El mercado se prepara para la peor racha de beneficios del S&P 500 desde 2016

Los analistas prevén un recorte del 4,1% de las ganancias

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Los inversores son conscientes de que los beneficios de las empresas estadounidenses que cotizan en el S&P 500 sufrirán probablemente un nuevo recorte en el tercer trimestre, aunque parece no preocuparles. Factset estima que las ganancias de estas compañías, cuyos resultados comenzarán a publicarse esta semana, se han recortado un 4,1% en los últimos tres meses, la mayor caída desde los tres primeros meses de 2016 (-6,9%). Si estas previsiones se cumplen, el S&P 500 sumará tres trimestres consecutivos de rebajas en los beneficios de sus empresas, algo que no sucedía desde el periodo comprendido entre el último trimestre de 2015 y el segundo de 2016. Por otra parte, atendiendo también a las estimaciones de Factset, los ingresos aumentarán un 2,8%, el peor dato desde el tercer trimestre de 2016.

Pero el hecho de que los resultados de sus compañías estén recortándose no parece afectar al índice. El S&P 500 acumula una subida anual de más del 18% que, en el corto plazo, no parece que vaya a cambiar. Alberto Espelosín, gestor de Abante Pangea, asegura que los inversores están más centrados en la solución de la guerra comercial, el Brexit y la evolución de los indicadores económicos. Es decir, aunque los resultados fueran "decepcionantes", si estas cuestiones se resuelven, "el mercado se animará". Y es que el ciclo de beneficios está "más que maximizado", subraya, teniendo en cuenta las ganancias registradas por las grandes firmas tecnológicas y dada la fortaleza del dólar.

Asimismo, destaca otro punto: "El S&P 500 está muy sano porque a pesar de que los beneficios no lo están haciendo bien este 2019, la parte del PER (ratio precio-beneficio) sigue bastante elevada porque "no hay una inversión alternativa después de la inyección monetaria de la Reserva Federal de EE UU y la bajada de tipos a nivel mundial", puntualiza.

En cualquier caso, esta tendencia no puede sostenerse por mucho tiempo, afirman los expertos. Lo habitual es que el índice evolucione de la misma forma que lo hacen los beneficios empresariales, pero en 2019, este comportamiento se ha dejado de lado. Celso Otero, gestor de fondos de renta variable americana en Renta 4, explica esta situación por la elevada volatilidad y las caídas experimentadas por las Bolsas en el último trimestre de 2018 debido al temor a una recesión económica, que a finales del año pasado parecía inminente. "A medida que ha ido pasando el tiempo y se ha ido viendo que la sangre no llegaba al río, los inversores se han ido animando", concluye, lo que ha dado alas a las subidas de los parqués.

No obstante, la tendencia podría cambiar más pronto que tarde. "El S&P se irá a la zona de los 2.700 puntos –frente al entorno de los 2.900 en los que cotiza en la actualidad– cuando "se ponga de manifiesto que los beneficios esperados son demasiados optimistas –Factset estima una subida anual del 10,5% para 2020– y se vea que estamos atrapados en un ciclo de expansión de deuda muy importante, debemos bajar los tipos y mantener la economía artificialmente con la ayuda de los bancos centrales", explica Espelosín.

Será entonces cuando el S&P 500 ponga fin a la década que suma sin una corrección superior al 20% –el último gran desplome se registró en 2008, cuando cedió un 38,5%–.

Morgan Stanley realiza un análisis similar en su último informe, en el que alerta de que podría haber nuevas revisiones de unos resultados que ahora mismo son poco realistas.

Pese a todo, el gestor de Abante Pangea ve todavía un posible rally de fin de año que llevará al índice por encima de los 3.000 puntos.

Otero también considera que los parqués "no se van a dar la vuelta mañana", pero subraya que hay que hacer "un llamamiento a la prudencia: no se puede comprar a cualquier precio". "Compramos la renta variable cada vez más cara porque si caen los beneficios se encarece la valoración de las compañías", recuerda.

No obstante, todas estas previsiones podrían estar pecando también de un exceso de pesimismo: en el último lustro, las ganancias de las compañías de EE UU han superado de media un 4,9% las previsiones previas, lo que supone que desde que finaliza el tercer trimestre hasta que termina la temporada de resultados, los beneficios se han incrementado de media en 3,7 puntos porcentuales, según el informe de Factset.

Energéticas y tecnológicas, en el punto de mira

Las tecnológicas son las compañías que mayores ganancias han acumulado en los últimos años, pero sus resultados ya se resienten. Hace un año, Apple ya avanzaba unos ingresos por debajo de lo esperado en su primer trimestre fiscal de 2019, la antesala del profit warning lanzado en enero sobre las ventas del periodo comprendido entre octubre y diciembre.

En el tercer trimestre, de las 113 compañías del S&P 500 que han comunicado sus previsiones, 82 han rebajado las expectativas de beneficios por acción y 29 de ellas son tecnológicas: el mayor número de advertencias en el sector desde 2006 –momento en el que Factset comenzó a monitorizar los datos–.

Sin embargo, son las energéticas las que experimentarán, según las previsiones, el mayor recorte de los beneficios en el tercer trimestre, un 31,8%, debido a la caída del precio del petróleo. El barril de Brent vale ahora unos 20 dólares menos que hace un año.

Las caídas de las ganancias de las tecnológicas en este último trimestre también pueden ser elevadas: un 10,3% de media.

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