dará la tecnología escogida y el retorno que producirá la inversión. De este modo, las pymes pueden valorar si dicha solución es verdaderamente la adecuada antes de apostar por ella. En el último año han realizado más de 50 pruebas con pequeñas y medianas empresas españolas.

Hace doce años sabíamos las tecnologías que iban a crecer en los siguientes tres y prepararnos para ellas. Ahora no

¿Qué es exactamente la digitalización?

Convertir todo un negocio en datos para que sean analizados y explotados. Con la digitalización afectamos a toda la cuenta de resultados. Si te digitalizas puedes vender más, tener mejores costes de mano de obra, reducir las paradas de las máquinas, mejorar en calidad, reducir tus costes de mantenimiento, ampliar la vida de tus activos… Hasta ahora nunca habíamos visto este nivel de afectación.

¿Por qué una pyme debería apostar ya por ella?

Porque si no va a quedar fuera del mercado. No me imagino una empresa que dentro de dos o tres años esté sin digitalizar. Una de las grandes ventajas de la digitalización es el cambio de modelo de negocio. La forma en la que monetizamos nuestra propuesta de valor, y con la tendencia de pagar por utilización que están haciendo casi todas las empresas, o tienes datos para saber cómo hacer esa oferta o estás muerto. Eso sin tener en cuenta los temas de eficiencia, porque hoy en día, con la inteligencia artificial y el aprendizaje automático, puedes lanzar algoritmos que te consigan eficiencias que no habías visto nunca. El que no se digitalice estará fuera del mercado, seguro.

¿Cuál es la mayor dificultad?

Su mayor dificultad es ser capaces de absorber todas las disrupciones tecnológicas. Estas empresas normalmente están habituadas a tener su departamento de I+D y un departamento de informática muy pequeño, con conocimiento de tecnologías de procesos, pero con desconocimiento de las digitales. Empezamos a lanzar dispositivos inteligentes integrados, conectividad, cloud, analítica, software, llega el blockchain… Una empresa que factura 100 o 200 millones de euros, con 12 trabajadores, es imposible que pueda absorberlo. Donde hay que poner el foco es en definir arquitecturas que permitan medir los datos, que fluyan de manera correcta para poder sacar información y conocimiento. Esto es lo más importante.

Ante esta proliferación de tecnologías, ¿cómo elegir por cuál apostar?

La sensórica y la conectividad es lo más básico. Lo más importante es tener tu producto conectado porque la sensórica es la base del dato. Luego vendría la parte de conectividad para poder llevarlo a la nube. Después analítica y, luego ya, aprendizaje automático, otros tipos de inteligencia artificial o el blockchain.

Y esto, ¿cuánto puede costar?

La transformación digital no es cara. Las tecnologías son superabundantes y relativamente baratas. Además, ahora se puede hacer lo nunca visto: a través de una simulación podemos saber qué retorno va a obtener tu inversión. Estas pruebas puedes hacerlas entre los 10.000 y los 20.000 euros. Y con ello saber qué rentabilidad te van a dar los siguientes 300.000, 500.000 o un millón, dependiendo del tamaño de la empresa.

Esas cuantías no son muy bajas si hablamos de pequeñas empresas…

Si a mí como CEO de una empresa, sea pequeña o grande, me dicen que mi inversión la voy a recuperar en un año, le aseguro que la hago. Aquella pyme que se digitalice y que sea capaz de tener todos los datos en un cuadro de mando, algo que hoy en día se puede hacer con poco coste, va a ser líder de su mercado. No hay empresas europeas ni mundiales que estén en ese nivel de digitalización y le aseguro que no es complicado.

¿Cómo afrontar la continua innovación tecnológica que hay en el mercado?

Tienes que saber trabajar con el ecosistema: universidades, startups, consultoras, grandes empresas…, y ayudarte de todos estos agentes para hacer una propuesta de valor. Parece mentira pero en Schneider, con 140.000 empleados, muchas veces tenemos que salir fuera a buscar expertos. La clave es ser bueno en tu core de negocio y, para el resto, tirar del ecosistema. Además, es importante mantener una arquitectura abierta, de tal manera que cualquier modificación puedas acometerla rápidamente. No se trata, como se hacía antes, de comprar un paquete y aguantar con él. Se trata de funcionar e ir testando y probando con tu proceso lo que esa digitalización te da.

¿Es posible tener un plan a corto-medio plazo?

Lo cierto es que no. Hace doce años sabíamos qué tecnologías iba a haber en los próximos tres años y, ante esa previsión, íbamos adaptando los materiales, los tipos de conexión… Ahora no sabemos qué tecnologías van a avanzar, cómo se van a combinar o a apalancar unas con otras. Es un cambio absoluto de negocio y afecta a todas las partidas de la cuenta de resultados. No es una moda, y el que no evolucione se va a quedar fuera.

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