Hacia unas empresas menos dependientes de la banca

El momento dulce que Europa vive gracias a la política monetaria está impulsando la emisión de bonos corporativos

La última crisis financiera ha dejado heridas y cicatrices todavía por cerrar, pero también importantes lecciones tanto para Gobiernos como para ciudadanos y empresas. Entre las dirigidas a estas últimas, destaca la conveniencia de reducir su tradicional y excesiva dependencia financiera de la banca y comenzar a diversificar fuentes de financiación. Desde las instituciones y organismos europeos se ha animado a avanzar en ese proceso, pero el estímulo decisivo lo ha aportado la propia dureza de aquella crisis, que se saldó con la desaparición de miles de empresas, muchas de ellas solventes pero sin acceso a liquidez. Esa terrible sangría empresarial ha propiciado la irrupción de nuevas fuentes de financiación alternativa a la bancaria, que en los últimos años han ido asentándose y ganando terreno. Pese a ello, el modelo europeo y español sigue estando lejos del estadounidense, donde el crédito bancario supone solo el 30% de los recursos de las compañías.

En el caso de las grandes empresas cotizadas, los avances son especialmente evidentes. El momento dulce que Europa vive gracias a la política monetaria del BCE ha impulsado la emisión de bonos corporativos, que proporciona ya seis de cada diez euros del total de financiación del Ibex35. Pese a ello, si acercamos la lupa a los datos, observamos que las mayores emisiones se concentran solo en un puñado de grandes compañías, lo que reduce el ratio en las empresas medianas a cuatro de cada diez euros. De 2015 a 2018, las emisiones de títulos han incrementado su peso en el pasivo un 8% mientras la deuda bancaria ha retrocedido más de un 4% y el pasivo de las firmas, con exclusión de banca y aseguradoras, lo ha hecho casi un 3%. Pero aunque la financiación total mediante bonos es mayor que la bancaria, son solo dos compañías –Telefónica e Iberdrola– las que acaparan el 57% de todo el saldo logrado en el Ibex a través de emisiones de deuda.

El camino emprendido por estas grandes corporaciones es correcto y permitirá a las empresas estar mejor preparadas financieramente para cualquier posible crisis. Pero el verdadero reto está en extender ese fenómeno hasta las empresas de menor tamaño. En ese proceso están jugando un papel importante herramientas como la puesta en marcha del Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF), que se inauguró en 2013 y hoy cuenta ya con 68 compañías. A día de hoy, la financiación alternativa sigue siendo más accesible para las grandes empresas que para las pequeñas, pero dada la evolución que ha experimentado el fenómeno en los últimos años, es probable que se trate de una cuestión de tiempo.