Blogs por Alexis Ortega

Trump y Johnson, hermanos siameses (2)

Silbar para alejar el miedo

Siguiendo con el tema de los siameses, ¿quién no recuerda el famoso musical de los años 50 ambientado en el Siam de mediados del siglo XIX «The King and I»?, pero sobre todo ¿quién no recuerda el famoso truco de Anna Leonowenz, la protagonista del musical, para sobrellevar el miedo?. Y de que manera eficaz se lo enseña a su hijo.

"Cada vez que tengo miedo, mantengo mi cabeza erguida y silbo una melodía feliz. Entonces nadie sospechará que tengo miedo".

«The King and I» se estrenó en Broadway el 29 de marzo de 1951. Protagonizada por Gertrude Lawrence (Anna) y Yul Brynner (rey de Siam).«The King and I» (El rey y yo) es un musical fruto de la pareja Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II (¿otro par de siameses?) que en los años 40-50 del siglo pasado se hicieron famosos adaptando comedias y novelas a la escena en el Broadway. Entre todas estas colaboraciones destacan «Oklahoma» (1943), «Carousel» (1945), «Allegro» (1947), «South Pacific» (1949), «The King and I» (1951), pero sobre todo, «The sound of music» (1958). Esta última se la conoce en España como «Sonrisas y lágrimas».

En 1956, se estrenó la película del mismo nombre basada en el musical. Yul Brynner y Deborah Kerr representan los personajes principales. La película, de las nueve nominaciones, ganó cinco premios a los Premios Oscar de 1956.

Como anécdota, Deborah Kerr fue "ayudada" en la interpretación musical de su papel por Marni Nixon, soprano estadounidense famosa por realizar el doblaje de las voces de actrices famosas para las canciones de conocidas películas musicales. Esto le hizo ganarse el sobrenombre de «la voz de Hollywood» (The Voice of Hollywood).

Aparte de la voz cantante de Deborah Kerr en “El rey y yo” (1956) (en un número eliminado antes de la publicación, las voces de ambas estaban hábilmente mezcladas), también sustituyó a Natalie Wood (María) y Rita Moreno (Anita) en “West Side Story” (1961). En partes del quinteto “Tonight”, canta tanto las partes de María como las de Anita. También sustituyó a Audrey Hepburn en “My Fair Lady” (1964). Las "fake-voices" también se llevaban en el Holywood de la época.

«The King and I» basada en el libro «Anna and the King of Siam» de Margaret Landon, narra la vida en Tailandia (antiguo nombre del Reino de Tailandia) de la institutriz Anna Leonowens, como maestra de los hijos del rey Mongkut de Siam durante la década de 1860. Aunque los historiadores tienen serias dudas sobre muchos de los detalles de esta biografía, pude servirnos como ejemplo de la confrontación de dos mundos separados por algo más que un océano o un continente: Europa/Occidente frente a Asia. El inicio de la globalización, abanderada en aquella época por el Reino Unido (los anglosajones).

El elemento crucial en «The King and I», no obstante, no solo es la confrontación entre dos mundos distintos, sino además la inevitable decadencia de uno frente al otro. La muerte del rey Mongkut de Siam es la muerte de una época, de un modo de entender el mundo. Los conflictos a los que ha de hacer frente (centrados en la ciencia, la religión y el conflicto entre la monogamia y la poligamia) representan buena parte de los elementos que luchan por configurar el surgimiento de lo nuevo.

Ayer y según los datos provisionales difundidos por la Oficina Federal de Estadística (Destatis) conocimos los datos de balanza comercial alemana. En ella ya se atisban los efectos de la guerra comercial entre EE.UU y China.

En datos estacionalizados las exportaciones alemanas crecieron un 0,8 % frente al -0,5 % de junio. Las exportaciones a los países miembros de la Eurozona se redujeron un 0,2 % interanual, hasta 41.300 millones €, mientras que a los de la UE que no comparten la moneda común lo hicieron un 1,1 %, hasta los 22.900 millones. Las ventas de Alemania a terceros países (fuera de la UE), repuntaron en julio un 9,8 % interanual hasta 51.000 millones €.

Por el contrario, las importaciones alemanas se situaron en los 93.700 millones €, lo que supone una caída del 0,9 % interanual (datos no ajustados) y del 1,5 % respecto a junio. Con todo ello, Alemania registró un superávit comercial de 21.400 millones €, frente a los 16.400 millones del mismo mes de 2018.

Pese a todo ello, el pesimismo se adueña de los alemanes. Una encuesta de Nielsen publicada ayer señaló que los consumidores alemanes están preocupados por la marcha de la economía nacional. Según el sondeo, un 41 % de los entrevistados estima que el país está en recesión (10 puntos más con respecto a 2018).

El viernes pasado conocimos que la producción industrial alemana cayó en julio, por segundo mes consecutivo, un 0,6 %. En julio descendió un 1,1 %. A pesar de todo, y en un intento por calmar los mercados y a los consumidores, el ministro de Economía, Peter Altmaier, descartó una recesión en el país: "Tras años de fuerte crecimiento, ahora mismo estamos en una coyuntura débil, pero no en una recesión".

Precisamente ayer Steven Mnuchin, secretario del Tesoro de EE.UU, descartó con firmeza la posibilidad de una recesión y afirmó que la guerra comercial que Donald Trump lidera contra China “no tuvo ningún impacto en este momento en la economía estadounidense [...] No veo de ninguna manera una recesión” dijo en una entrevista en Fox Business, señalando que el crecimiento de EE.UU estaba muy por delante de otras economías avanzadas, mientras que la desaceleración de la expansión global tuvo “un impacto moderado en la economía estadounidense".

Por último, no les resulta extraño que para Donald Trump estos son los mejores momentos, excepto que son los peores. ¿Cómo explicar sus reiteradas peticiones a la Reserva Federal para que recorte los tipos de interés a la vez que no se cansa de repetir constantemente que la economía americana está en el "mejor momento" en la historia de los Estados Unidos"?

Ya sea por lo mucho que lo niegan, debe ser un riesgo mayor de lo esperado.¿Alguien más quiere unirse al coro de silbidos?

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