Emilio García (FIFA): “Queremos impedir que un agente cobre de club y jugador en un mismo fichaje”

La FIFA ultima una batería de medidas para regular la actividad de los representantes de jugadores

Emilio García, responsable legal de la FIFA
Emilio García, responsable legal de la FIFA

El órgano rector del fútbol mundial, la FIFA, ultima una serie de medidas con las que pretende dotar de mayor transparencia al dinero, cada vez mayor, que se mueve en el mundo del fútbol. Y uno de los puntos clave está en el papel de los agentes de los futbolistas, que en 2018 recaudaron más de 500 millones de euros en comisiones. La FIFA decidió en 2015 desmarcarse de la regulación de estas figuras, cuya influencia en algunos casos es capital no solo en los jugadores, sino también en los clubes. Hoy, la comisión de grupos de interés del fútbol del organismo se reúne para debatir la implantación de medidas que regulen su actividad.

En ellas trabaja el español Emilio García, director legal de la FIFA, y que ya ha pasado por la Real Federación Española de Fútbol y por UEFA. García también está detrás de la Cámara de Compensación, una herramienta con la que pretenden garantizar que los equipos que forman a los futbolistas cobren lo que les corresponde cuando estos, en edad adulta, son traspasados. En teoría les corresponde el 5% de cada operación, pero en realidad reciben el 1%, comenta García, uno de los ponentes del World Football Summit que se celebra en Madrid.

¿Qué problemas pretenden solucionar con la futura Cámara de Compensación?

Hace 20 años la FIFA montó un sistema mediante el cual los clubes que han formado a un jugador entre los 12 y los 23 años tienen derecho a recibir una cantidad económica cuando este es traspasado durante su carrera profesional. Por ejemplo, si la Juventus ficha a Cristiano Ronaldo, el club debe destinar el 5% del valor del traspaso a los equipos que le han formado. El problema llega cuando ese sistema no sanciona cuando no se paga el dinero, o cuando es muy difícil saber dónde se han formado los jugadores. Para garantizar que esas cantidades llegan a su destino hemos ideado este sistema.

¿Cuánto dinero calculan que se está perdiendo por el camino?

Nuestras estimaciones dicen que de los 500 millones que se deberían estar pagando a los clubes formadores se están abonando entre 80 y 90. Es decir, se están perdiendo 400 millones. Dicho de otro modo, si se debe pagar el 5%, se está abonando menos del 1%. Con este sistema la FIFA irá a través de un sistema automatizado al club comprador y le dirá que debe pagar el 5% del traspaso en concepto de solidaridad. Lo hará a una cuenta de la FIFA, que en 60 días se encargará de pagarlo a los clubes formadores.

¿Lo que pretenden es controlar el origen y el destino del dinero de los clubes?

Se trata de tener un sistema de trazabilidad. Queremos garantizar que el dinero de solidaridad llegue, y en un segundo paso, o antes, queremos que los pagos a agentes se canalicen a través de este sistema. Esto garantizará pagos mas transparentes: qué se paga, cómo y cuándo.

¿Los equipos compradores esquivan por sistema pagar a los formadores?

Hay clubes que incumplen el sistema y no pagan por regla automática. Otros que lo intentan pero es difícil buscar dónde ha estado cada jugador. No quiero apuntar a los clubes, pero el dinero no se paga y los formadores no ven el dinero.

Hablaba de los agentes. ¿Tienen hoy demasiada influencia en el mercado?

Lo que no parece de sentido común es que su actividad no esté regulada. En 2015 la FIFA decidió quitarse a los agentes de en medio y dejó de regularlos. Para el presidente actual, Gianni Infantino, es una gran preocupación. Ahora hay un movimiento para que estén regulados y dentro del sistema. No creo que la figura esté denostada, pero creo que, como entidad rectora del futbol mundial, debemos darles un soporte, una reglamentación y un control.

A la FIFA le preocupa que haya una inflación continuada en el mercado de fichajes, pero es difícil pararla

¿Qué tipo de control?

Van a ir conociéndose cosas. Está el control de los pagos de las comisiones a través de la Cámara de Compensación. Otra medida es poner límites a esas comisiones, como existen en otros mercados. Hasta ahora solo hay cifras orientativas. También fijar cuándo pueden cobrar de un jugador o un club, implantar un sistema de formación, que esté capacitados. Por ahí irán los tiros.

Hay agentes que, además de representar futbolistas, asesoran a clubes y los utilizan para llevar a cabo operaciones. ¿Piensan actuar en estos casos?

Es un tema complejo. Lo que tenemos en la cabeza es intentar garantizar que no hay conflictos de intereses entre club, agente y jugador. Se trataría de impedir que un agente represente a todas las partes en la misma transacción, que no se quede con la imagen completa de la transferencia.

¿Y que no cobre de ambas partes, club y jugador?

Sí, y que no cobre de ambas partes. Eso genera un conflicto de intereses grande.

¿Qué piensan los agentes de estas medidas?

Hay puntos de vista diferentes. Cuando la FIFA prohibió la propiedad de futbolistas a través de terceros nos dijeron que los tribunales lo tirarían abajo. Cuando se empezó a hablar del fair play financiero hace 15 años se dijo lo mismo. Los tribunales han confirmado que las medidas son proporcionadas. Con la cuestión de los agentes haremos algo robusto legalmente, justo, equitativo y que pueda pasar el filtro judicial. El fútbol pide un acuerdo en este punto. La FIFA se mueve cuando percibe que hay un movimiento. Lo que salga será un acuerdo de las partes, y hablo de clubes, ligas, federaciones y agentes.

Las ligas inglesa, española e italiana han superado este verano con creces los 1.000 millones de gasto en fichajes cada una. ¿Preocupa a la FIFA esta escalada?

Sin duda, es evidente que hay una inflación continua en el mercado. Siempre hemos intentado tratarla a través de la estabilidad contractual, es decir, que los contratos se cumplen y haya las menos transferencias posibles, que son las que generan la inflación. Pero no es fácil, hay mucho dinero. La inflación es un tema que preocupa a la FIFA, a los clubes, a los jugadores... y es complejo pararla. Desde hace 20 años no ha parado de crecer. Figo costó 60 millones al Real Madrid en el año 2000 y hoy valdría 200 millones. Es un problema.

¿Creen que pagar 200 o 300 millones por un jugador es sostenible?

El problema es que los equipos los puedan pagar. Evidentemente son cantidades astronómicas, esto es algo en lo que la UEFA ha trabajado mucho y bien con el fair play financiero, es decir, garantizar que un club vive de sus ingresos ordinarios. Esto ha permitido que cada uno viva dentro de sus límites. Lo que nos deben garantizar a los organismos deportivos es que el que compre pueda pagarlo.

Los equipos también han creado nuevas fórmulas para esquivar esos controles, como las cesiones con compra obligatoria. ¿Piensan actuar sobre ellas?

Estamos pensando en tomar alguna medida en cesiones, pero pensado en máximos y mínimos. Se puede arreglar adaptando la norma a la trampa. La norma no es perfecta, pero debemos tener la cabeza abierta para adaptarnos para cuando se ve que se incumple.

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