El riesgo de padecer dolor crónico, en alza por el auge de las cirugías

La lesión puede aparecer a los cuatro meses de media de la operación, según estudios

El riesgo de padecer dolor crónico, en alza por el auge de las cirugías

Seguro que en más de una ocasión le ha asaltado una sensación molesta en la espalda, la cabeza o en la rodilla. Pero una cosa es una aflicción de uno o dos días y otra su persistencia durante tres o seis meses. Una de cada cinco personas sufre dolor crónico en España, con unas pérdidas económicas equivalentes al 3% del PIB (superior a 15.000 millones de euros por el gasto sanitario y la baja laboral), recoge la Sociedad Española del Dolor (SED) y Dolor.com, una web de divulgación para pacientes y profesionales.

Si bien el de lumbar, el neuropático (como la ciática, la neuralgia del trigémino –­quienes lo padecían llegaban incluso a suicidarse por su intensidad– o el síndrome del túnel carpiano), el muscoesquelético y la artrosis son las patologías donde tiene mayor prevalencia, comienza a aparecer cada vez más tras una intervención quirúrgica, advierte Víctor Mayoral, secretario de la SED.

Una de cada cinco personas sufre dolor crónico en España

“Es un dolor persistente de características diferentes, quemante, eléctrico, que se manifiesta por la lesión del nervio. Por ejemplo, puede aflorar tras una prótesis de rodilla, una cirugía torácica, de hernia inguinal y cesáreas”, explica. Mayoral se refiere al riesgo de padecer dolor crónico posquirúrgico (CPSP, siglas inglesas), una problemática en alza por el auge de las cirugías.

En Cataluña se calcula que a 9 de cada 100 habitantes se les administra anualmente anestesia, 603.189 procedimientos, la mayoría mujeres y mayores de 60 años, según el artículo médico Epidemiología de la anestesia en Cataluña, con datos de la encuesta Anescat. “Nos operamos más por dolencias osteoarticulares, cirugías y tratamientos quimioterápicos. En el futuro vamos a ver más dolor y será más complejo”, vaticina.

Nos operamos más por dolencias osteoarticulares, cirugías y tratamientos quimioterápicos. En el futuro vamos a ver más dolor y será más complejo

Víctor Mayoral, secretario de la SED

Un estudio de 2015, publicado en Anesthesiology por el grupo de investigación Gendolcat y en el que participaron casi 4.000 pacientes y 23 hospitales, revela que el 18% desarrolló dolor crónico tras cuatro meses de media de haberse operado. Y persistía a los 14,6 meses de media en el 6,2% y a los 26,3 en el 4,1%. Los mayores porcentajes de cronificación se registraron en la cirugía torácica (37,6% a los cuatro meses y persistía en el 13% a los dos años) y la abdominal (25% y 6,7%, respectivamente).

Otro recién terminado por la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (Sedar), que incluye 17 hospitales, 1.100 enfermos y analiza las cuatro habituales: de hernia inguinal, cirugía torácica, histerectomía abdominal y vaginal, confirma los resultados del estudio anterior.

Se le da poca importancia al tratamiento del dolor posoperatorio. Su inadecuado abordaje favorece el desarrollo de cuadros crónicos

Antonio Montes, jefe de la Sección Unidad del Dolor y CMA del Hospital del Mar y vicepresidente del área de dolor de la Sedar


“Ahora podemos predecir el riesgo de desarrollar un dolor crónico antes de operarse. Se calcula que cada año puede haber 80.000 afectados, pero no los vemos porque como nadie les entiende, hay la sensación de que están abandonados, infratratados”, comenta Antonio Montes, jefe de la Sección Unidad del Dolor y Cirugía Menor Ambulatoria (CMA) del Hospital del Mar y vicepresidente del área de dolor de la Sedar.

Es que “se le da poca importancia al tratamiento del dolor posoperatorio. Su inadecuado abordaje favorece el desarrollo de cuadros crónicos, algunos de años de duración. El 20% necesita analgésicos y ven limitada su actividad; en el 2% de los casos no vuelve a trabajar. Y pocos llegan a unidades del dolor”, insiste.

Deficiencias

Un informe publicado hoy por la SED sobre dichas unidades revela que solo el 18% de las 183 registradas cubre toda la cartera de servicios; apenas 3 de cada 10 dice que dispone del personal sanitario adecuado y solo el 12,8% de los pacientes es derivado directamente desde el médico de familia. En 2018, se realizaron de media 894 primeras visitas, 2.485 revisiones y 573 técnicas diagnósticas, así como 767 técnicas intervencionistas en el hospital de día, 551 en quirófano y 268 en la sala de radiología.

“Necesitamos más unidades de dolor. No es descabellado pedir que todos los hospitales tengan una”, cree Mayoral. Y mejorar en formación y estructuración de su gestión en la asistencia primaria, añade Montes, quien subraya el déficit de recursos humanos y materiales en la mayoría de ellas. Pero, también, acabar con las listas de espera, que “han empeorado –en Cataluña, el tiempo de la primera visita no urgente es de seis meses a un año–”, lamenta y pide un plan nacional para su tratamiento. 

Los médicos piden más y mejores unidades multidisciplinares

A esto se añade la invisibilidad de la enfermedad, pocos pacientes hablan de ello por el estigma que provoca, lo que dificulta su abordaje, critican los especialistas. Por eso en el Día Mundial del Dolor, que se celebra hoy, la SED quiere hacer visible esta patología –reconocida como tal y con derecho a tratamiento por la Organización Mundial de la Salud– y concienciar a la sociedad y a la Administración.

“La propia situación de dolor suele reducir el nivel de actividad funcional al producir cambios en las relaciones personales y actividades sociales, haciendo que se distancien del entorno. Y dado que es una experiencia sensorial y emocional particular, a veces no observable, puede hacer difícil la comprensión por parte de quien no lo padece de forma crónica”, apunta Antoni Castel, psicólogo y coordinador del grupo de trabajo de psicología y dolor de la SED.

Los especialistas dicen que es una patología invisible e infratratada, pocos pacientes hablan de ello por el estigma que provoca

De hecho, un estudio presentado a principios de este mes por la SED y Dolor.com en la jornada #NoHay­Dolor, y que analiza las conversaciones en redes sociales de 112.000 usuarios (pacientes, médicos, familiares...) durante un año, constata este sufrimiento en solitario. Solo el 1,5% de los enfermos lo habla en Twitter, cuando se estima que hay ocho millones de afectados, el 88% mujer, recoge el documento.Y pese a que ellas son las más activas (60%), el estudio reclama una mayor presencia en las discusiones.

Además, refleja que en las redes se debate más de VIH, autismo, diabetes o alzhéimer, unas dolencias menos prevalentes, que de dolor crónico, más frecuente y transversal.

Novedades terapéuticas

Lilly. El laboratorio estadounidense desarrolla dos fármacos en el área de neurología. El primero, galcanezumab, aprobado en 2018 por los reguladores de Estados Unidos (FDA) y Europa (EMA) para la prevención de la migraña, recibió este año el visto bueno de la FDA para el tratamiento de las cefaleas en racimo. Y el segundo, Reyvow (lasmiditan), acaba de recibir la autorización en EE UU de la FDA para el tratamiento oral de la migraña aguda.

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