La salida de Saikawa es un desafío para la gobernanza de Nissan

Encontrar a alguien que navegue la tensa alianza con Renault no será fácil tras la dimisión del consejero delegado

Logos de Renault y Nissan en un concesionario de Reims (Francia).
Logos de Renault y Nissan en un concesionario de Reims (Francia).

El modernizado modelo de gobierno corporativo de Nissan Motor está ante un desafío. El consejero delegado, Hiroto Saikawa, ha dimitido en medio de la controversia sobre su salario. El socio del fabricante de automóviles japonés de 25.000 millones de dólares, Renault, lo respaldó durante el verano a cambio de representación en un nuevo consejo de administración. Encontrar a alguien que lidere un cambio de rumbo y navegue por la tensa alianza franco-japonesa no será fácil.

No se esperaba que Saikawa siguiera demasiado tiempo. El año pasado, se vio manchado por el caos asociado con la detención del presidente francobrasileño Carlos Ghosn por irregularidades financieras. Saikawa quería estabilizar Nissan y luego irse.

Los proxy advisors se pusieron en su contra, pero su debilidad vino bien a Renault, que presionó con éxito a Saikawa para que le permitiera colocar a su presidente, Jean-Dominique Senard, en el comité de nombramientos de Nissan.

A Nissan no le ha ido bien con Saikawa. Después de repetidas revisiones a la baja de las previsiones financieras, el beneficio neto cayó un 95% en el último trimestre. La empresa tiene la intención de despedir a unas 12.500 personas.

La búsqueda de un nuevo consejero delegado se ha acelerado. Nissan aspira a tener sustituto a finales de octubre. Es una tarea difícil. El sustituto respirará el aire tóxico que hay entre los ejecutivos franceses y los japoneses tras el escándalo de Carlos Ghosn.

Jun Seki, uno de los favoritos más mencionado, y que está gestionando el esfuerzo de cambio, es otro hombre de la compañía Nissan que podría tener dificultades para conseguir el apoyo de Senard.

Cualquier ejecutivo occidental que se lanzara en paracaídas al puesto, como por ejemplo Carlos Tavares, del fabricante de Peugeot, PSA Groupe, podría ser visto con recelo por el lado japonés como otro Ghosn, que durante años tuvo un rendimiento inferior al esperado, mientras que supuestamente se permitía una cultura de la corrupción.

El mayor reto será resolver las legítimas quejas de Yokohama sobre la desequilibrada estructura accionarial, que da a los políticos franceses una gran influencia sobre Nissan, mientras que la participación del 15% de los japoneses en Renault es sin derecho a voto. Si se puede hacer eso, podría eliminar la resistencia japonesa a la integración.

Esto, a su vez, podría rea­brir la puerta a la rea­nudación de las negociaciones de fusión con Fiat Chrysler Automobiles, y sus sinergias anuales estimadas en 5.000 millones de euros.

Si el comité de nombramientos consigue ponerse de acuerdo y atraer a un candidato con ese tipo de promesas, pondrá a Nissan en el camino de una verdadera reestructuración. También existe un riesgo real de que la nueva gobernanza, en una alianza fracturada, funcione mejor sobre el papel que en la práctica.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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