Bancos centrales

La receta para salir de los tipos negativos: incluir el coste de la hipoteca en el cálculo de la inflación

S&P calcula que si el BCE recalculara el IPC de este modo, la tasa subiría en 0,3 puntos y daría más margen para encarar una nueva crisis

Mario Draghi, presidente del BCE
Mario Draghi, presidente del BCE Reuters

La inflación de la zona euro está en encefalograma plano a pesar de los múltiples esfuerzos del BCE por impulsar el alza de los precios. El dato de septiembre difundido hoy muestra que los precios han crecido el 0,8% interanual, dos décimas menos que en el mes anterior y por debajo de lo esperado. Se trata del menor crecimiento desde noviembre de 2016.

El BCE activó en septiembre el que será el último paquete de estímulos monetarios de Mario Draghi, con una rebaja en la facilidad de depósito al -0,5%, la reanudación de las compras de deuda y el anuncio de tipos cero por tiempo indefinido. El presidente del BCE también advirtió con insistencia de la necesidad de impulsar el gasto fiscal en aquellos países con margen para elevar su gasto, mientras crece la convicción de que la política monetaria está perdiendo efectividad.

El mandato supremo del BCE es mantener la inflación de la zona euro a un nivel inferior, aunque próximo, al 2% en el medio plazo. Y a la vista de que la institución no logra su objetivo y de que está cada vez más al límite de su capacidad de actuación mientras acecha la desaceleración económica, S&P propone un nuevo cálculo del IPC que tenga más en cuenta la economía doméstica, con el que elevar las expectativas de inflación y comenzar a dar la vuelta a la situación.

Según la agencia de rating, si se incluyera el coste de vivir en una casa en propiedad en el cálculo de los precios, la tasa de inflación se elevaría el 0,3%. En la actualidad, la cesta de la compra incluye el coste del alquiler, que pondera con el 6% en el cálculo del IPC armonizado de la zona euro, pero el coste equivalente de vivir en una casa en propiedad (como el pago de la hipoteca) no está contemplado y supone una parte notable del gasto familiar.

S&P recuerda que el porcentaje de viviendas en propiedad es del 77% en España y del 51% en Alemania y apunta que los bancos centrales de países donde el coste de vivir en una casa propia está incluido en el cálculo del IPC -como sucede en Estados Unidos, Suecia y Noruega- han tenido más éxito en acercarse a sus objetivos de inflación.

Para Standard & Poor's, la labor del BCE habría sido muy diferente durante la crisis de haberse incluido el coste de la hipoteca en el cálculo del IPC. La política acomodaticia habría sido igualmente necesaria entre 2012 y 2013 pero habrían sido necesarios menos estímulos entre mediados de 2017 y mitad de 2018.  

 

 

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