Objetivo: buscar la tranquilidad en la cartera

Una gestión conservadora y flexible es la mejor fórmula para la situación actual

Objetivo: buscar la tranquilidad en la cartera

Cuando vamos a incorporar un nuevo miembro en el equipo de estrategias cuantitativas, dentro del proceso de selección siempre hay una pregunta que le hacemos a nuestros candidatos: “Si tuvieras que hacer una cartera a un cliente con un horizonte de inversión de 3 años, ¿en qué invertirías?”. Esta simple pregunta nos permite indagar en el conocimiento que dicha persona tiene sobre los mercados y ver si realmente le apasiona este mundillo. Aunque tengo que reconocer que, ahora mismo, a nosotros nos costaría responder esta pregunta dentro del entorno actual del mercado.

Nos sentamos en nuestro terminal de datos para hacer un repaso a las distintas clases de activos y nos encontramos con lo siguiente:

Renta variable: La bolsa americana lleva más de 10 años de mercado alcista, habiéndose revalorizado más de un 350% desde los mínimos del 2009.

Renta Fija Crédito: Los spreads crediticios están prácticamente en mínimos históricos, cotizando tanto los bonos corporativos como el High Yield cerca de máximos históricos.

Renta Fija Gobierno: Bonos de Gobierno en máximos con el bono alemán en -0,60%.

Inmobiliario: Según la OECD se están fraguando algunas burbujas inmobiliarias alrededor del mundo (Australia, Canadá, Nueva Zelanda…).

El oro y los metales preciosos rompiendo al alza.

Ante la situación actual de mercado nos cuesta recomendar con firmeza un activo para “comprar y esperar” durante los próximos años y nos decantaríamos por apostar por productos que tengan la suficiente flexibilidad en su gestión para conseguir preservar capital en el caso de que la música deje de sonar en la fiesta.

Del universo de fondos mixtos conservadores, la pregunta es cuáles tienen suficientes herramientas y flexibilidad para comportarse bien y proteger en momentos complicados. Uno de ellos es el Aberdeen Diversified Growth Fund. Como su nombre indica, el fondo aporta verdadera diversificación a través de una cartera que invierte en un abanico muy amplio de activos subyacentes: acciones, bonos, materias primas, préstamos, mercado inmobiliario, leasing de activos reales, etc. y con flexibilidad suficiente para adaptar la cartera en los distintos entornos de mercado.

Otro ejemplo de gestión dinámica es el fondo A&G DIP Conservative Multi Asset que, como puede verse en el siguiente gráfico, es probablemente uno de los fondos más flexibles dentro del universo de productos conservadores.

En momentos de complacencia en los mercados no dudamos en invertir hasta un 25% en renta variable junto con otros activos de riesgo.

Pero es en tiempos complicados cuando realmente nos diferenciamos. En estos eventos de fuerte volatilidad, como ya hemos demostrado en el pasado, llegamos a posicionar hasta el 100% de la cartera en activos refugio (Bonos de Gobierno, Oro, liquidez, Yen, Dólar…). Y esta flexibilidad es difícil encontrarla en el mercado y es la que puede hacernos preservar el capital de los clientes si vienen “las vacas flacas”.

Nos sorprende la cantidad de clientes que en los últimos meses tiran la toalla con la gestión activa. Entendemos su punto de vista, ya que en los últimos años la gestión pasiva, en términos generales, ha tenido mucho mejor comportamiento que la gestión activa. Si te has subido al carro del mayor ETF de renta variable americana, seguramente lo habrás hecho mejor que la mayor parte de activos y gestores activos. Sin embargo, desde nuestro departamento nosotros nos preguntamos: ¿este comportamiento de mercado continuará durante los próximos años?

Históricamente, las estrategias disciplinadas han tenido un buen comportamiento en momentos de cambios de ciclo ya que son bastante rápidas en cambiar de un posicionamiento arriesgado (risk-on) a otro más conservador (risk-off). Llevamos en el caso de USA más de nueve años de mercado alcista (tercer ciclo de mayor longitud en toda la historia) y hay ciertos nubarrones en el horizonte.

Los activos de riesgo están teniendo un muy buen comportamiento en los últimos años, no sólo la parte de renta variable (especialmente USA) sino también la parte de crédito (High Yield, Híbridos/Cocos). Ahora bien, ¿qué parte de esta bonanza se debe a los Bancos Centrales? ¿Podrán seguir con estas subidas si los bancos centrales continuar estimulando la economía?

Hace ya más de un siglo Keynes dijo “los mercados pueden permanecer irracionales más tiempo del que tú puedes permanecer solvente”. Pues la irracionalidad del mercado actual no tiene límites, el petróleo se mueve un 20% en un día por el ataque a Arabia Saudí, y el S&P 500 marcando máximos al mismo tiempo que lo hacen activos refugio como el oro y los bonos de Gobierno. Con estas líneas ni mucho menos pretendemos ser agoreros ni vaticinar un colapso en los mercados. Lo que sí que vemos son bastantes focos de incertidumbre (Guerra Comercial, Brexit, Irán, etc.) por lo que, en este entorno de mercado, haríamos mucho hincapié en el objetivo de preservación del capital de los clientes. Para ello, es posible que sea una buena opción saltar desde el ETF de renta variable para montarse en estrategias más activas que sean capaces de preservar el capital.

Acertar el momento del cambio de ciclo es poco probable, por no decir imposible, por lo que incluir en cartera un presupuesto para estrategias sistemáticas en la situación actual puede ser muy beneficioso, ya que permiten adaptarse rápidamente a un entorno más hostil.

Rubén Ayuso y Román Gonzalez gestores de estrategias cuantitativas de A&G Banca Privada.